Científicos descubren que insectos amazónicos están construyendo torres de 40 cm y unos preservativos cambiaron la historia

Imagen autor
Publicado el: 23 de marzo de 2026 a las 12:41
Síguenos
Torre de arcilla construida por cigarras amazónicas en el suelo de la selva.

Las torres de arcilla que levanta un insecto, la cigarra amazónica Guyalna chlorogena, llevaban años desconcertando a los científicos. Ahora un estudio ha confirmado que estas estructuras no son un simple adorno ni una rareza de la selva. Ayudan a las ninfas a intercambiar gases en un momento crítico y, además, reducen el riesgo de depredación justo cuando el insecto está más indefenso. Para demostrarlo, las investigadoras recurrieron a una herramienta inesperada, preservativos de látex.

La pregunta parecía sencilla. ¿Para qué servían esas torres cilíndricas que asoman del suelo de la Amazonia brasileña como si fueran pequeñas chimeneas de barro? Marina Méga y otras jóvenes investigadoras se toparon con ellas durante un curso de campo del Instituto Serrapilheira y enseguida vieron que allí había algo más que una simple curiosidad visual. Sabían cómo las construían las ninfas, pero no cuál era su función exacta.

Estas cigarras pasan gran parte de su vida bajo tierra y levantan la torre en la fase final antes de convertirse en adultas. El equipo manejó dos ideas desde el principio. Una, que la estructura sirviera de refugio frente a depredadores como las hormigas. Otra, que actuara como una vía para facilitar el intercambio de gases dentro de la propia torre. La pista llegó al observar que muchas se abrían por arriba después de lluvias intensas, como si necesitaran ventilarse.

Qué probaron en plena selva

Para comprobar la hipótesis de la respiración hacía falta sellar las torres sin destrozarlas. Y ahí apareció la idea más llamativa del estudio. El equipo cubrió las estructuras con preservativos de látex y comprobó que se hinchaban ligeramente, una señal de que realmente había movimiento de gases a través de la arcilla. Después repitieron la prueba con 40 unidades para confirmar el resultado. Suena extraño, sí, pero en ciencia de campo a veces toca trabajar con lo que hay a mano.

La otra parte del trabajo se centró en los depredadores. Las investigadoras colocaron cebos para hormigas tanto sobre las torres como en el suelo del bosque y vieron una diferencia clara. En las torres había ocho veces menos hormigas que a ras de tierra. En la práctica, elevarse unos centímetros puede cambiarlo todo cuando el insecto está inmóvil, mudando su piel y sin posibilidad de escapar.

Por qué importa este hallazgo

El estudio va un paso más allá de la anécdota del experimento. Según el trabajo publicado en Biotropica, estas torres funcionan como un «fenotipo extendido» adaptativo, una forma bastante clara de decir que la construcción forma parte de la estrategia de supervivencia del animal igual que su conducta o su anatomía. Además, las torres grandes respondieron mejor al bloqueo del intercambio de gases, lo que sugiere que el tamaño también importa cuando la cigarra tiene que soportar estrés ambiental. Como extra, el equipo encontró una torre de 47 centímetros, la mayor documentada hasta ahora.

Entender algo así ayuda a leer mejor la biodiversidad amazónica y deja una idea sencilla, pero potente. En la selva todavía quedan comportamientos pequeños, cotidianos y aparentemente invisibles que la ciencia apenas está empezando a explicar. A veces no hace falta un gran laboratorio para resolver un misterio natural. Basta con buenas preguntas, observación paciente y una idea inesperada.

El estudio oficial ha sido publicado en Biotropica.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario