Científicos descubren que las anacondas del Amazonas de hace 12,4 millones de años ya eran gigantes y cambia lo que sabíamos de su evolución

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Publicado el: 27 de marzo de 2026 a las 22:01
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Anaconda gigante del Amazonas parcialmente sumergida en agua, símbolo de su evolución desde el Mioceno.

Hace 12,4 millones de años, cuando el norte de Sudamérica era un mosaico de ríos, pantanos y bosques inundados, las anacondas ya alcanzaban prácticamente el tamaño de hoy. Un equipo internacional ha reconstruido anacondas del Mioceno a partir de fósiles hallados en Venezuela y concluye que el “gigantismo” del género Eunectes apareció pronto y se ha mantenido sorprendentemente estable desde entonces.

La sorpresa es doble. En un planeta más cálido se esperaba encontrar serpientes aún más grandes, y al mismo tiempo otros reptiles gigantes del Mioceno acabaron desapareciendo, probablemente a medida que el clima se enfrió y los humedales se redujeron. ¿Qué significa esto para el presente? Que la historia de las anacondas está pegada a un tema muy actual, la salud de los humedales.

Un hallazgo con muchas vértebras

La pista principal no está en un cráneo espectacular, sino en huesos de la columna. El equipo analizó 183 vértebras fosilizadas, que representan al menos 32 individuos, recuperadas en el estado de Falcón, cerca de la localidad de Urumaco.

Las serpientes tienen cientos de vértebras, así que estas piezas funcionan como una regla biológica. Midiéndolas y comparándolas con especies actuales, se pueden estimar longitudes corporales con bastante fiabilidad, aunque siempre con un margen.

El tamaño no fue a más

Los resultados encajan con lo que se ve en la naturaleza actual. En el registro fósil, las anacondas ya alcanzaban una longitud total estimada de unos 5,2 metros hace 12,4 millones de años, con un rango aproximado de 3,5 a 5,5 metros. Hoy, la anaconda verde suele rondar 4 a 5 metros, con máximos verificados entre 6 y 7,2 metros.

Esto choca con una idea bastante extendida. Si las serpientes son sensibles a la temperatura, lo lógico era esperar tamaños “desbocados” en etapas más cálidas. El autor principal lo resumió con una frase muy citada, “Este resultado es sorprendente, ya que esperábamos encontrar anacondas antiguas de siete u ocho metros de largo”.

Un superhumedal llamado Pebas

Para entenderlo, hay que mirar el paisaje de entonces. Los autores vinculan el origen temprano de ese gigantismo con el sistema de humedales Pebas, un conjunto enorme de lagos someros, canales, pantanos y bosques de tierras bajas que dominó parte de la Amazonia durante millones de años. Era un paisaje donde el agua mandaba.

Ese “mundo de agua” alcanzó su máxima extensión durante el Óptimo Climático del Mioceno Medio, un periodo especialmente cálido. Después, el levantamiento de los Andes y el enfriamiento global fueron reorganizando ríos y cuencas, hasta dar forma a sistemas que se parecen más a los actuales.

En ese escenario también vivieron otros gigantes acuáticos. Un ejemplo es el caimán Purussaurus, con estimaciones alrededor de 12,5 metros, y otro la tortuga de agua dulce Stupendemys, con caparazones que podían acercarse a los tres metros.

Un enigma evolutivo que sigue abierto

Aquí está el detalle que intriga a los científicos. El estudio señala que, pese a las transiciones de hábitat y clima, las anacondas persistieron sin grandes cambios de tamaño, lo que sugiere que la temperatura ambiental y la reducción de grandes masas de agua no fueron los factores principales para mantenerlas gigantes.

Los autores también advierten de un matiz importante. La presencia de anacondas grandes incluso en hábitats enormes como Pebas no apoya una relación directa entre tamaño corporal y tamaño del hábitat acuático. Por eso, la explicación probablemente sea más “de conjunto”, con factores como la ecología local de cada humedal y la disponibilidad de alimento y refugio.

Suena técnico, pero se entiende con una imagen cotidiana. Si un río y su llanura de inundación siguen funcionando, aunque sea en parches, el ecosistema todavía da de comer a un depredador enorme. Y eso se nota.

Lo que nos dice hoy sobre conservación

Esta noticia del Mioceno llega en un momento delicado para los humedales actuales. La Convención de Ramsar recuerda que, desde 1970, se ha perdido alrededor del 35% de los humedales del planeta y que desaparecen a un ritmo mucho más rápido que los bosques.

No es solo biodiversidad, también es seguridad frente a inundaciones y agua que se filtra mejor. Además, Naciones Unidas subraya que estos ecosistemas sostienen una parte muy grande de la vida del planeta, y que ciertas zonas húmedas como las turberas pueden almacenar hasta el doble de carbono que los bosques.

Las anacondas dependen de ríos, ciénagas y bosques inundados, así que son un buen termómetro de la salud de estos paisajes. En la Lista Roja de la UICN, la anaconda verde figura como “Preocupación menor”, aunque se citan amenazas como pérdida de hábitat, caza y conflictos con personas. 

El estudio se ha publicado en Journal of Vertebrate Paleontology.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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