El planeta se calienta, los glaciares de montaña retroceden y, cuando desaparezcan, se llevarán con ellos siglos de información sobre el clima de la Tierra. Para adelantarse a ese escenario, un equipo internacional ha inaugurado una cueva excavada bajo la nieve en Antártida que funcionará como caja fuerte de hielo para las próximas generaciones. El proyecto se conoce como Ice Memory Sanctuary y ya almacena cilindros de hielo rescatados de glaciares en riesgo de desaparecer. (ice-memory.org)
Un mundo más cálido y con menos hielo de montaña
Los últimos análisis de temperatura global sitúan 2025 como el tercer año más cálido desde que hay registros instrumentales, muy cerca de 2023 y 2024, que ocupan los dos primeros puestos. En conjunto, los once años recientes han sido también los once más cálidos. No es una anomalía aislada, es una tendencia que ya notamos en olas de calor, temporales y en esa factura de la luz que se dispara cuando llega el verano.
Al mismo tiempo, un gran estudio internacional calcula que los glaciares del planeta han perdido de media unos 273 000 millones de toneladas de hielo al año desde el año 2000, con pérdidas regionales de entre un 2 y un 39 por ciento de su volumen.
Ese hielo no se recupera. Y, con él, se derriten también los archivos naturales que guardaban la historia de la atmósfera.
Cómo funciona esta cueva bajo la nieve
La idea de fondo es sencilla. En la meseta antártica, cerca de la estación franco italiana Concordia Station, se ha excavado una cueva en la nieve que actúa como congelador natural. El santuario es una galería de unos treinta y cinco metros de largo y cinco de alto y ancho, excavada a unos nueve metros bajo la superficie del hielo. Allí abajo la temperatura se mantiene de forma estable alrededor de los cincuenta grados bajo cero todo el año, sin necesidad de enchufar un solo compresor. (ice-memory.org)
Esto tiene una consecuencia muy clara en la práctica. Mientras en cualquier laboratorio del mundo se depende de cámaras frigoríficas y de una red eléctrica segura, en este santuario el frío está garantizado incluso si hay crisis energéticas, guerras o fallos técnicos. Es un seguro climático que no paga la factura de la luz.
Cilindros de hielo que son libros de historia
Los protagonistas de este proyecto son los testigos de hielo, esos cilindros que se extraen al perforar glaciares de alta montaña. Cada capa conserva burbujas de aire, partículas de polvo, restos de contaminación y señales químicas que permiten reconstruir temperaturas, emisiones y cambios atmosféricos que ocurrieron siglos atrás.
Los primeros cilindros que han llegado al santuario proceden de glaciares alpinos muy estudiados, transportados en una cadena de frío que ha incluido laboratorios europeos, un buque rompehielos y bases antárticas. Una vez dentro de la cueva, se almacenan en cajas aisladas, organizadas como si fueran estanterías de una biblioteca de hielo. El objetivo es que sigan ahí cuando la tecnología de dentro de cien años permita extraer todavía más información de esas muestras.
Un legado científico pensado a escala de siglos
Detrás del Ice Memory Sanctuary está la Fundación Ice Memory, que agrupa instituciones científicas de varios países europeos y que cuenta con el apoyo de programas internacionales sobre la criosfera. Este archivo se ha diseñado como infraestructura neutral, protegida por el sistema de gobernanza antártico y accesible solo por criterios científicos. La idea es que funcione como patrimonio común de la humanidad y no como almacén privado de ningún país o empresa. (ice-memory.org)
En la ceremonia de inauguración, los responsables del proyecto insistieron en que estos cilindros de hielo son una especie de cápsula del tiempo que guarda la memoria de la atmósfera del pasado y que puede guiar decisiones futuras sobre mitigación y adaptación climática. No van a frenar por sí solos el deshielo, pero sí pueden ayudar a entender mejor cómo hemos llegado hasta aquí y qué margen real nos queda.
El comunicado oficial sobre la inauguración del santuario Ice Memory ha sido publicado en la nota de prensa de la propia Fundación Ice Memory.











