La carrera del coche eléctrico ya no se juega solo en el concesionario. También se decide en el coste, en la velocidad de desarrollo y en ese rato de espera junto al cargador que nadie quiere alargar más de la cuenta.
Renault Group ha presentado su nuevo plan estratégico hasta 2030, bautizado como «futuREady«, con una hoja de ruta muy clara. El grupo lanzará 36 nuevos modelos hasta final de década, con 22 novedades para Europa, entre ellas 16 eléctricas, y otras 14 pensadas para mercados internacionales. Además, se fija un margen operativo de entre el 5% y el 7% y un flujo de caja libre del negocio del automóvil de al menos 1.500 millones de euros al año. François Provost, consejero delegado del grupo, enmarca esta nueva etapa como una apuesta por una «movilidad limpia y asequible adaptada» a las necesidades del cliente.
La parte más relevante para la movilidad sostenible está en Renault como marca. Su meta para 2030 es superar los 2 millones de vehículos vendidos al año, con la mitad fuera de Europa, y llegar a unas ventas «100% electrificadas» en Europa y del 50% fuera del continente. Conviene detenerse aquí un momento. La nota oficial no habla de un 100% eléctrico puro en Europa, sino de vehículos electrificados, lo que deja espacio al híbrido dentro de la estrategia.
Más eléctricos, pero sin soltar el híbrido
Renault no plantea un salto al vacío. Ha confirmado que mantendrá su tecnología híbrida E-Tech en Europa más allá de 2030 y que también la reforzará en otros mercados como alternativa al diésel. A la vez, prepara una nueva generación de eléctricos sobre la plataforma RGEV Medium 2.0, pensada para coches de los segmentos B+ a D y desarrollada principalmente en Francia.
Aquí aparece uno de los anuncios más potentes del plan. Esa plataforma estrenará arquitectura de 800 voltios y Renault asegura que permitirá recargas ultrarrápidas de hasta 10 minutos en 2030. También promete hasta 750 kilómetros de autonomía WLTP en la versión 100% eléctrica y una reducción del 40% en los costes frente a la generación actual. ¿Qué significa esto en la práctica? Que el fabricante quiere atacar dos de los puntos que más frenan al coche eléctrico, el precio y el tiempo de recarga.
Competir con China y gastar menos energía
Renault lo dice sin rodeos. Su intención es competir con los fabricantes chinos en innovación, coste y velocidad. Para ello, todos sus nuevos proyectos pasarán a desarrollarse con ciclos de dos años. El grupo también prevé usar un 30% menos de piezas por vehículo y desplegar 350 robots humanoides para trabajos pesados o de bajo valor añadido. Además, calcula que la inteligencia artificial puede reducir a la mitad las paradas en fábrica, recortar un 25% el consumo energético y bajar un 20% los costes de producción.
La estrategia no se queda solo en Renault. Dacia quiere que dos tercios de sus ventas estén electrificadas en 2030 y aumentar de uno a cuatro los eléctricos en su gama. Alpine, por su parte, seguirá creciendo con la nueva generación del A110 y con el impulso de los A290 y A390. Mientras tanto, la marca Renault reforzará su ofensiva fuera de Europa, sobre todo en India, América Latina y Corea del Sur, tres regiones que la compañía considera clave para crecer sin depender tanto del mercado europeo.
En el fondo, futuREady intenta responder a una pregunta muy concreta. Cómo vender coches más limpios y competitivos sin dejarse la rentabilidad por el camino. Sobre el papel, la dirección es esa. Ahora falta ver cómo aterriza todo esto en modelos concretos, precios reales y tiempos de carga que se noten en la vida diaria. Ahí se juega buena parte de la partida.
La nota de prensa oficial ha sido publicada por Renault.













