Durante casi cien años, los arqueólogos sabían que, en mitad del desierto egipcio, faltaba un pedazo importante de historia. En 1930 se localizó en El Ashmunein, al sur de El Cairo, la mitad inferior de una estatua colosal de Ramsés II de unos 7 metros de altura. La parte superior parecía haber desaparecido para siempre. Hasta que las excavaciones de una misión egipcio‑estadounidense han dado con ella y han permitido “recomponer” al faraón más famoso del Nuevo Reino.
La misión, un proyecto conjunto entre el Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto y la Universidad de Colorado, trabaja en la región de Ashmunein, en la gobernación de Minya, en la antigua ciudad de Hermópolis Magna. Allí, durante la campaña de 2024, el equipo desenterró el bloque superior de la escultura, que mide unos 3,8 metros de alto y representa a Ramsés sentado, con la doble corona del Alto y Bajo Egipto y un tocado rematado por la cobra real.
El Ministerio de Turismo y Antigüedades ha confirmado que los estudios preliminares demuestran que este nuevo fragmento encaja con el tramo inferior hallado por el arqueólogo alemán Günther Roeder en 1930. Juntas, ambas piezas devolverán a la estatua su altura original, en torno a los 7 metros, lo que la situaría entre las representaciones más imponentes de Ramsés II conservadas en su lugar de origen.
El hallazgo no estaba garantizado. La parte superior apareció a principios de año boca abajo, muy cerca del Nilo. La arqueóloga Yvona Trnka‑Amrhein explicó que “no había ninguna garantía de que la piedra estuviera bien conservada”, ya que el aumento del nivel freático tras la construcción de la presa de Asuán ha degradado muchos bloques antiguos en la zona. A veces, cuando se excava, el “piedra caliza” ya es casi solo arena.
Esta vez, la suerte estuvo de su lado. Tras retirar los sedimentos, el equipo comprobó que el rostro del faraón se conservaba de forma excepcional y que aún quedaban restos de pigmentos azules y amarillos sobre la superficie. Para el ojo del visitante moderno puede parecer “solo piedra”, pero esos restos de color son una ventana directa a cómo se veían realmente las estatuas hace más de 3 000 años. Los investigadores planean analizar en detalle la pintura y las partículas de suelo adheridas para reconstruir mejor el contexto en el que se esculpió y decoró la pieza.
En la parte posterior del bloque se han identificado inscripciones jeroglíficas que recogen varios de los títulos de Ramsés II y refuerzan su imagen de rey poderoso y legitimado sobre todo Egipto. Este tipo de textos ayudan a situar la estatua dentro del programa político y propagandístico del faraón, conocido por su intensa actividad constructora en templos y ciudades de todo el país.
Más allá del golpe de efecto mediático, el descubrimiento tiene otra lectura que se nota menos, pero es clave. El proyecto, conocido como City of the Baboon, no solo excava; también busca conservar Hermópolis y devolverlo al mapa del turismo cultural en Egipto de forma ordenada. La propia Trnka‑Amrhein ha señalado que, además de investigar, el objetivo es preservar el yacimiento y convertirlo en una pieza viva de la economía local, algo que encaja con la idea de un turismo más sostenible y repartido más allá de los grandes iconos como Giza o Luxor.
¿Y qué ocurrirá ahora con la estatua colosal de Ramsés II en El Ashmunein? El codirector egipcio de la misión, Basem Gehad, ya ha presentado una propuesta formal para unir físicamente ambas mitades en el propio yacimiento. Si las autoridades la aprueban, el coloso restaurado podría convertirse en un nuevo punto fuerte de la visita a la región y en un ejemplo de cómo la investigación arqueológica puede ir de la mano de la conservación y el desarrollo local.
Mientras tanto, el equipo sigue documentando cada detalle del hallazgo y prepara publicaciones científicas. Una de las primeras síntesis lleva por título “Ramesses Reappears in Hermopolis” y se ha incluido en el número 65 de la revista Egyptian Archaeology, donde se explica cómo este y otros descubrimientos recientes ayudan a reconstruir la presencia de Ramsés II en el Egipto medio.
El comunicado oficial sobre el descubrimiento ha sido publicado en la web del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto bajo el título “uncovering the upper part of a colossal statue of King Ramses II”.







