Detectan una inusual señal láser a 8.000 millones de años luz que podría revelar cómo se forman las galaxias

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Publicado el: 19 de marzo de 2026 a las 15:48
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Explosión cósmica representando un megamáser detectado a 8.000 millones de años luz en una fusión de galaxias.

Un equipo internacional de astrónomos, liderado desde la Universidad de Pretoria, ha detectado el “láser cósmico” más lejano observado hasta ahora. Es una señal de microondas que llega desde un sistema de galaxias en fusión a más de 8 000 millones de años luz de la Tierra, registrada con el radiotelescopio MeerKAT en Sudáfrica. El hallazgo permite asomarse a cómo crecían y chocaban las galaxias cuando el universo tenía menos de la mitad de su edad actual.

Qué es exactamente este “láser cósmico”

Pese al nombre, no se trata de un rayo de ciencia ficción que apunte a nuestro planeta, sino de un megamáser de hidroxilo, un “láser natural” que emite ondas de radio muy concentradas. Se forma cuando dos galaxias ricas en gas colisionan, comprimen nubes moleculares y las moléculas de hidroxilo amplifican microondas de unos 18 centímetros, un proceso parecido al de los láseres terrestres pero en la parte de radio del espectro.

El sistema responsable de esta señal se conoce como HATLAS J142935.3-002836 y está tan lejos que lo vemos tal y como era hace unos 8.000 millones de años, cuando el cosmos era mucho más joven. El nuevo estudio muestra que no solo es el megamáser de hidroxilo más distante detectado hasta la fecha, también el más aparentemente luminoso registrado.

Una lupa gravitatoria en mitad del camino

Que la señal llegue tan nítida no es casualidad. Entre ese sistema y nosotros hay otra galaxia que actúa como lupa y amplifica las ondas de radio gracias al efecto de lente gravitacional descrito por Albert Einstein. Combinada con la sensibilidad de MeerKAT, esa ayuda permitió registrar una señal muy clara en menos de cinco horas y anima a buscar centenares, quizá miles, de megamásers lejanos.

La respuesta corta es que no. Aunque la palabra “láser” suene intimidante, hablamos de ondas de radio extremadamente débiles al llegar aquí, mucho menos energéticas que la luz del Sol que entra por la ventana. Además, las colisiones de galaxias se desarrollan a lo largo de miles de millones de años y, en general, las estrellas y sus sistemas planetarios siguen sus órbitas sin choques directos.

Un ejemplo cercano es nuestro futuro encuentro con la galaxia de Andrómeda, previsto dentro de unos cinco mil millones de años. Para entonces el Sol estará agotando su combustible y la Tierra ya no será habitable, así que la gran fusión será más asunto de simulaciones por ordenador que de telescopios del salón.

Por qué este hallazgo importa

Más allá de la imagen llamativa del “láser cósmico”, el resultado tiene una utilidad muy concreta. Los megamásers de hidroxilo aparecen donde hay fusiones galácticas violentas, grandes reservas de gas y estallidos intensos de formación estelar. En la práctica funcionan como balizas que señalan dónde el universo construyó buena parte de sus galaxias masivas.

Si los astrónomos logran detectar muchos más objetos como HATLAS J142935.3-002836, podrán reconstruir con más detalle la historia de las colisiones de galaxias y comprobar si los modelos actuales describen bien cómo crecieron estas estructuras.

El estudio científico que describe este “láser cósmico” se ha publicado en el repositorio de preprints arXiv,


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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