Dos agujeros negros chocaron a 1,3 mil millones de años luz y en esos segundos finales estaba la pista que podría cerrar una vieja apuesta de Hawking

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Por HoyECO
Publicado el: 4 de enero de 2026 a las 14:33
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Ilustración de un agujero negro con disco de acreción brillante en el espacio

El eco de un agujero negro confirma que Stephen Hawking tenía razón. Un temblor lejano del espacio tiempo, detectado en enero de 2025, acaba de dar la razón a una de las ideas más atrevidas de Stephen Hawking. El nuevo evento de ondas gravitacionales, bautizado GW250114, muestra que cuando dos agujeros negros se fusionan la superficie que los rodea siempre crece. Justo lo que Hawking predijo en 1971.

Para la vida diaria esto no cambiará la factura de la luz ni el tráfico de tu ciudad. Pero para la física es enorme. Confirma que los agujeros negros se comportan, en buena parte, como sistemas termodinámicos y que la teoría de Einstein sigue describiendo muy bien cómo se curva el tejido del universo.

Qué ha visto exactamente LIGO

El 14 de enero de 2025 los dos detectores de LIGO en Estados Unidos registraron la señal de dos agujeros negros que giraban uno alrededor del otro hasta chocar y convertirse en uno solo. Cada uno tenía unas treinta y tantas veces la masa del Sol y estaba a unos 1,3 mil millones de años luz. La señal fue la más nítida jamás medida, con una relación señal ruido cercana a 80, muy por encima de eventos anteriores.

Para hacerse una idea de la precisión, LIGO mide cambios de distancia más pequeños que una diezmilésima parte del ancho de un protón, unas setecientas billones de veces menos que el grosor de un cabello humano. Es como intentar notar si la distancia entre la Tierra y el Sol cambia menos que el grosor de una célula.

Desde que se detectó la primera onda gravitacional en 2015, LIGO, Virgo y KAGRA forman una red global que ya ha identificado centenares de fusiones de agujeros negros, hoy casi una cada pocos días. GW250114 destaca dentro de ese catálogo porque su limpieza permite exprimir al máximo la teoría.

Qué decía el teorema de Hawking

Hawking propuso que el área total del horizonte de sucesos de los agujeros negros nunca puede disminuir. Si dos agujeros negros se funden la superficie del agujero negro final debe ser mayor que la suma de las superficies iniciales, aunque en el choque se pierda energía en forma de ondas gravitacionales y el giro se acelere.

Más tarde, junto a Jacob Bekenstein, relacionó esa área con la entropía, la medida de desorden de un sistema. En el fondo lo que venía a decir es que un agujero negro almacena información y que su “superficie” es una especie de contador de esa información. Por eso este resultado no es solo un detalle técnico, se mete de lleno en el cruce entre relatividad y física cuántica.

Cómo se ha comprobado con GW250114

El equipo del consorcio LIGO Virgo KAGRA ha reconstruido el área de los dos agujeros negros antes y después de la fusión. Antes del choque la superficie combinada era de unos 240 000 kilómetros cuadrados, similar a la superficie de un estado como Oregón. Después de la fusión el agujero negro resultante alcanza unos 400 000 kilómetros cuadrados, más o menos como California. Es decir, el área crece de forma clara.

Según los cálculos de la colaboración, la confianza estadística de que el área no disminuye se acerca al 99,999 por ciento, muy por encima del primer intento de 2021 que solo alcanzaba alrededor del 95 por ciento.

La clave ha sido escuchar con detalle la fase final de la señal, el llamado “ringdown”. Tras la fusión el nuevo agujero negro vibra como una campana recién golpeada y emite ondas gravitacionales cuya frecuencia y duración dependen de su masa, su giro y su tamaño. En GW250114 los científicos han podido aislar dos de esos “tonos” y compararlos con las soluciones matemáticas que describen un agujero negro en rotación. Todo encaja con lo que predice la relatividad general y permite reconstruir el área final con mucha precisión.

Qué significa esto para la física

Confirmar el teorema de Hawking con un evento tan limpio refuerza la idea de que los agujeros negros reales se parecen mucho a los objetos ideales que describen las ecuaciones. También consolida la visión de que su área se comporta como una especie de entropía, un puente entre el universo de lo muy grande y el mundo cuántico.

Los detectores seguirán mejorando y ya se preparan nuevos observatorios como LIGO India, el Einstein Telescope europeo o el futuro Cosmic Explorer en Estados Unidos. Cada avance significa escuchar fusiones más lejanas y débiles, igual que cambiar unos cascos viejos por unos de alta fidelidad. El objetivo es claro, llegar a registrar incluso las señales de los primeros agujeros negros del universo.

Mientras tanto GW250114 se queda como un hito, el eco cósmico que ha puesto a prueba una idea de hace más de medio siglo y ha salido a favor de Hawking.

El estudio científico sobre el evento GW250114 y la verificación del teorema de área de Hawking, publicado con el título en inglés “GW250114 testing Hawking’s area law and the Kerr nature of black holes”, ha aparecido en la revista Physical Review Letters y está disponible en acceso abierto a través de arXiv.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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