El eclipse total más largo del siglo será el 2 de agosto de 2027, no en 2028. La totalidad alcanzará 6 minutos y 23 segundos sobre Egipto y rozará el sur de España, según los cálculos de la NASA
La fecha que circula en redes (22 de julio de 2028) corresponde a un eclipse total relevante en Australia y Nueva Zelanda, pero no al de mayor duración. El fenómeno que los astrónomos sitúan como el gran hito del siglo por su tiempo de oscuridad es el 2 de agosto de 2027, con un máximo de 6 minutos y 23 segundos de totalidad en el norte de África, especialmente en Egipto, de acuerdo con las predicciones publicadas en mapas y efemérides astronómicas.
La distinción no es menor. En un eclipse total, la Luna tapa por completo el disco solar y el día se vuelve un crepúsculo breve. Ese tiempo extra (minutos que parecen “de noche” a mediodía) depende de una coreografía precisa entre distancias, velocidades relativas y el lugar exacto desde el que se observa. En 2027, esa geometría favorece una franja estrecha que cruza el sur de Europa y el norte de África antes de seguir hacia Oriente Próximo.
España mira al cielo con un trienio excepcional
Para el público español, el interés se multiplica porque el calendario encadena citas. El 12 de agosto de 2026 habrá un eclipse total visible desde la Península Ibérica (con la totalidad ya muy condicionada por la puesta de Sol en muchas zonas), según la información divulgada por el Instituto Geográfico Nacional. Un año después, el eclipse del 2 de agosto de 2027 volverá a acercar la banda de totalidad al entorno español, y será en África donde se alcancen los tiempos más largos.
En cambio, el eclipse del 22 de julio de 2028 será total en Australia, con algo más de tres minutos en Sídney y duraciones variables según la localidad. Es un gran evento astronómico y turístico, pero no “el más largo del siglo”.
Por qué 2027 se vende como “el eclipse del siglo”
Aun así, conviene matizar el eslogan. En el siglo XXI ya hubo un eclipse total más largo en duración máxima (el de 2009, con más de seis minutos y medio), pero su tramo más extenso cayó sobre zonas remotas y océano, con acceso muy limitado. Por eso, 2027 se presenta a menudo como el eclipse más largo “fácilmente observable” desde tierra y con grandes ciudades relativamente próximas a la franja.
Seguridad y logística, lo que no cambia
Lo que sí es constante es la regla de oro. Nunca se debe mirar al Sol sin protección adecuada durante las fases parciales. Las gafas homologadas y los filtros solares para instrumentos son imprescindibles, y solo durante la totalidad (si se está dentro de la banda) puede retirarse la protección unos instantes.
Para los territorios que queden en la ruta, la experiencia de eclipses anteriores sugiere un impacto inmediato en carreteras, alojamientos y servicios. El “turismo astronómico” no es un concepto abstracto. Cuando el margen entre ver la totalidad o quedarse en un simple mordisco solar es de pocos kilómetros, la planificación (meteorología incluida) decide el recuerdo








