El Gobierno busca imponer dos plazas de parking para bicicletas en cada vivienda nueva en España

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Publicado el: 28 de febrero de 2026 a las 07:57
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Aparcamiento de bicicletas en el interior de un edificio, ejemplo de espacio obligatorio en viviendas nuevas.

El Gobierno ultima una reforma del Código Técnico de la Edificación que obligará a que la vivienda nueva en España tenga espacio específico para guardar bicicletas. En la práctica, el borrador del Real Decreto fija un mínimo de «dos plazas de aparcamiento para bicicletas por cada vivienda» en los edificios residenciales de nueva construcción que dispongan de garaje para coches, con el objetivo declarado de impulsar la movilidad sostenible y reducir emisiones ligadas al transporte.

Qué exige el borrador del nuevo CTE

El texto que modifica el Código Técnico está todavía en fase de tramitación. Se sometió a audiencia e información pública entre noviembre y diciembre de 2025 y ahora sigue su recorrido administrativo, con la vista puesta en una actualización amplia del CTE durante 2026.

En ese borrador se introduce una nueva exigencia de «movilidad sostenible» para los edificios con uso residencial vivienda que disponen de aparcamiento para coches. Para estos casos se fija una dotación mínima de «dos plazas de aparcamiento para bicicletas por cada unidad de uso del edificio» y se aclara que, si una ordenanza municipal establece una exigencia menor, prevalece esa regulación local.

Las plazas para bicis deberán ser de tamaño útil, no simbólico. El texto detalla que tendrán una dimensión mínima de 2 metros por 40 centímetros y que, cuando haya 20 plazas o más, al menos un 5 % deberán ser más grandes, de 2,5 metros por 90 centímetros, pensadas para bicicletas de carga o modelos adaptados para personas con discapacidad.

En edificios de otros usos, como oficinas, hospitales, centros educativos o comercios, la exigencia cambia. El proyecto de CTE fija que el aparcamiento de bicicletas debe cubrir en torno al 5 % de la capacidad total de usuarios en usos intensivos como hospitales y hoteles, y el 10 % en el resto de edificios no residenciales, siempre vinculado a la existencia de plazas para coches.

De Bruselas al garaje de casa

Esta reforma no nace de la nada. Forma parte de la transposición de la Directiva de eficiencia energética de los edificios de la Unión Europea, la 2024/1275, que obliga a los Estados miembros a garantizar al menos dos plazas de aparcamiento para bicicletas por cada unidad residencial en edificios con aparcamiento, además de impulsar la recarga de vehículos eléctricos.

Bruselas recuerda que los edificios concentran cerca del 40 % del consumo de energía y el 36 % de las emisiones de gases de efecto invernadero en la Unión. Al mismo tiempo, el transporte es el primer emisor de CO₂ en España, con más de un 30 % de las emisiones totales, y el grueso proviene de los vehículos de carretera.

En el fondo, lo que busca el Gobierno es conectar estas dos piezas. Si el edificio facilita aparcar la bici a cubierto, cerca del portal y sin tener que pelearse con el ascensor, es más probable que una parte de los desplazamientos diarios, esos que hoy se hacen en coche por pura costumbre, pasen a hacerse pedaleando. Y eso, a escala de ciudad, se nota.

Los barómetros de uso de la bicicleta muestran que, aunque la cuota de la bici en los desplazamientos cotidianos sigue siendo modesta, en torno al 2 % del total, su crecimiento es constante y más rápido en ciudades que cuentan con infraestructura ciclista y políticas activas de fomento. Tener un lugar digno donde dejarla forma parte de ese ecosistema, igual que los carriles bici o las zonas de tráfico calmado.

Qué gana el ciudadano y qué preocupa al sector

Para quien ya se mueve en bicicleta, la medida tiene una lectura muy directa. Más aparcamientos en origen y destino significa menos robos, menos candados enganchados a farolas y menos maniobras imposibles en portales estrechos. Para quien aún no la usa, elimina una barrera muy cotidiana, la de preguntarse «dónde la guardo» antes incluso de mirar precios o modelos.

El nuevo CTE no se limita a las bicis. Integra también la obligación de prever infraestructura de recarga para vehículos eléctricos y nuevos requisitos de sostenibilidad ambiental, como el cálculo del potencial de calentamiento global del edificio a lo largo de su vida útil. Visto en conjunto, dibuja un tipo de construcción preparada para un futuro de menos emisiones y menos dependencia de los combustibles fósiles. No es poca cosa.

El lado menos amable está en la hoja de costes. El propio sector promotor admite que cada exigencia técnica acaba sumando. Cálculos difundidos por el Colegio de Aparejadores de Madrid y recogidos por varios medios estiman que el paquete completo de cambios del CTE, no solo las bicis, podría encarecer la vivienda nueva entre 12.000 y 18.000 euros por unidad en el escenario más exigente. En un contexto de precios altos de suelo, tipos de interés y alquileres disparados, la preocupación es comprensible.

Además, arquitectos y técnicos recuerdan que la demanda real de bicicletas no es igual en el centro de una gran ciudad que en un municipio pequeño. Temen que, sin cierto margen de adaptación local, se generen estancias de aparcamiento sobredimensionadas en zonas donde todavía casi nadie usa la bici para ir a trabajar.

Y ahora, qué

De momento nada cambia para el vecino que ya vive en un bloque construido. La obligación de reservar espacio para bicis afectará a edificios nuevos y a aquellos que sufran reformas importantes o cambios de uso. El día a día en las comunidades existentes seguirá sujeto a lo que diga la Ley de Propiedad Horizontal y las normas internas, con sus eternas discusiones sobre bicis en patios y rellanos.

Lo que sí marca esta reforma, si finalmente se aprueba en los términos actuales, es una señal clara sobre hacia dónde quiere ir la política de vivienda y transporte. Garajes que dejan de ser solo aparcamientos de coches, edificios que incorporan renovables y movilidad activa, y un intento de que la transición ecológica también se note al bajar al portal. Aunque el reloj del clima vaya más deprisa que la política, el diseño de los edificios es una de las palancas que pueden acelerar el cambio.

El proyecto de Real Decreto que modifica el Código Técnico de la Edificación y que introduce estas obligaciones de aparcamiento para bicicletas se ha publicado en la web oficial del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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