El James Webb confirma el primer agujero negro supermasivo en fuga y lo mide a casi 1.000 km/s

Imagen autor
Por HoyECO
Publicado el: 4 de enero de 2026 a las 19:15
Síguenos
Ilustración de un agujero negro con disco de acreción brillante, jets y efecto de lente gravitacional en el espacio

Un equipo internacional de astrónomos ha presentado las primeras evidencias cinemáticas directas de un escenario largamente anticipado por la teoría (un agujero negro supermasivo que escapa de su galaxia a velocidad hipersónica). El candidato, denominado RBH-1, no se observa como un “proyectil” luminoso (los agujeros negros no emiten luz por sí mismos), sino por la huella que deja al atravesar el gas que lo rodea (un frente de choque brillante y una estela rectilínea que apunta hacia su posible lugar de origen).

Las nuevas observaciones, realizadas con el instrumento NIRSpec del telescopio espacial James Webb, sitúan la velocidad en torno a 954 kilómetros por segundo (con incertidumbres) y apuntan a una masa de al menos 10 millones de masas solares, según el estudio difundido en arXiv el 3 de diciembre de 2025 y aún pendiente de revisión por pares.

La “cicatriz” que delata a un objeto invisible

La clave del caso es una estructura lineal de gas que, en proyección, alcanza 62 kilopársecs y culmina en una “punta” más compacta y brillante (la zona donde el objeto estaría comprimiendo el medio). El trabajo sostiene que esa punta muestra una discontinuidad cinemática brusca (un salto de velocidad radial de aproximadamente 600 kilómetros por segundo en apenas 1 kilopársec), un patrón compatible con un frente de choque producido por un objeto masivo moviéndose de forma supersónica.

Para medirlo, el equipo utilizó espectroscopia de campo integral (IFU) de NIRSpec, una técnica que permite cartografiar velocidades y líneas de emisión a escala espacial fina, precisamente el tipo de dato necesario para distinguir una simple alineación de gas de una onda de choque física.

Por qué un agujero negro supermasivo puede salir despedido

Que un agujero negro de estas dimensiones abandone el centro de su galaxia exige un “empujón” extremo. El propio artículo en arXiv enmarca el fenómeno en dos mecanismos teóricos (una patada por retroceso de ondas gravitacionales tras la fusión de dos agujeros negros, o una expulsión por interacción de varios cuerpos en un núcleo galáctico tras una fusión de galaxias).

La hipótesis del “tres cuerpos” encaja con el relato clásico (en una interacción gravitatoria caótica, uno de los participantes puede salir expulsado mientras los otros dos quedan ligados o terminan fusionándose). En paralelo, el retroceso por ondas gravitacionales ofrece otra vía plausible cuando dos agujeros negros supermasivos coalescen y la emisión de ondas gravitacionales no es perfectamente simétrica.

Qué queda por confirmar y qué implica el hallazgo

Aunque los autores presentan el caso como una confirmación robusta del fenómeno, el resultado llega como prepublicación y, por tanto, todavía debe superar el filtro de la revisión por pares.

Si se consolida, el hallazgo tiene dos lecturas de calado. La primera es dinámica y cosmológica (las galaxias no solo pueden fusionar sus agujeros negros centrales, también podrían perderlos en episodios raros pero físicamente posibles). La segunda es astrofísica y más inesperada (la estela, además de gas perturbado, podría favorecer condiciones para que se formen estrellas en el “rebufo” del choque, un proceso que varias coberturas divulgativas han destacado como una consecuencia potencial del escenario).


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario