La nueva imagen de la Nebulosa de la Hélice, a 650 años luz, permite seguir el rastro del gas y el polvo expulsados y entender cómo ese material “siembra” futuras estrellas y planetas
El telescopio espacial James Webb ha captado una nueva imagen de la Nebulosa de la Hélice (NGC 7293), apodada el “Ojo de Dios”, uno de los ejemplos más cercanos y estudiados de nebulosa planetaria. La observación, realizada con la cámara NIRCam (infrarrojo cercano), muestra con nitidez la trama de gas que una estrella expulsó al final de su vida y el borde donde chocan regiones muy calientes con otras más frías.
La Hélice se encuentra a unos 650 años luz, en la constelación de Acuario, una “distancia de vecindario” en términos astronómicos que permite analizar su estructura con más detalle que en otras nebulosas planetarias más lejanas. La NASA subraya que el Webb se ha centrado en una parte de la nebulosa para resolver pequeñas formas y capas en expansión que, desde telescopios anteriores, aparecían más difuminadas.
En el centro del Ojo de Dios está el remanente de la estrella, una enana blanca, que ya no fusiona combustible como el Sol y cuya radiación esculpe el entorno. En la imagen del Webb, esa fuente central no domina el encuadre, pero su “firma” está en el paisaje (una transición muy marcada entre el gas más caliente y el más frío a medida que la envoltura se aleja).
La fotografía funciona también como anticipo del futuro de nuestra estrella. Los modelos de evolución estelar señalan que el Sol agotará su combustible en escalas de miles de millones de años y acabará expulsando sus capas externas, dejando una enana blanca y una nebulosa alrededor (un final parecido al que delata hoy la Hélice).
El aporte más valioso de NIRCam está en el detalle fino. El Webb identifica nudos cometarios y bolsas de hidrógeno molecular en zonas donde el gas y el polvo resisten la radiación, piezas clave para entender cómo el material expulsado se mezcla con el medio interestelar. La ESA resume el proceso con una idea sencilla, “las estrellas reciclan su material de vuelta al cosmos, sembrando futuras generaciones de estrellas y planetas”.
La observación se difundió el 20 de enero de 2026 en el comunicado conjunto de NASA y el Instituto de Ciencia del Telescopio Espacial (LSSTCam), que coordina la operativa científica del Webb.
El comunicado oficial ha sido publicado en STScI.








