El director de IA de Meta y fundador de Scale AI, Alexandr Wang, ha lanzado un mensaje muy directo a la generación más joven. En una entrevista en el pódcast TBPN durante Meta Connect dijo que “si tienes 13 años, deberías pasar todo tu tiempo practicando vibe coding”, porque quien crezca usando estas herramientas de inteligencia artificial tendrá una ventaja enorme en la economía del futuro.
Lo compara con la llegada de los primeros ordenadores personales, cuando unos pocos curiosos se pusieron a trastear mientras el resto ni se acercaba al laboratorio de informática.
Qué es el vibe coding
Vibe coding es crear software hablando con una IA en vez de teclear todo el código a mano. La persona describe en lenguaje normal qué quiere hacer, por ejemplo “una app sencilla para anotar tareas”, y el modelo genera la mayor parte del programa a partir de esas instrucciones. Collins Dictionary define este enfoque como programar convirtiendo instrucciones en lenguaje corriente en código funcional mediante inteligencia artificial y lo ha elegido como Palabra del Año 2025, señal de que el término ha saltado ya al vocabulario cotidiano.
En la práctica, el programador deja de ser alguien que escribe líneas y líneas y pasa a ser alguien que conversa con la máquina, prueba, corrige y vuelve a probar. Es más “dime lo que quieres y lo montamos entre los dos” que picar código desde cero.
Por qué Wang quiere que empiecen tan pronto
Según Wang, en unos cinco años la mayoría del nuevo código podrá ser escrito por sistemas de IA y las personas se centrarán en decidir qué construir, cómo unir piezas y cómo convertir ese software en productos reales. Por eso anima a los adolescentes a familiarizarse cuanto antes con estas herramientas, a aprender a pedir cosas útiles, a orquestar varias IAs y a revisar con ojo crítico lo que producen.
Llega incluso a hablar de unas diez mil horas de práctica con asistentes de programación, una cifra que recuerda al tiempo que figuras como Bill Gates dedicaron a los primeros ordenadores. Su propio recorrido refuerza ese mensaje. Cofundó Scale AI con 19 años, se convirtió en uno de los multimillonarios más jóvenes del mundo y ahora lidera el área de superinteligencia en Meta, tras el acuerdo que llevó a la compañía a invertir miles de millones en su empresa.
Cómo se practica hoy
Aunque suene muy futurista, esto ya está ocurriendo. Plataformas como Replit calculan que alrededor de cuatro de cada diez usuarios son estudiantes, muchos menores de 18 años, que construyen pequeños juegos, webs o bots guiados por la IA. En TikTok y YouTube se multiplican los vídeos en los que se ve a chicos y chicas crear aplicaciones completas con unos cuantos mensajes bien pensados.
Practicar vibe coding, bien entendido, no es dejar el instituto ni renunciar a los amigos. Es reservar una parte razonable del tiempo para experimentar con estas herramientas. Por ejemplo, levantar una web para el equipo del barrio o una app que recuerde en casa cuándo sacar cada contenedor de reciclaje. Cosas muy cotidianas, pero que ya obligan a pensar en datos, usuarios y problemas reales.
Los riesgos de dejar todo en manos de la IA
Muchos expertos piden prudencia. Sin una base mínima de lógica y de conceptos de programación, el código generado por IA puede convertirse en una “caja negra” que nadie entiende del todo. Y los riesgos no se quedan en teoría. Un análisis reciente de código escrito por modelos de IA encontró fallos de seguridad graves en aproximadamente una cuarta parte de los fragmentos analizados, un porcentaje muy alto para cualquier sistema que vaya a usarse en serio.
Por eso recomiendan usar el vibe coding como acelerador, no como piloto automático. La IA puede escribir muy rápido, pero sigue haciendo falta alguien que revise, pruebe y decida qué se pone en producción y qué se queda en el cajón. En la práctica, esto implica combinar horas de “vibrar” con la IA con aprendizaje más clásico.
Un ángulo verde que casi no se menciona
La misma inteligencia artificial que hoy genera código ya se usa en tareas muy concretas para el clima y la energía. Ayuda a predecir cuánta electricidad producirán parques eólicos y solares, a optimizar redes eléctricas inteligentes y a gestionar mejor el almacenamiento en baterías. Distintos trabajos apuntan a que estos modelos facilitan la integración de renovables en la red y reducen emisiones, algo que a la larga también se nota en la estabilidad del sistema y en la factura de la luz.
Si un adolescente aprende a manejar estas herramientas, su primer proyecto puede ser un videojuego, pero el siguiente podría ayudar a que su instituto mida su huella de carbono o que su barrio consuma energía de forma más inteligente. Es aquí donde el consejo de Wang conecta con la sostenibilidad. No se trata solo de conseguir un buen sueldo en tecnología, sino de poner esa capacidad al servicio de problemas muy reales, desde el CO₂ hasta el uso eficiente de la energía.
En resumen, el mensaje de Wang suena exagerado si se toma al pie de la letra, pero apunta a un cambio profundo. Programar deja de ser solo aprender comandos y pasa a ser, en buena parte, aprender a pensar problemas y explicarlos bien a una máquina. Lo razonable parece un punto intermedio. Que los jóvenes jueguen, estudien, hagan deporte y, si les interesa la tecnología, dediquen parte de ese tiempo a “vibrar” con la IA de forma crítica y responsable.
La conversación en la que Alexandr Wang popularizó este mensaje sobre el vibe coding se grabó en el pódcast TBPN durante Meta Connect 2025 y puede encontrarse íntegra en los canales oficiales del programa.












