Un nuevo estudio publicado el 4 de marzo de 2026 en Nature pone el foco en un detalle técnico que cambia muchas cuentas. Según sus autores, en buena parte del mundo el nivel del mar “real” junto a la costa ha sido subestimado en muchas evaluaciones de riesgo, con una diferencia media de 24 a 27 centímetros y con casos que superan 1 metro en regiones concretas.
Esto no significa que el océano haya subido de golpe 27 centímetros en unos meses. Lo que sugiere el trabajo es que, en demasiados estudios, la “línea de salida” se colocó más baja de lo que tocaba, y por eso el riesgo de inundación y la exposición de población podrían haberse calculado a la baja. ¿Qué implica esto cuando llega un temporal y el agua ya roza el paseo marítimo? Pues que cada centímetro cuenta, y mucho.
Un fallo que se repite demasiado
Los investigadores revisaron 385 publicaciones científicas (entre 2009 y 2025) sobre subida del nivel del mar y riesgos costeros. Su conclusión es incómoda, más del 99% de los estudios evaluados manejó de forma inadecuada la combinación entre altura del mar y elevación del terreno, y en torno al 90% asumió el nivel del mar usando modelos teóricos en vez de mediciones locales.
Dicho de forma sencilla, es como comparar alturas medidas con dos “ceros” distintos. Si el mar se toma con una referencia y el terreno con otra, el resultado puede parecer correcto en un mapa, pero fallar justo donde importa (la franja costera baja). Y ahí entran en juego los riesgos reales.
El geoide no es el mar
Gran parte del problema está en el geoide, un modelo matemático que aproxima el nivel medio del mar a partir de la gravedad y la rotación de la Tierra. El geoide es útil, pero no “manda” sobre el agua, porque la superficie del océano también depende de corrientes, vientos, mareas, temperatura y salinidad.
La propia investigación recuerda que, en regiones con menos datos, los modelos de geoide pueden tener incertidumbres mayores. Y eso se nota sobre todo en zonas del sur global, donde la discrepancia entre el “mar teórico” y el mar medido puede ser grande.
Los 27 centímetros que cambian un mapa
El estudio cuantifica un desfase medio de 0,27 m con un geoid muy usado (EGM96) y de 0,24 m con otro (EGM2008). En promedio global, esto se resume en una idea clara, el nivel del mar costero suele estar alrededor de 0,3 m por encima de lo que muchos trabajos estaban dando por hecho.
Y hay un matiz importante, no ocurre igual en todas partes. En el sudeste asiático, la discrepancia media que señalan llega aproximadamente a 0,9 a 1,1 m, y el propio artículo indica que localmente puede haber desviaciones incluso en sentido contrario (por ejemplo en la costa norte del Mediterráneo), lo que también puede distorsionar análisis si no se ajusta bien la referencia.
Más gente expuesta si el punto de partida era incorrecto
Para entender el impacto práctico, los autores plantean un escenario hipotético de 1 metro de subida relativa del nivel del mar. Ese metro no es un capricho, está dentro del rango de proyecciones del IPCC para 2100 (según escenarios) que el propio artículo menciona como referencia.
Con ese escenario, cuando se alinea correctamente la elevación del terreno con mediciones del nivel del mar, la superficie de tierra que quedaría por debajo del nivel del mar aumentaría entre un 31% y un 37%. Y la población expuesta subiría entre un 48% y un 68%, pasando a un rango estimado de 77 a 132 millones de personas (frente a cifras anteriores mucho más bajas en esos mismos cálculos).
La Universidad de Padua, que resume el trabajo, lo expresa con una frase que da vértigo, “si el nivel del mar ya es más alto de lo que se pensaba, los impactos de futuras subidas se manifestarán antes de lo esperado” .
Qué significa para España y qué conviene no malinterpretar
Una lectura rápida podría llevar a pensar que “todo lo anterior estaba mal” y no es eso lo que dicen los autores ni los expertos que han comentado el estudio. El Science Media Centre España recoge, por ejemplo, que en nuestro país “la aproximación de los geoides es mejor… y las discrepancias mínimas”, así que el impacto en las proyecciones ya publicadas para España no tendría por qué ser tan drástico como en otras regiones con menos datos.
Aun así, el mensaje de fondo sigue siendo válido también aquí. El nivel del mar sube y la tasa va a más, y la NASA recuerda que desde 1993 el mar global ha aumentado unos 10 cm y que “la tasa… se está acelerando” (traducción de una declaración de Josh Willis). En la práctica, esto afecta a obras, puertos, depuradoras, playas, humedales y acuíferos costeros, que son los que luego “pagan” el error cuando llega una marejada.
También hay una lección para la ciencia y para quienes toman decisiones. El estudio insiste en la necesidad de reevaluar evaluaciones previas y mejorar estándares (documentación, conversiones y listas de verificación en revisión por pares), además de ofrecer datos ya convertidos para facilitar análisis futuros.
El estudio científico ha sido publicado en Nature.













