El Niño “cruzó el mapa” y desde el año 2000 está pegando más fuerte en el Ártico ruso: científicos detectan un punto de inflexión que acelera la pérdida de hielo en Siberia

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Publicado el: 24 de febrero de 2026 a las 09:46
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Mapa del Ártico que muestra el retraso en la congelación del hielo marino en Siberia tras episodios de El Niño desde 2000.

Desde el año 2000 algo ha cambiado en el clima que conecta los trópicos con el Ártico. Un nuevo estudio muestra que las oscilaciones de El Niño ya no se quedan en el Pacífico. Ahora están potenciando la pérdida de hielo marino en el noreste de Rusia, en una franja clave para la ruta marítima del norte.

En resumen, los científicos han identificado un punto de inflexión. Desde principios de los 2000, los cambios de fase de El Niño y La Niña se han acelerado y, con ello, su capacidad para erosionar el hielo de otoño en el mar de Laptev y el mar de Siberia Oriental. Antes esa conexión existía solo de forma débil. 

Qué han descubierto exactamente

El trabajo, liderado por un equipo de la Hong Kong University of Science and Technology, analiza datos mensuales de temperatura de la superficie del mar y de concentración de hielo marino entre 1979 y 2023. Se fijan en cómo responde el hielo del Ártico en otoño después de inviernos marcados por El Niño.

La señal es clara. A partir de alrededor del año 2000, los otoños que siguen a episodios de El Niño tienden a registrar menos hielo en esos mares del Ártico ruso. Antes de esa fecha, la misma relación apenas se veía en los datos. Es como si, de repente, el Ártico hubiese empezado a “escuchar” mucho mejor lo que ocurre en el Pacífico tropical.

Los autores hablan de un fortalecimiento de la teleconexión entre los trópicos y el Ártico. No significa que todo el hielo de la zona dependa solo de El Niño, pero sí que estos episodios pesan ahora mucho más en el balance de hielo de cada otoño.

El mecanismo oculto entre Pacífico y Ártico

La clave está en cómo se “apaga” El Niño. Tradicionalmente, tras un invierno cálido en el Pacífico central y oriental, las aguas volvían poco a poco a la normalidad. Desde 2000, ese apagado va a toda velocidad. Las aguas cálidas se transforman en parches de agua superficial más fría en el Pacífico central y oriental durante el verano y el otoño siguientes.

Esas manchas frías no se quedan quietas en los mapas. Reorganizan la atmósfera sobre el Pacífico norte y refuerzan un sistema de altas presiones en la región del Pacífico noroccidental. Ese anticiclón se desplaza algo más al norte y genera una especie de “ola en cadena” en la atmósfera que se propaga hacia el Ártico.

Cuando esa cadena llega al Ártico siberiano, se instala otro anticiclón sobre los mares de Laptev y Siberia Oriental. El resultado en la práctica es aire más cálido y más húmedo sobre una región que, en otoño, debería estar volviendo a congelarse. Más calor, más vapor de agua y más radiación de onda larga hacia la superficie se traducen en menos hielo marino y en una congelación más tardía.

Los modelos utilizados en el estudio confirman que esta “autopista” de energía desde el Pacífico hasta el Ártico es mucho más intensa después del año 2000 que en las décadas anteriores.

¿Es culpa del cambio climático?

Aquí conviene ir con cuidado. El propio equipo señala que lo que han detectado responde en gran medida a la variabilidad natural del sistema climático, incluida la interacción con otros ciclos como la Oscilación Decadal del Pacífico. Es decir, no concluyen que las emisiones humanas hayan creado de cero este mecanismo.

Sin embargo, el calentamiento global ya está reduciendo la cantidad total de hielo ártico y alterando patrones atmosféricos de gran escala. Eso hace que prever el futuro se complique. Un Ártico con menos hielo de base puede reaccionar de forma más brusca a estos empujones de El Niño. Los autores reconocen que falta trabajo para saber cómo se combinarán, a largo plazo, las oscilaciones naturales y el calentamiento de origen humano.

En otras palabras, la “ruleta” natural del clima sigue girando, pero la mesa donde rueda la bola se está inclinando por el calentamiento global.

Por qué importa para el clima y para los barcos

Puede parecer un detalle técnico, pero no lo es. La zona afectada coincide con un tramo clave de la Ruta Marítima del Norte, que cada vez despierta más interés como atajo entre Asia y Europa cuando el hielo lo permite. Menos hielo en otoño puede abrir ventanas de navegación, pero también añadir riesgos si el hielo se vuelve más variable y menos predecible de un año a otro.

Además, el hielo marino no es solo un obstáculo para los barcos. Funciona como un escudo brillante que devuelve al espacio buena parte de la radiación solar. Cuando desaparece, el océano oscuro absorbe más calor y acelera el calentamiento regional. Ese calor extra puede acabar influyendo en patrones de circulación que afectan a las olas de frío y calor en Eurasia.

Como resume el coautor Cen Wang en declaraciones recogidas por Live Science, “el hielo marino puede tener un impacto importante en el clima del Ártico y en la seguridad marítima”. Para quienes viven del transporte, la pesca o la investigación en el Ártico, esto se traduce en algo muy concreto. Saber si tras un fuerte El Niño habrá más o menos hielo en la ruta del noreste puede marcar la diferencia entre un viaje viable y uno demasiado arriesgado.

Al mismo tiempo, para quienes miran la “factura climática” global, entender mejor cómo se conecta El Niño con el hielo ártico ayuda a afinar las proyecciones de calentamiento y sus impactos en cadenas de frío, patrones de lluvia y extremos meteorológicos a miles de kilómetros.

El estudio completo sobre este nuevo vínculo entre El Niño y el hielo del Ártico siberiano ha sido publicado en la revista Science Advances y puede consultarse en Science Advances.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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