El país que está moviendo millones de toneladas de tierra para levantar un “canal seco” de 303 km que une dos océanos y busca competir con el Canal de Panamá.

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Publicado el: 18 de enero de 2026 a las 18:04
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Vista aérea de las esclusas del Canal de Panamá con buques de carga transitando.

El Corredor Interoceánico conecta puertos, tren y zonas industriales (con el reto de demostrar capacidad, seguridad y tiempos frente a una ruta marítima ya consolidada)

La idea de un paso interoceánico alternativo al Canal de Panamá vuelve a escena en América Latina, esta vez sobre raíles y asfalto. México impulsa el Istmo de Tehuantepec, una plataforma logística multimodal que pretende unir el Pacífico con el Golfo mediante tren, carreteras, puertos y polos industriales. La ambición es clara (ganar tiempo y coste en determinados tráficos) pero la comparación con Panamá exige matices (un “canal seco” no compite con el canal marítimo en todo, sino en nichos concretos y bajo condiciones muy específicas).

Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (qué es y por qué vuelve al foco)

El proyecto se apoya en el punto más estrecho del país entre los litorales oaxaqueño y veracruzano y se articula alrededor del Ferrocarril del Istmo de Tehuantepec. Según el portal oficial de proyectos estratégicos del Gobierno mexicano, la Línea Z (el eje ferroviario principal entre Coatzacoalcos y Salina Cruz) tiene 308,5 kilómetros, fue rehabilitada desde 2019 y entró en operación en diciembre de 2023.

El plan no se limita al tren. Incluye modernización portuaria y una red de áreas industriales llamadas Polos de Desarrollo para el Bienestar (con 14 polos previstos en el área de influencia) con incentivos y paquetes de infraestructura para atraer fábricas y logística.

Puertos de Salina Cruz y Coatzacoalcos (la promesa y el cuello de botella)

En la lógica del corredor, los puertos son el punto de entrada y salida del contenedor. El mismo portal oficial detalla obras en marcha en Coatzacoalcos y Salina Cruz (dragados, patios de contenedores, centros de regulación de tráfico y mejoras operativas) con cronogramas que sitúan avances y cierres de fase en 2025.

Aquí aparece la primera condición para que el “canal seco” sea competitivo (no basta con mover un tren) también hay que demostrar capacidad de atraque, manipulación, almacenaje y despacho aduanero con tiempos previsibles. Esa previsibilidad es, en logística, casi tan valiosa como el precio.

Canal de Panamá (por qué un competidor terrestre gana espacio)

Panamá sigue siendo una pieza central del comercio mundial, con miles de tránsitos anuales y una red de rutas y puertos conectados que le da una ventaja estructural. La propia Autoridad del Canal de Panamá publica estadísticas de tránsito y reporta 13.404 tránsitos en 2025, un dato que ilustra la escala del corredor marítimo.

El espacio para alternativas se ha ampliado por un factor que no es menor (el agua). La sequía ligada a El Niño obligó entre 2023 y 2024 a reducir tránsitos diarios por falta de agua en los lagos que alimentan la vía, según informó Ecoticias. Además, la presión ambiental sobre la cuenca del canal se ha convertido en un tema científico y político, como refleja otra pieza sobre el papel del plancton como indicador temprano de cambios en esas aguas. Ecoticias

Canal seco y tren interoceánico (qué puede “superar” y qué no)

Decir que el corredor “supera” al Canal de Panamá sólo tiene sentido si se concreta el terreno de comparación. En transporte, la superioridad depende de variables medibles (tiempo puerta a puerta, coste total, fiabilidad, riesgos, emisiones y requisitos de la carga).

Un corredor terrestre puede ganar en dos escenarios. El primero (cuando un armador o cargador quiere evitar colas, restricciones o incertidumbre en el canal). El segundo (cuando la ruta terrestre permite un recorte real de días en cadenas de suministro que ya tienen nodos en México o en el Golfo de Estados Unidos). Pero también tiene límites evidentes (un transbordo adicional, coordinación entre modos, capacidad ferroviaria sostenida, seguridad y gobernanza logística).

El debate no es sólo técnico. En el sur de México, el proyecto convive con tensiones sociales y de seguridad que pueden afectar a su operación y a su reputación en mercados internacionales, una dimensión que también ha sido objeto de cobertura reciente. Ecoticias

Polos de Desarrollo para el Bienestar (la apuesta industrial detrás de la ruta)

La segunda gran diferencia frente a Panamá es la ambición industrial. El corredor mexicano no se plantea únicamente como paso de mercancías, sino como plataforma para producir, ensamblar y exportar desde el Istmo. El plan de 14 polos busca atraer industrias alineadas con vocaciones regionales y generar empleo en una de las zonas históricamente más rezagadas del país.

Si esa capa industrial despega, el “canal seco” dejaría de ser sólo un atajo logístico para convertirse en un eje de relocalización productiva (un argumento potente en tiempos de reconfiguración de cadenas de suministro). Si no despega, el corredor quedará más expuesto al ciclo de la demanda de tránsito y a la competencia de otras canales.

La incógnita decisiva (fiabilidad operativa y demanda estable)

El Corredor Interoceánico ya tiene tramos en operación y un diseño de política pública que mezcla infraestructura, puertos y estímulos. La pregunta, sin embargo, no es si existe, sino si será capaz de ofrecer una promesa logística básica (tiempos estables y costes competitivos) en volúmenes sostenidos.

En ese punto se juega el titular. Panamá es una infraestructura madura, con escala y reglas de juego conocidas. México ofrece una alternativa con potencial, especialmente si el canal se vuelve más vulnerable a la variabilidad climática, pero que aún debe ganarse su lugar en el mercado con operaciones repetibles, seguridad y capacidad demostrada. El comunicado oficial ha sido publicado en Gobierno.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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