El proyecto faraónico de ‘The Line’ se derrumba oficialmente y Arabia Saudí ya busca una salida

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Publicado el: 10 de febrero de 2026 a las 08:01
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Excavación del megaproyecto The Line de NEOM en Arabia Saudí, ahora reducido tras la revisión de costes y viabilidad.

Lo que iba a ser una ciudad lineal de 170 kilómetros en pleno desierto saudí está entrando en una nueva fase, bastante más terrenal. Tras una revisión interna, el plan para NEOM y su proyecto estrella The Line se está reduciendo de forma notable y reorientando hacia usos más “utilitarios”, con el foco puesto en industria y, sobre todo, en centros de datos.

En paralelo, ya en 2025 Arabia Saudí había pedido a consultoras una revisión estratégica del proyecto, según Bloomberg, precisamente para decidir qué era viable y qué no dentro del gasto asociado a Visión 2030. (Bloomberg) Y las rebajas de expectativas no vienen de ayer. En abril de 2024, The Guardian informó de que la primera fase prevista para 2030 podía quedar en un tramo muy corto, con una población objetivo también muy inferior a la que se vendía al principio.

Proyecto «The Line» | Vídeo: NEOM

Cuando la sostenibilidad choca con la factura

Aquí está el detalle incómodo, el que interesa en clave ecológica. Un centro de datos no es “solo” un edificio con servidores. Es una máquina de consumo eléctrico continuo y de refrigeración constante. Y eso, en un entorno caluroso, se nota. Mucho.

En un acuerdo oficial firmado por NEOM con la empresa DataVolt para levantar una “fábrica de IA” en Oxagon, el propio proyecto reconoce el elefante en la habitación. Cita que los centros de datos consumen entre el 1% y el 1,3% de la electricidad mundial, y que con el auge de la IA esa demanda puede crecer con fuerza en la próxima década.

La promesa, claro, es la de siempre: hacerlo “net zero”, con energías renovables y tecnologías de refrigeración avanzadas. En ese mismo comunicado, el CEO de Oxagon lo enmarca así, en versión corporativa pero directa: “En Oxagon estamos acelerando un ecosistema industrial de energías renovables” para alimentar empresas con “energía verde y soluciones tecnológicas”.

¿El truco práctico? La ubicación. Estar junto al mar Rojo facilita la logística y abre opciones de refrigeración (aunque el cómo se haga y su impacto real depende del diseño, del consumo de agua y de la gestión térmica). Por eso el giro hacia la costa tiene sentido si el objetivo pasa a ser digital e industrial, más que residencial.

El contexto que explica el volantazo

Detrás del cambio hay algo menos glamuroso que los renders. Costes, plazos, gobernanza. The Wall Street Journal describió auditorías internas y previsiones económicas desorbitadas, con cifras que, en algunos escenarios, alcanzaban varios billones de dólares a muy largo plazo.

En la práctica, este giro plantea una pregunta sencilla para cualquiera que piense en clima y energía (y también en la factura de la luz, aunque sea a miles de kilómetros). Si el megaproyecto ya no va de “la ciudad del futuro” sino de servidores y potencia de cálculo, entonces la sostenibilidad se juega en otra liga: cuánta electricidad renovable real hay, qué huella de CO2 queda y cuánta agua se necesita para enfriar. Y ahí no valen eslóganes. Valen números.

El comunicado oficial sobre el salto de NEOM hacia la infraestructura digital, con el proyecto de “IA net zero” en Oxagon, ha sido publicado en NEOM y puede consultarse en este enlace de DataVolt.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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