Es uno de los animales más letales pero le han salido depredadores: la oruga procesionaria podría estar en problemas

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Publicado el: 28 de marzo de 2026 a las 15:29
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Bolsa de oruga procesionaria en un pino con varias larvas visibles en un nido de seda en ramas.

En cuanto suben las temperaturas, vuelve el mismo aviso en muchos pueblos y ciudades con pinares cerca. Cuidado con la procesionaria, por los bolsones en los árboles y por las orugas que bajan al suelo en hilera. La novedad es que, en Andalucía, varios carnívoros parecen estar “cortando” el problema antes de que nazca la siguiente generación. ¿Y si el monte tuviera más aliados de los que pensábamos?

Un equipo de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Universidad de Huelva ha documentado por primera vez que el zorro y la garduña consumen hembras adultas de la procesionaria del pino. Al hacerlo, se estarían llevando también buena parte de los huevos, lo que podría ayudar a regular la plaga de forma natural.

Una plaga que también es un problema de salud

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) defolia pinos y cedros, pero su fama viene por otra cosa. Sus pelos urticantes pueden provocar irritaciones y reacciones alérgicas en personas y animales, y parte de esos pelos puede dispersarse con el viento. Por eso los paseos con niños o perros por un pinar en temporada a veces se convierten en una “carrera de obstáculos”.

El ciclo explica cuándo conviene estar más atentos. Un informe del Ministerio para la Transición Ecológica describe que la polilla adulta emerge en verano y vive poco, las orugas suelen nacer a finales de verano y en invierno forman los nidos de seda. Entre febrero y abril descienden del árbol, forman las conocidas “procesiones” y se entierran para pasar a crisálida.

Qué han visto en Cazorla, Aracena y Sierra Nevada

El hallazgo salió del análisis de excrementos recogidos entre 2022 y 2024 en varios espacios naturales. En el estudio se incluyeron zorro rojo, garduña, gineta y tejón, con muestreos en Cazorla, Sierra de Aracena y Sierra Nevada, y una campaña extra en 2024 en un pinar de Cartaya. Para distinguir bien las heces, el equipo combinó identificación en campo con análisis genéticos en parte de las muestras.

La clave fue encontrar algo muy concreto. En algunas heces aparecieron huevos de procesionaria y unas pequeñas “escamas” del extremo del abdomen que las hembras usan para cubrir la puesta. Esa combinación apunta a que los carnívoros no se comieron orugas, sino hembras adultas (la polilla) con su carga de huevos.

Los números que sorprenden

En el área de Cazorla, durante el verano de 2022, los restos de hembras adultas aparecieron en el 19,1% de las muestras de zorro analizadas y en el 11,3% de las de garduña. Los autores estiman una media de 1.773 huevos por muestra de zorro y 680 por muestra de garduña, con casos que llegan a varios miles.

Si cada hembra transporta en torno a 200 huevos, hacer las cuentas impresiona. Una sola ingesta podría equivaler a varias puestas menos para la siguiente temporada. Eso no elimina la plaga, pero puede reducir el “punto de partida” antes de que aparezcan los bolsones.

Por qué las hembras acaban en el menú

La explicación más probable tiene que ver con el momento y con cómo se mueve el insecto. El equipo plantea que las hembras adultas tienen una movilidad limitada y, tras aparearse, a veces caminan por el suelo del bosque para poner los huevos, lo que las deja a tiro de depredadores terrestres oportunistas. Jacinto Román, primer autor, lo resume así, “este comportamiento las vuelve vulnerables a depredadores terrestres oportunistas”.

Aquí conviene bajar un punto el entusiasmo. En 2023 no se detectaron estas evidencias, y en 2024 el muestreo buscó sobre todo muestras “sospechosas”, así que el fenómeno puede variar mucho según el año. El estudio pide más trabajo para saber el alcance real y si este consumo influye de forma importante en las poblaciones de procesionaria.

Más depredadores y menos química, cuando se pueda

El mensaje de fondo encaja con una idea básica de ecología. Los ecosistemas con comunidades de depredadores diversas suelen amortiguar mejor los picos de especies que se comportan como plaga. También es una línea coherente con la gestión pública, en Andalucía existe un Plan de Lucha Integrada que busca actuar solo donde haga falta, con técnicas lo más específicas posibles y manteniendo la fauna beneficiosa.

Además, el cambio climático añade presión. El Ministerio para la Transición Ecológica señala que el aumento de temperaturas y la existencia de pinares susceptibles han favorecido la expansión y la intensidad de los brotes, por lo que la gestión tiene que mirar más allá del “parche” puntual.

Qué hacer si la encuentras en un paseo

En lo cotidiano, la regla de oro es simple, no tocar. La Comunidad de Madrid recomienda no acercarse a nidos u orugas y no retirar bolsones, porque debe hacerlo personal especializado. El Ayuntamiento de Madrid también insiste en no usar métodos caseros peligrosos y en avisar a los servicios municipales cuando el problema está en espacios públicos.

Si vas con mascota, mejor llevarla controlada en zonas con pinos y evitar que husmee el suelo cuando hace buen tiempo. Puede parecer exagerado hasta que pasa, y entonces la visita al veterinario llega deprisa. Prevención, y punto.

El estudio ha sido publicado en Ecosphere.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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