Expertos en energía desmontan el mito que sigue frenando el autoconsumo solar: “En invierno no sirven”

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Por HoyECO
Publicado el: 10 de enero de 2026 a las 06:35
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Paneles solares en el tejado de una vivienda con tejas, bajo cielo azul

«No durarán mucho». «En invierno casi no producen». Estas dos frases siguen apareciendo en conversaciones sobre energía solar, a pesar de que los datos más recientes van justo en la dirección contraria.

Laboratorios públicos, plataformas especializadas y la experiencia de miles de usuarios coinciden en algo sencillo de resumir. Los paneles actuales están diseñados para rendir durante décadas y seguir generando electricidad aunque fuera haya nieve, frío y días más cortos.

Para quien mira cada mes la factura de la luz y piensa en instalar autoconsumo, esta diferencia entre mito y realidad no es un detalle. Marca si esa inversión se ve como algo frágil o como una pieza sólida de la transición energética del hogar.

Vida útil real de los paneles modernos

Cuando alguien afirma que «los paneles no duran», suele imaginar equipos que se degradan rápido y hay que cambiar en pocos años. La realidad es más aburrida, pero mucho más tranquilizadora.

El seguimiento de instalaciones reales en el proyecto Photovoltaic Lifetime Project, gestionado por un laboratorio nacional de Estados Unidos, muestra que los módulos fotovoltaicos pierden menos de un 1 % de rendimiento al año en condiciones normales. Es una caída lenta. Traducido al día a día significa que, después de más de veinte años, el sistema sigue produciendo una parte muy significativa de la energía inicial.

En paralelo, guías dirigidas al consumidor en España recuerdan que los fabricantes ofrecen hoy garantías de alto rendimiento entre 25 y 30 años, con un compromiso habitual de mantener al menos el 80 % de la eficiencia original pasado ese tiempo. No es poca cosa. Son plazos comparables a la vida útil de una caldera o de la propia cubierta del edificio.

En la práctica, esto implica que la instalación suele amortizarse dentro del periodo garantizado. A partir de ahí, cada kilovatio hora generado es, en buena medida, energía que deja de comprarse a la red y emisiones de CO2 que se evitan sin hacer nada especial más allá del mantenimiento básico.

Invierno, nieve y producción solar

El otro gran mito tiene que ver con el frío. La idea de que los paneles «en invierno no sirven» se repite a menudo. Sin embargo, lo que hace funcionar a una placa es la luz, no el calor del aire.

El Departamento de Energía de Estados Unidos resume que los paneles fotovoltaicos producen energía útil durante las cuatro estaciones y que siguen generando electricidad incluso en regiones con nieve abundante, donde se ensayan módulos en distintas condiciones climáticas. De hecho, las células solares suelen trabajar algo mejor con temperaturas bajas que con calor extremo, siempre que reciban radiación.

La plataforma especializada EnergySage lo explica de manera bastante directa. «Es un mito muy extendido que los paneles no funcionen en invierno», resume la analista energética Kristina Zagame, que recuerda que el aire frío mejora ligeramente la eficiencia mientras haya horas de sol.

¿Y qué pasa cuando nieva y el tejado se cubre de blanco? Aquí también hay matices. Los estudios de campo muestran que una capa fina de nieve puede dejar pasar parte de la luz o ser retirada por el viento, mientras que las acumulaciones más gruesas bloquean temporalmente la radiación hasta que la nieve se desliza. Como la mayoría de instalaciones están inclinadas, el propio peso de la nieve y la acción del sol hacen que caiga hacia el alero en cuanto hay un pequeño deshielo.

Usuarios de sistemas solares en climas fríos que comparten su experiencia en foros recuerdan algo muy terrenal. Muchas veces no compensa subir a una escalera en pleno enero para limpiar manualmente los módulos. El riesgo de caída y de dañar el cristal supera el pequeño aumento de producción de unos pocos días con poco sol. En otras palabras, el invierno reduce la generación respecto al verano, pero no la anula.

Ahorro, clima y por qué importan estos datos

Derribar estos mitos no es solo una cuestión técnica. La energía solar fotovoltaica se ha convertido en una de las formas de generar electricidad más baratas del mundo. La Agencia Internacional de la Energía señala que, en proyectos con buen recurso solar y financiación adecuada, la fotovoltaica es ya la opción con menor coste histórico para producir electricidad. Informes recientes de la Agencia Internacional de Energías Renovables confirman que el coste medio global de la electricidad solar sigue cayendo año tras año.

Para un hogar, esto se traduce en menos dependencia de las oscilaciones del mercado eléctrico y en cierta protección frente a futuras subidas de precios. Para el clima, significa menos consumo de gas y carbón y menos CO2 en la atmósfera, justo en un momento en que los fenómenos extremos y las olas de calor empiezan a notarse cada verano.

En resumen, los datos disponibles pintan un escenario muy distinto al de la rumorología. Los paneles fotovoltaicos bien elegidos y bien instalados pueden acompañar a una vivienda durante varias décadas, con pérdidas de rendimiento graduales, y seguir produciendo en invierno incluso en presencia de nieve, aunque con menos horas de sol disponibles.

La clave está en informarse con fuentes independientes, dimensionar bien la instalación y evitar decisiones basadas en frases como «no durarán mucho» sin mirar los números. Al final, para quien mira al tejado pensando en su próxima factura y en el planeta que heredarán sus hijos, los hechos pesan más que los mitos.

El seguimiento técnico más reciente sobre la degradación de los módulos fotovoltaicos se recoge en el proyecto científico Photovoltaic Lifetime Project.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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