Finlandia desafía las leyes de la ingeniería con una ‘batería de arena» que transforma la energía renovable almacenada

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Publicado el: 13 de abril de 2026 a las 09:42
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Batería de arena de Polar Night Energy en Finlandia durante su construcción para almacenar energía renovable.

La energía eólica y solar tienen un problema conocido. A veces sobra electricidad y es barata, pero otras veces falta y el sistema tira de tecnologías más caras. Para quien lo nota en la factura, el resultado es ese vaivén de precios que ya nos suena.

En Finlandia, la empresa Polar Night Energy está probando un enfoque distinto, almacenar renovables como calor en arena y luego intentar recuperar parte de esa energía como electricidad. El piloto se levanta en Valkeakoski con la empresa municipal Valkeakosken Energia y quiere comprobar si el ciclo «electricidad a calor a electricidad» puede servir para equilibrar la red con menos emisiones.

Qué es una batería de arena

No es una batería de las de toda la vida. En lugar de reacciones químicas, se usa un gran depósito aislado lleno de arena o materiales parecidos, que se calientan con electricidad renovable cuando hay excedentes.

Cuando hace falta, ese calor se extrae y se convierte en algo muy útil, agua caliente, vapor o aire caliente para industria o calefacción urbana. La propia compañía sitúa su uso típico entre 60 y 400 °C, un rango que hoy suele cubrirse con combustibles fósiles.

Así funciona el sistema | Vídeo: Polar Night Energy

Del calor a la electricidad

La novedad en Valkeakoski es intentar el paso inverso, volver del calor a la electricidad, lo que se conoce como Power to Heat to Power (P2H2P). La obra se anunció para otoño de 2025 y el proyecto se enmarca en un calendario 2025 a 2027, con unos dos años y medio de trabajo.

Según el comunicado de Polar Night Energy, la eficiencia eléctrica esperada se mueve alrededor del 30% al 35%, en la línea de una central de combustión tradicional. Si el sistema opera como cogeneración, dando calor y electricidad a la vez, la eficiencia total podría llegar hasta cerca del 90%.

El diseño también cambia. El CEO Tommi Eronen explicaba que esta versión es «basically totally different» y que, entre otros detalles, pasa a una configuración horizontal en vez de un silo vertical, además de trabajar a temperaturas más altas. Eso obliga a probar nuevos materiales y soluciones para que el equipo aguante.

El caso de Pornainen

Antes de hablar de electricidad, conviene mirar lo que ya está en marcha. En Pornainen, Polar Night Energy ha instalado para Loviisan Lämpö una batería de arena a escala industrial que sirve como planta principal de su red de calefacción urbana, con 1 MW de potencia térmica y 100 MWh de capacidad.

El propio operador estima que esa instalación puede reducir unas 160 toneladas al año de CO2 equivalente y recortar casi un 70% las emisiones climáticas de su red local. Además, el plan incluye eliminar el uso de aceite y bajar alrededor de un 60% el consumo de astillas de madera, dejando la biomasa como respaldo en picos.

En la práctica, esto significa una cosa muy concreta. Se electrifica el calor con renovables y se recorta combustión en un servicio básico, la calefacción. Y eso se nota.

El freno del coste

La tecnología puede ser viable y aun así no despegar. Liisa Naskali, directora de operaciones de Polar Night Energy, lo decía así sobre la versión que busca generar electricidad, «The one challenge when selling this to the customers is that the investment price is so high». También recordaba que muchos clientes siguen con calderas de astillas porque «wood chip is quite cheap».

Por ahora, el piloto no es una central completa. Renewables Now señala que la instalación no incluye turbina y que la parte de generación eléctrica se modelará, mientras se optimiza el almacenamiento y se aprenden lecciones sobre altas temperaturas.

Aun así, el respaldo público muestra que hay interés real. El programa forma parte de un proyecto de I+D de 4,2 millones de euros con una ayuda de 2,1 millones de Business Finland, una señal de que todavía se está afinando la tecnología antes del salto comercial.

Qué implica para España

¿Puede una idea nacida en el frío finlandés tener sentido aquí? Sí, porque el reto es común, más renovables significan más necesidad de almacenamiento y de flexibilidad para casar producción y consumo. Si se consigue devolver electricidad en los momentos críticos, se reduce la dependencia de combustibles fósiles cuando la red va justa.

Eso sí, no hablamos de un aparato doméstico. La propia web de la empresa avisa de que «lamentablemente» la batería de arena no está disponible para hogares y que se orienta a redes e industria. En España, su sitio natural sería la calefacción urbana donde exista y, sobre todo, el calor industrial que hoy quema gas.

El comunicado oficial sobre este piloto se ha publicado en Polar Night Energy.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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