Abrir el grifo y que no salga nada se ha vuelto demasiado habitual en buena parte de Jamaica. Sequías más largas, huracanes más violentos y una red vieja y llena de fugas han colocado a la tercera isla más grande del Caribe en la incómoda etiqueta de territorio con escasez de agua potable, pese a tener recursos hídricos suficientes en su suelo y subsuelo.
Para cambiar este guion, el país ha encargado a VINCI un megaproyecto valorado en 144 millones de euros. La empresa diseñará y construirá 68 kilómetros de tuberías de agua potable en el noroeste de la isla, dentro de la primera fase del Western Water Resilience Programme. En la práctica, el trazado real se extenderá a casi 130 kilómetros siguiendo carreteras ya existentes y cruzando zonas sensibles.
Según la propia compañía, la obra durará 36 meses y movilizará a más de 100 trabajadores entre ingenieros, operarios y especialistas ambientales. No es un arreglo rápido, es una apuesta a varias décadas vista para que el agua llegue con más fiabilidad a hogares, hoteles, industrias y servicios básicos.
Un país con agua, pero sin agua en casa
El caso jamaicano es una paradoja. Los estudios oficiales señalan que el país no es pobre en recursos hídricos, pero sí sufre una grave crisis de distribución. En la zona de Kingston, por ejemplo, años de sequías, bombas averiadas y tuberías deterioradas han obligado a racionamientos prolongados y han dejado inutilizable alrededor de un 60 por ciento del agua almacenada en algunos acuíferos por contaminación y mala gestión histórica del saneamiento.
A esto se suma el cambio climático. Los datos recopilados por Naciones Unidas apuntan a un aumento medio de las temperaturas y a lluvias un 6 por ciento por debajo del valor histórico en el periodo reciente, lo que ha contribuido a sequías de moderadas a extremas y a un estrés hídrico creciente.
Cuando llegan las lluvias, el problema es el contrario. El huracán Melissa, que golpeó la isla en 2025 como un ciclón de categoría 5, dejó infraestructuras destrozadas y a cientos de miles de personas sin electricidad ni agua potable durante días.
Qué aporta el nuevo proyecto de tuberías
En este contexto, el contrato firmado entre la Comisión Nacional del Agua National Water Commission y VINCI se presenta como una pieza clave de adaptación climática. El proyecto prevé instalar grandes tuberías de hierro fundido, un material que resiste bien la corrosión, soporta cambios de presión y tolera mejor los movimientos del terreno. La vida útil estimada supera los 50 años, algo importante en un país con recursos limitados para renovar infraestructuras cada poco tiempo.
Otro punto relevante es la reducción de pérdidas. Jamaica arrastra desde hace años un problema serio de fugas y agua no contabilizada, que en algunos sistemas urbanos ha llegado a representar cerca de la mitad del volumen producido. Renovar tramos clave de la red en una zona donde crecen el turismo y la industria puede suponer menos litros perdidos por el camino y más agua disponible en los depósitos que abastecen a la población.
La obra se ejecutará en paralelo a carreteras ya existentes, lo que limita la fragmentación de hábitats, pero no elimina el riesgo. El trazado cruzará ríos y áreas ecológicamente sensibles, por lo que los trabajos se harán en coordinación con la Agencia Nacional de Medio Ambiente y Planificación NEPA para minimizar impactos, por ejemplo controlando los sedimentos durante las excavaciones y protegiendo cauces y humedales.
Adaptación al clima que ya está aquí
Este contrato no nace de cero. VINCI lleva operando en el país desde finales de los noventa y en 2025 participó en las reparaciones de emergencia para devolver el agua a Montego Bay tras el paso del huracán Melissa. También está construyendo una de las grandes plantas de tratamiento de agua potable en la zona de Rio Cobre.
La gran pregunta es qué notará la ciudadanía. Si todo avanza según lo previsto, las comunidades del noroeste deberían sufrir menos cortes durante las sequías, una presión más estable en la red e infraestructuras algo más preparadas para resistir el próximo gran ciclón. No resolverá en solitario todos los problemas de gobernanza, pérdidas o contaminación, pero sí refuerza la parte física del sistema en un momento en que el clima aprieta y la demanda de agua no deja de crecer.
En el fondo, este tipo de proyectos decide algo tan cotidiano como poder ducharse, cocinar o regar un pequeño huerto incluso cuando el cielo lleva semanas sin nubes. El comunicado oficial del proyecto ha sido publicado en la propia web corporativa de VINCI.
Foto: VINCI













