En casi todas las costas del mundo el mar sube por culpa del calentamiento global, pero alrededor de Groenlandia ocurrirá lo contrario. Un trabajo recién publicado estima que de aquí a 2100 el nivel del mar caerá hasta unos 2,5 metros en los escenarios de altas emisiones y cerca de 0,9 metros en un mundo de bajas emisiones.
Aunque suene extraño la lógica física está bien descrita. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? Cuando la enorme capa de hielo pierde masa la tierra que hay debajo se levanta y la atracción gravitatoria sobre el océano se debilita. En la práctica el agua se aleja ligeramente de la costa groenlandesa mientras en la mayoría de regiones del planeta sigue subiendo.
El estudio lo firma un equipo internacional encabezado por la geofísica Lauren Lewright en la Universidad de Columbia. Los investigadores combinaron modelos de ajuste isostático glacial con registros de mareógrafos y con datos del movimiento vertical del terreno medidos durante décadas en estaciones costeras. Sus cálculos indican que la capa de hielo pierde en torno a 200.000 millones de toneladas cada año, suficiente para que el suelo se eleve de forma apreciable y para alimentar el descenso local del mar.
Dicho de forma sencilla el hielo funciona como un imán gigante para el agua. Lewright explica que cuando la capa es muy grande la superficie del mar se inclina hacia ella y que al adelgazar esa masa el océano se redistribuye y el nivel baja cerca de la costa. El conjunto de estos procesos se conoce como ajuste isostático glacial y puede explicar hasta un tercio del descenso futuro del mar en la zona.
Para quienes viven pegados a los fiordos esto no significa que puedan olvidarse del clima. Muelles y zonas de pesca pueden quedar más altos respecto al agua, lo que obligará a adaptar infraestructuras y rutas. La geofísica Jacqueline Austermann resume que “la costa de Groenlandia vivirá una experiencia muy diferente a la del resto del globo” y advierte de que cada pueblo notará el cambio a su manera. La caída del nivel del mar incluso podría ayudar a estabilizar algunos glaciares que terminan en el océano, aunque los autores recuerdan que no está claro si será suficiente para compensar el calentamiento del agua.
El mensaje de fondo es que hablar de subida del mar en singular se queda corto. Los expertos insisten en que la planificación costera debe basarse en proyecciones regionales y locales y no solo en un número global. El trabajo “Projections of 21st-century sea-level fall along coastal Greenland” se ha publicado en la revista Nature Communications y puede consultarse en Nature Communications.







