La Comunidad de Madrid da luz verde para invertir 27 millones de euros en una nueva carretera que conecte la A-1 con la M-100, M-106 y M-111

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Publicado el: 27 de febrero de 2026 a las 22:04
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Señalización en la A-1 a la altura de Madrid con indicaciones hacia Burgos y conexiones con la M-50.

La Comunidad de Madrid ha confirmado una inversión de 27 millones de euros para construir un nuevo enlace entre la A 1 y las carreteras M 100, M 106 y M 111, en la zona de San Sebastián de los Reyes y cerca de la R 2 y la M 12. El objetivo declarado es claro, reducir los atascos diarios que sufren miles de conductores de municipios como Algete, Alcobendas o Paracuellos de Jarama, aunque de momento solo se han anunciado los trámites previos y no hay fecha de inicio de obras.

Un nudo viario que se ha quedado pequeño

Hoy la conexión entre la A 1 y las tres carreteras funciona a través de una gran rotonda a nivel, la conocida glorieta de El Casetón. Lo que hace unos años podía parecer una solución razonable se ha convertido en un cuello de botella permanente. Colas largas, coches parados, frenazos y arrancadas constantes, sobre todo a primera hora de la mañana y al final de la tarde, forman ya parte de la rutina de quien entra o sale por esta puerta norte de Madrid.

Además, el punto está muy próximo al río Jarama, una zona con valor ambiental donde el ruido del tráfico y la presión urbanística llevan años aumentando. Para muchos vecinos no es solo una cuestión de tiempo perdido en el coche, también de calidad del aire y de ruido en su vida diaria. Y eso se nota.

Qué va a cambiar con el nuevo enlace

El proyecto sustituye la rotonda actual por un enlace a distinto nivel que separa los movimientos principales sin necesidad de detenerse en una glorieta central. Se reordenan las calzadas para canalizar mejor los flujos entre la A 1 y la M 100, M 106 y M 111, se duplican tramos de la M 100 para añadir capacidad y se construye un nuevo viaducto sobre el Jarama para garantizar la continuidad de las conexiones. En teoría, menos giros conflictivos, menos puntos de choque y trayectos algo más cortos.

Según la información disponible, la actuación se ha dimensionado pensando en el crecimiento previsto del tráfico en la zona durante los próximos años. En la práctica, esto significa más carriles y más superficie asfaltada para absorber los flujos que hoy se congestionan en la glorieta.

Lo que dice el Estudio de Impacto Ambiental

El proyecto cuenta con una Declaración de Impacto Ambiental específica. El documento analiza trece variables ambientales, desde la vegetación hasta la calidad del aire, el ruido, el paisaje o la hidrogeología, y compara varias alternativas de trazado. La elegida, la alternativa 4, ocupa alrededor de 240 000 metros cuadrados, requiere importantes movimientos de tierras y genera un impacto que el propio estudio califica como severo sobre la morfología del terreno y la calidad paisajística de la zona del Jarama.

Al mismo tiempo, el promotor calcula que, al reducir los tiempos de espera en la glorieta y los frenazos, las alternativas seleccionadas podrían recortar en torno a un 25 por ciento las emisiones de CO2 frente al escenario actual, en el periodo 2019 2049. Para mitigar los efectos locales se prevé instalar catorce pantallas acústicas junto a las viviendas más expuestas y utilizar firmes porosos con material reciclado procedente de neumáticos usados, con el fin de reducir ruido y reutilizar recursos.

Vecinos que piden menos asfalto y más transporte público

No todo el mundo comparte la idea de que más carreteras sean la mejor solución. La plataforma vecinal Vecinos por Algete denunció ya en 2025 una tala masiva de masa forestal entre el Jarama y la glorieta de El Casetón, que relacionan con la construcción de nuevas intersecciones en la M 100. Hablaban de sauces, álamos y matorrales eliminados en una zona muy próxima al río y reclamaban infraestructuras “más sostenibles y menos invasivas con el medio ambiente”.

Su propuesta iba justo en la dirección contraria, apostar por opciones como un acceso ferroviario al municipio o carriles bus vao que reduzcan la dependencia del coche privado. Una demanda que enlaza con el debate más amplio sobre qué modelo de movilidad queremos para el norte metropolitano.

Más carreteras, más tráfico

La ciencia del transporte lleva años avisando de un fenómeno incómodo para cualquier gobierno que anuncia nuevas vías. Se llama demanda inducida. Dicho de forma sencilla, cuando se amplía la capacidad de una carretera en zonas ya saturadas, a medio plazo suele aumentar el número total de kilómetros recorridos en coche hasta el punto de anular buena parte de la mejora inicial. Revisiones de proyectos en Europa y Estados Unidos estiman incrementos de tráfico del orden del 10 al 20 por ciento tras muchas ampliaciones de capacidad.

Es fácil imaginarlo en este cruce. Si la conexión con la A 1 se vuelve más rápida, muchos vecinos que hoy evitan ciertas horas o usan alternativas podrían decidir coger el coche con más frecuencia. Al final, menos atasco al principio, pero más coches circulando cada día.

El coste ambiental del coche en Madrid

Un trabajo académico de la Universidad de Alcalá recuerda que el transporte es el sector que más energía consume en España, alrededor del 40 por ciento del total, y que el transporte por carretera concentra la mayor parte de ese consumo. Las emisiones de gases contaminantes y de efecto invernadero se suman a un problema muy visible, el ruido. En calles con fuerte congestión el nivel sonoro puede acercarse a los 100 decibelios, muy por encima de los 53 que la Organización Mundial de la Salud considera no perjudiciales para la salud.

Más tráfico en este nudo no solo afecta a quienes lo cruzan a diario. También influye en quienes viven cerca, en su descanso nocturno, en las posibilidades de usar espacios al aire libre junto al Jarama y en la calidad del aire que respiran.

Incluso con coches eléctricos, el problema no desaparece

A menudo se piensa que electrificar el parque de vehículos basta para solucionar la parte ambiental del transporte. Sin embargo, un estudio reciente de EIT Urban Mobility concluye que las emisiones de partículas que no salen del tubo de escape, las que proceden del desgaste de frenos, neumáticos y firme, son ya la principal fuente de contaminación por partículas del transporte por carretera en ciudades como Londres, Milán o Barcelona, con porcentajes entre el 68 y el 88 por ciento de las partículas PM10.

El mismo trabajo señala que reducir el uso del coche y apostar por transporte público, caminar o ir en bici puede recortar estas partículas hasta cinco veces más que la electrificación por sí sola. Es decir, más asfalto sin un cambio de modelo de movilidad puede mantener e incluso agravar parte de los impactos.

Qué tendría sentido vigilar a partir de ahora

Con el enlace ya anunciado, la cuestión para los vecinos del norte de la región no es solo cuánto tiempo ahorrarán de atasco, sino qué condiciones ambientales acompañarán la obra. Será clave que se cumplan las medidas recogidas en la Declaración de Impacto Ambiental, desde el uso real de firmes con materiales reciclados y pantallas acústicas hasta el control anual de emisiones y ruido que propone el estudio.

También será importante que la obra no se quede aislada. Experiencias europeas, como el impulso a la bicicleta en Copenhague, muestran que combinar infraestructuras viarias con buenas alternativas al coche puede reducir congestión y contaminación sin seguir extendiendo la mancha de asfalto.

La nota de prensa oficial donde el Gobierno regional recoge esta actuación junto con otras inversiones en San Sebastián de los Reyes se ha publicado en la web de la Comunidad de Madrid.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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