La frase de Jane Goodall, primatóloga, que es una lección de vida: «No importa quién seas, sino lo que eres capaz de hacer»

Imagen autor
Por HoyECO
Publicado el: 14 de marzo de 2026 a las 22:03
Síguenos
Jane Goodall observando chimpancés en la selva durante su investigación sobre primates y naturaleza.

Incluso después de su muerte en 2025, la voz de Jane Goodall sigue sonando muy actual. La crisis climática, la pérdida de biodiversidad y la sensación de vivir cada vez más lejos de la naturaleza le dan un peso especial a sus mensajes. Un informe internacional respaldado por la ONU alerta de que cerca de un millón de especies de animales y plantas están en peligro de extinción por la actividad humana.

Al mismo tiempo, la FAO calcula que entre 2015 y 2020 se perdieron cada año unos 10 millones de hectáreas de bosque en el planeta. Son cifras enormes. Y, sin embargo, Goodall siempre insistió en algo muy sencillo. Cada persona importa. Cada gesto tiene impacto.

Primatóloga, etóloga y mensajera de la paz de Naciones Unidas, dedicó su vida a estudiar a los chimpancés en el Parque Nacional de Gombe y después a protegerlos a través del Jane Goodall Institute y del programa juvenil Roots & Shoots, activo ya en decenas de países.

¿Qué tienen que ver sus frases con la factura de la luz, el coche que usamos a diario o lo lejos que está el parque más cercano de nuestra casa? Más de lo que parece.

1. “Los animales tienen personalidad, sentimientos y una mente”

“ No puedes compartir tu vida con un perro o un gato si no entiendes que también ellos tienen personalidad, sentimientos y una mente”.

Goodall demostró con sus observaciones que los chimpancés usan herramientas, cooperan, muestran afecto y también violencia. Cambió para siempre la forma en que vemos a otros animales.

En la práctica, esto nos coloca frente a una pregunta incómoda. Si reconocemos emociones en perros, gatos, aves o primates, ¿cómo justificamos actividades que destruyen sus hábitats, desde la expansión agrícola hasta los grandes proyectos energéticos mal planificados? No se trata solo de salvar especies. Se trata de respetar vidas concretas.

2. “La evolución no tiene sentido si no hacemos grandes cosas con lo que somos ahora”

Para Goodall, saber de dónde venimos importa menos que lo que hacemos hoy con ese conocimiento. Nuestro “éxito” evolutivo se mide en emisiones, consumo de recursos y residuos.

Mientras discutimos si el coche eléctrico es caro o barato, los bosques siguen desapareciendo y con ellos enormes reservas de carbono y biodiversidad. Entre 1990 y 2020 se han perdido unos 420 millones de hectáreas de bosque en el mundo, según datos de la FAO.

El mensaje de fondo es directo. La tecnología y la ciencia solo tienen sentido si sirven para reducir emisiones, proteger ecosistemas y mejorar la vida de las personas sin arrasar el territorio.

3. “Ellos nunca pensarían en destruir su bosque”

Goodall recordaba que chimpancés, gorilas u orangutanes llevan miles de años en sus bosques sin destruirlos. En cambio, el ser humano sí ha desarrollado la capacidad de quemar selvas enteras en una sola temporada de incendios. En 2024, la pérdida de bosques tropicales por incendios alcanzó niveles récord, sobre todo en la Amazonia brasileña, impulsada por sequías extremas y el cambio climático.

Cuando ella habla de equilibrio no es poesía ecológica. Es pura supervivencia. Sin bosques funcionales, se aceleran las sequías, empeoran las inundaciones y aumentan las probabilidades de nuevas pandemias vinculadas a la destrucción de hábitats.

4. “Necesitamos los bosques y los entornos naturales por lo que nos aportan psicológicamente”

Goodall suele recordar que los jardines y los espacios verdes bajan la criminalidad y mejoran la salud mental. La ciencia le da bastante la razón. Varios estudios recientes señalan que vivir cerca de zonas verdes reduce en torno a un veinte por ciento el riesgo de sufrir problemas de salud mental, estrés o depresión.

Quien vive en una gran ciudad lo nota en su día a día. Una cosa es pasar horas entre tráfico, ruido y cemento. Otra muy distinta es poder desconectar en un parque cercano, aunque sea pequeño. No es un lujo. Es salud pública. Y también es justicia social cuando muchos barrios apenas tienen árboles ni sombra en verano.

5. “Tenemos una responsabilidad con ellos”

“ Cuando un bebé chimpancé te mira, es como un bebé humano. Tenemos una responsabilidad con ellos”.

Goodall repitió durante décadas una idea parecida. Cada persona, cada comunidad y cada empresa tiene margen para cambiar cosas. Desde lo que ponemos en el plato hasta cómo nos movemos o qué tipo de energía apoyamos. Esa filosofía se ha convertido en el corazón del programa Roots & Shoots, que impulsa proyectos locales de jóvenes para ayudar a animales, personas y medio ambiente.

El reto está en pasar del “es verdad, qué bonito lo que decía Jane” a decisiones concretas. Elegir productos con menos impacto, exigir ciudades con más árboles y menos coches, apoyar a quienes trabajan en conservación y no mirar hacia otro lado cuando se destruye un bosque o un humedal cercano.

En el fondo, el legado de Jane Goodall no es solo científico. Es una invitación diaria a vivir con más humildad y cuidado en un planeta que comparte hogar con millones de especies en peligro.

La información oficial sobre el legado y los proyectos de Jane Goodall, incluido el programa Roots & Shoots y las iniciativas de conservación y educación ambiental, ha sido publicada en la web del Instituto Jane Goodall España.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

Deja un comentario