La mayor provincia olivarera del planeta no cumple las previsiones: escasez de aceituna en el regadío, dudas en el secano y una campaña que ya asume pérdidas

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Por HoyECO
Publicado el: 10 de enero de 2026 a las 20:48
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Rama de olivo con aceitunas verdes y moradas a contraluz durante el atardecer

En la cuna mundial del aceite de oliva, los olivareros de Jaén se están encontrando menos aceituna de la esperada. Tras las primeras semanas de campaña, calculan ya en torno a un 30 % de caída en las fincas de riego, las que en teoría están más protegidas frente a la sequía. El olivar tradicional de secano, mucho más vulnerable, mira al cielo con preocupación.

El punto de partida era distinto. En octubre, la Junta de Andalucía presentó su aforo para la campaña 2025/2026 y estimó que Jaén produciría 475 000 toneladas de aceite, un 15,3 % menos que la cosecha anterior.

El campo, sin embargo, está rebajando ese optimismo. COAG Andalucía ha alertado de que “hay menos kilos de aceituna de lo previsto en el campo, un 30 % de media en el olivar de riego, que es el más adelantado”. El secretario general de COAG en Jaén, Francisco Elvira, lo resumía estos días de manera muy gráfica “No hay tanta oliva como pensábamos (…) la realidad es que no salen los kilos”. A simple vista el fruto engaña, porque las lluvias de finales de otoño han mejorado el tamaño, pero hay menos aceitunas por árbol y todavía está por ver el rendimiento graso real.

¿Por qué se ha torcido una campaña que arrancaba mejor que las anteriores? El propio aforo de la Junta describe un año agrícola 2024/2025 que empezó con fuerte déficit hídrico, tuvo lluvias excepcionales en marzo y después encadenó un verano “sensiblemente más caluroso” que la media. Los olivos, sobre todo los de secano, llegaron así a septiembre con estrés hídrico acumulado. Y el sector recuerda algo que quien vive en el campo repite a menudo, septiembre y octubre son los meses en los que el olivo se tiene que recuperar y “producir el aceite”, como explicaba recientemente un técnico agrario al valorar la importancia de esos dos meses para el llenado de la aceituna. Este año, en buena parte de Andalucía, esos dos meses clave han sido secos y muy calurosos.

En esas condiciones, el secano es el eslabón más frágil. El informe oficial andaluz ya habla de árboles y frutos con claros síntomas de estrés hídrico y advierte de que, si no llueve lo suficiente, puede resentirse tanto la producción como el rendimiento graso. Las organizaciones agrarias describen incluso olivares de secano “agonizando”, mientras que el regadío, aun con menos kilos, sirve al menos para mantener con vida al árbol. Para muchas explotaciones, la diferencia entre tener o no un pozo o una concesión de riego se traduce en poder pagar la campaña o quedarse al límite.

El impacto va más allá de la parcela. Jaén concentra cerca de la mitad del olivar de almazara andaluz y aporta, según las campañas, en torno a la mitad del aceite de oliva español. En un año normal, la recolección supone millones de jornales y sostiene buena parte de la actividad económica de numerosos municipios. Cuando los kilos fallan, se nota en la cooperativa, en el pequeño comercio del pueblo y en la economía de las familias que viven directa o indirectamente del olivar.

También hay una lectura ambiental. El olivar bien gestionado ayuda a fijar carbono en el suelo y en la madera y puede albergar una biodiversidad notable de aves, insectos y plantas, algo que proyectos como “LIFE Olivares Vivos” han cuantificado con centenares de especies registradas en fincas de Jaén y otras provincias. Pero para que el olivo pueda seguir prestando ese servicio climático y ecológico necesita ser rentable. Un secano abandonado erosiona más, pierde vida y deja de actuar como sumidero de CO₂ justo cuando las estadísticas de Aemet encadenan primaveras más cálidas de lo normal y episodios de lluvia muy concentrados en pocos días.

¿Y ahora qué? A corto plazo, la combinación de una producción más corta de lo previsto y unos enlaces de campaña ajustados mantendrá la tensión sobre los precios, aunque las organizaciones agrarias insisten en que no hay motivos para hundir las cotizaciones en origen por debajo de los costes de producción. A medio plazo, el reto pasa por adaptar el olivar a veranos más largos y calurosos, con riegos más eficientes y suelos mejor protegidos, y por repartir de forma más justa el valor del aceite para que el olivar tradicional, el que sostiene el paisaje y el territorio, no se quede fuera de juego.

El aforo oficial del olivar en Andalucía para la campaña 2025/2026, con los datos de producción y clima en los que se basa esta información, ha sido publicado por la Junta de Andalucía.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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