La escena, vista desde satélite, parece sencilla. Una herradura de colinas verdes, sembrada de campos y rodeada de bosque. Sin embargo, esa forma casi perfecta es la huella de un meteorito que golpeó el noreste de China hace entre 46.000 y 53.000 años, un impacto que podría haber creado el cráter más joven de su tamaño conocido en la Tierra.
El protagonista es el cráter de Yilan, escondido en la cordillera Lesser Xing’an, a unos 20 kilómetros de la ciudad del mismo nombre, en la provincia de Heilongjiang. Durante generaciones, la población local lo llamó “Quanshan”, que significa “cresta montañosa circular”, sin sospechar su origen extraterrestre.
Un anillo casi perfecto escondido en el bosque
La estructura tiene unos 1,85 kilómetros de diámetro en su punto máximo y un relieve interior de hasta 150 metros de profundidad. Visto desde el aire, el borde norte aparece bien conservado, mientras que aproximadamente un tercio del borde sur falta, lo que da al cráter una forma de herradura muy marcada. El detalle curioso es que, dentro de esa cicatriz, hoy se mezclan campos de cultivo, bosques de abedules y zonas encharcadas.
La imagen que disparó el interés internacional se tomó en octubre de 2021 con el sensor OLI a bordo del satélite Landsat 8 y fue difundida por el Earth Observatory de NASA. Desde el suelo, un caminante solo vería lomas arboladas y cultivos. Desde arriba, el dibujo cerrado del anillo deja pocas dudas.
Cómo supieron que no era solo una montaña
La confirmación llegó cuando un equipo de geólogos chinos perforó hasta unos 438 a 440 metros bajo el centro del cráter. En el sondeo encontraron cientos de metros de antiguos sedimentos lacustres y, debajo, granito fracturado.
Lo decisivo fueron los minerales. El núcleo reveló cuarzo “chocado”, granito fundido y fragmentos de vidrio con burbujas de gas y formas de lágrima. Estos materiales solo aparecen cuando una roca sufre presiones y temperaturas extremas, como las que provoca la caída de un meteorito de gran tamaño, no una simple erosión lenta.
La datación mediante carbono de carbón vegetal y sedimentos orgánicos de ese antiguo lago situó el impacto entre hace 46.000 y 53.000 años. Con ese rango, Yilan se coloca como firme candidato a cráter de impacto “joven” más reciente entre los de gran tamaño, aunque sigue habiendo un pequeño margen de incertidumbre frente a estructuras similares.
El cráter más joven y grande de su generación
Con 1,85 kilómetros de ancho, Yilan es el cráter de impacto más grande de la Tierra con menos de 100.000 años de antigüedad. El famoso cráter Barringer, en Arizona, que tiene unos 1,2 kilómetros, era hasta ahora el referente en este tramo de edades.
En el contexto chino, el hallazgo también marca un antes y un después. Hasta 2020 solo se conocía un cráter de impacto confirmado en el país, el de Xiuyan, en Liaoning. Desde la identificación de Yilan, se han descrito otras dos estructuras de impacto adicionales, una en 2023 y otra en 2025, lo que sugiere que el registro de impactos en la región estaba, en buena medida, incompleto.
La clave de este cambio está en las herramientas. La combinación de imágenes de satélite de alta resolución, trabajo de campo y perforaciones profundas está permitiendo localizar cicatrices que el bosque, la agricultura y la erosión mantenían camufladas.
De cataclismo a paisaje fértil
Resulta llamativo que una colisión tan violenta acabe, decenas de miles de años después, convertida en mosaico de humedales, bosques y tierras agrícolas. Según describe el propio Earth Observatory, los sedimentos del antiguo lago han generado suelos ricos en materia orgánica y parte del interior del cráter se dedica hoy a la agricultura, mientras que el resto está cubierto por pantanos y zonas de bosque húmedo.
En la práctica, esto significa que una cicatriz cósmica funciona ahora como pequeño laboratorio natural donde se cruzan geología extrema, biodiversidad y uso humano del suelo. Y plantea una pregunta inevitable. Si un cráter de casi dos kilómetros ha podido esconderse a simple vista hasta hace nada, ¿cuántas huellas de antiguos impactos quedarán aún por descubrir bajo otros bosques del planeta?
El estudio científico original sobre el cráter de Yilan se ha publicado en la revista “Meteoritics & Planetary Science” y la nota de prensa más reciente con las imágenes de satélite puede consultarse en el NASA Earth Observatory.
Foto: NASA









