La NASA lo confirma: una anomalía inesperada obligó a detener una misión clave tras detectar un fallo crítico en pleno desarrollo del programa espacial

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Publicado el: 1 de febrero de 2026 a las 23:37
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Encélado, luna de Saturno, expulsando géiseres de agua helada desde su océano subterráneo según datos de la NASA

Cuando la sonda Cassini sobrevoló por primera vez Encélado en 2005, el equipo de la NASA lanzó una apuesta valiente que aquel pequeño punto blanco no era un bloque de hielo muerto, sino un mundo oceánico activo escondido bajo una costra helada. Casi veinte años después, esa apuesta se ha confirmado con datos en la mano gracias a un nuevo análisis de los granos de hielo que la nave recogió en un paso rasante a solo 21 kilómetros de la superficie y a unos 18 kilómetros por segundo.

La conclusión es clara Encélado tiene un océano global con química compleja y orgánica que encaja con lo que entendemos por ambiente potencialmente habitable. No significa que haya vida, pero sí que este pequeño satélite se coloca en el primer puesto de la lista donde buscarla.

Un océano oculto que se dejó pistas desde 2005

Cassini llegó a Saturno en 2004 y pronto descubrió algo que nadie esperaba chorros de agua helada saliendo del polo sur de Encélado, a través de fracturas conocidas como rayas de tigre. Aquellos géiseres solo podían explicarse si bajo el hielo existía un océano líquido en contacto con roca caliente.

La misión terminó en 2017, pero los datos siguieron vivos en los servidores. Un equipo liderado por Nozair Khawaja, de la Freie Universität Berlin y la Universidad de Stuttgart, se ha centrado en un vuelo muy concreto el E5, en 2008, cuando Cassini se metió de lleno en la pluma y atravesó granos de hielo recién expulsados del interior del satélite.

Esos granos apenas llevaban unos minutos fuera del océano antes de estrellarse contra el instrumento Cosmic Dust Analyzer de la nave. Ese detalle marca toda la diferencia.

Cristales de hielo que llegan directos del océano

El resultado una auténtica sopa orgánica. En los granos se han identificado grupos aromáticos, moléculas con oxígeno, ésteres y éteres, además de compuestos que contienen nitrógeno y oxígeno. Algunos de estos tipos de moléculas no se habían visto nunca en el material de Encélado y están directamente relacionados con rutas químicas que, en la Tierra, llevan a la formación de aminoácidos y lípidos.

Según explica la propia NASA, estas moléculas estaban presentes en hielo “recién salido del océano bajo la superficie de Encélado”, lo que descarta que se formen solo por procesos de meteorización en el espacio.

La lista dorada de la vida casi completa

Para la vida tal y como la conocemos hay seis elementos clave carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre, el famoso acrónimo CHNOPS. Encélado llevaba años sumando puntos con detecciones de agua líquida, hidrógeno, sales y diversos compuestos de carbono en sus plumas.

En 2023, otro trabajo con datos de Cassini dio un salto importante al identificar fosfatos de sodio en granos de hielo salinos del anillo E. El estudio concluía que el fósforo es abundante en el océano, posiblemente en concentraciones al menos cien veces mayores que en los océanos terrestres, una noticia excelente para cualquier bioquímica potencial.

Con el nuevo catálogo de moléculas orgánicas, los científicos hablan ya de cinco de los seis elementos CHNOPS claramente identificados en el entorno de Encélado. El azufre sigue siendo el más esquivo, aunque podría estar presente en cantidades pequeñas que los instrumentos de Cassini no lograron aislar con seguridad.

En resumen, este mundo helado reúne agua líquida, fuentes de energía química y casi todos los ingredientes esenciales para la vida, además de una química orgánica mucho más diversa de lo que se pensaba.

De los fondos marinos terrestres a un océano alienígena

¿Por qué entusiasma tanto a los científicos un océano escondido a mil millones de kilómetros de la Tierra En buena parte porque se parece mucho a algo que ya conocemos los respiraderos hidrotermales del fondo marino, esos lugares donde agua rica en minerales y calor brota del interior de la corteza oceánica y donde prosperan ecosistemas enteros sin luz solar.

Los modelos basados en Cassini indican que en el fondo de Encélado podrían existir sistemas parecidos, donde el agua del océano reacciona con roca caliente y libera hidrógeno y otras sustancias que sirven de “comida” química.

Aun así, conviene mantener los pies en el suelo. El propio equipo de Khawaja insiste en que no se ha encontrado vida ni señales claras de actividad biológica, solo una química muy prometedora. Es un recordatorio de que un ambiente habitable no es lo mismo que un ambiente habitado.

El próximo paso se jugará en la década de 2040

Todo este retrato convierte a Encélado en el objetivo prioritario para una nueva misión dedicada a buscar vida. La Agencia Espacial Europea ya estudia un proyecto que combinaría un orbitador y un aterrizador en el polo sur de la luna, con lanzamiento previsto alrededor de la década de 2040. La idea es muestrear de forma directa el hielo superficial y las plumas para analizar con instrumentos mucho más sensibles de los que llevaba Cassini.

Mientras tanto, los datos siguen saliendo del archivo como si Encélado estuviera mandando mensajes en cada cristal de hielo. Cada nuevo hallazgo afina dónde y cómo habrá que buscar, tanto allí fuera como en otros mundos oceánicos del sistema solar.

Y de rebote nos recuerda algo muy terrenal si un pequeño satélite puede mantener durante miles de millones de años un océano habitable bajo el hielo, la salud de nuestros propios mares es todavía más valiosa y frágil de lo que parece cuando miramos un mapa del mundo.

El comunicado oficial de estos resultados se ha publicado en la página de la NASA Jet Propulsion Laboratory.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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