¿Y si parte de la minería del futuro se hiciera a cientos de kilómetros sobre nuestras cabezas, con microbios como principales operarios? Esa idea, que suena a ciencia ficción, acaba de dar un paso muy real gracias al experimento BioAsteroid en laEstación Espacial Internacional.
Un equipo de la Universidad de Cornell y la Universidad de Edimburgo, con apoyo de la NASA, ha demostrado que ciertos hongos y bacterias pueden extraer metales valiosos de fragmentos de meteorito en microgravedad. Entre ellos paladio y platino, muy presentes en electrónica, catalizadores y tecnologías clave para la transición energética.
Microbios que “muerden” rocas espaciales
En el interior de pequeños contenedores a bordo de la Estación Espacial se colocaron trozos de meteorito tipo L condrita sumergidos en líquido. Allí se inocularon dos microorganismos bien estudiados. La bacteria Sphingomonas desiccabilis y el hongo Penicillium simplicissimum, solos y también en consorcio. El astronauta Michael Scott Hopkins fue el encargado de manejar el experimento en órbita mientras en la Tierra se repetía el mismo montaje con gravedad normal para poder comparar.
Estos microbios producen ácidos carboxílicos que se unen a los minerales presentes en la roca y ayudan a liberar metales al líquido. El equipo analizó 44 elementos y comprobó que 18 se extraían de forma biológica. El hongo destacó en microgravedad al favorecer una mayor liberación de paladio y también de platino y otros metales del mismo grupo, frente a la lixiviación sin microbios.
Los investigadores observaron además que el metabolismo del hongo cambiaba de forma clara en el espacio, con una producción aumentada de esos ácidos orgánicos. No se trata de diferencias gigantescas, pero sí de patrones que apuntan a que la microgravedad altera la forma en que estos organismos “atacan” la roca y qué elementos son capaces de movilizar.
Minería espacial y huella ambiental en la Tierra
¿Por qué debería importar esto a quien mira la factura de la luz o vive cerca de una mina a cielo abierto? Porque buena parte de las energías renovables y de la electrónica que usamos depende de metales difíciles de extraer y con un coste ambiental elevado. La biominería ya se utiliza en la Tierra para recuperar metales de minerales pobres o de residuos, reduciendo el uso de químicos muy tóxicos como ciertos cianuros. Llevar esa idea a asteroides ricos en metales abriría la puerta a fabricar estructuras, componentes electrónicos o catalizadores directamente en el espacio.
En el fondo, el objetivo es doble. Reducir la necesidad de enviar desde la Tierra toneladas de material en cohetes y, a medio plazo, aliviar la presión sobre ecosistemas frágiles donde hoy se localizan muchos yacimientos estratégicos. Si los metales que alimentan la transición ecológica pueden llegar en parte de rocas espaciales, la balanza ambiental cambia en buena medida.
Un primer ensayo, muchas preguntas abiertas
Los propios autores insisten en que BioAsteroid es un primer paso. La eficiencia todavía es limitada y quedan por ajustar variables como el tipo de roca, la combinación de microbios, el diseño de futuros biorreactores en el espacio e incluso el encaje legal y ético de explotar recursos de asteroides. Aun así, los resultados muestran que la biotecnología puede ser una herramienta clave en la sostenibilidad de la exploración espacial y, de rebote, en una minería más respetuosa en nuestro planeta.
El estudio completo se ha publicado en la revista npj Microgravity.












