La NASA presenta una cámara revolucionaria que detecta lo invisible y que obliga a los científicos a replantear la realidad

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Por HoyECO
Publicado el: 3 de marzo de 2026 a las 12:43
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Sistema óptico SAFS de la NASA instalado en laboratorio para visualizar el flujo de aire y ondas de choque.

Imaginar que apuntas una cámara al cielo y, de repente, ves cómo el aire se arremolina alrededor de un ala o de un cohete. Eso que suena a ciencia ficción ya es rutina en los laboratorios de NASA gracias a un sistema óptico llamado SAFS (Self-Aligned Focusing Schlieren). Más de 50 centros de investigación en todo el mundo han empezado a usarlo y la propia agencia le ha dado su máximo premio interno a la mejor invención de 2025.

¿Qué tiene que ver todo esto con el medio ambiente, con la factura del combustible de los aviones y hasta con la calidad del aire que respiramos en interiores? Mucho más de lo que parece a primera vista.

Durante unas ocho décadas los ingenieros han recurrido a una técnica conocida como imagen schlieren enfocada. Es un sistema que convierte pequeñas variaciones de densidad del aire en cambios de luz visibles, igual que esas ondas que vemos sobre el asfalto en un día de verano muy caluroso. Aunque funciona, el montaje clásico es delicado y lento, con rejillas y fuentes de luz que deben alinearse a ambos lados del modelo casi al milímetro. Un golpe en la mesa y tocaba empezar de nuevo.

El enfoque SAFS da la vuelta a ese problema. En lugar de complicar más el hardware, aprovecha una propiedad física de la luz que ya conocemos por las gafas de sol polarizadas, la polarización. Con ella y una sola rejilla que hace a la vez de fuente y de filtro, el sistema se autoajusta. Solo necesita acceso a un lado del modelo y elimina reflejos molestos en las ventanas del túnel de viento.

En la práctica esto significa menos días perdidos de pruebas. Lo que antes podía requerir semanas de preparación ahora se configura en cuestión de minutos, incluso en instalaciones donde solo se puede mirar el modelo desde un lado. En montajes de alta velocidad, versiones del sistema han llegado a registrar flujos a ritmos de hasta un millón de fotogramas por segundo, suficiente para descomponer una onda de choque supersónica casi como si fuera una película a cámara superlenta.

Con ese nivel de detalle, la Centro de Investigación Langley de la NASA ya está usando SAFS para ver cómo se separa el flujo de aire en el High Lift Common Research Model, la maqueta de ala que sirve para mejorar los cálculos de despegue y aterrizaje, y para estudiar las estructuras de choque en el modelo del cohete Space Launch System. Como resume el ingeniero Brett Bathel, uno de los inventores del sistema, “cuando los investigadores pueden ver y entender el movimiento del aire de formas que antes eran muy difíciles, eso se traduce en diseños de aeronaves mejores y vuelos más seguros para todo el mundo”.

En el fondo esto no va solo de imágenes llamativas para un vídeo de laboratorio. Cada vez que se afina la aerodinámica de un ala se abre la puerta a aviones que necesitan menos empuje para despegar y menos potencia para mantenerse en vuelo. Una parte importante de ese empuje viene del queroseno que queman los motores, así que cualquier reducción en resistencia del aire acaba siendo menos combustible y menos CO₂ por pasajero. Para las ciudades que viven bajo las rutas de aproximación también puede significar menos ruido en los días de más tráfico.

La propia NASA enmarca el SAFS dentro de sus programas para mejorar la eficiencia y la seguridad en aviación y en vuelos espaciales, usando estos datos para comprobar si sus simulaciones por ordenador aciertan o no. Dicho de otra forma, esta cámara que ve el viento ayuda a decidir qué diseños pasan del modelo digital al avión real.

Lo interesante es que la idea no se queda en los aviones. El mismo principio puede aplicarse a otros campos donde el aire caliente y los gases son el problema. Por ejemplo, visualizar cómo se evacua el calor en dispositivos electrónicos delicados permite diseñar sistemas de refrigeración más eficientes, algo clave para que los chips de centros de datos y equipos de comunicaciones gasten menos energía en disipar calor y vivan más tiempo. En medicina se está explorando su uso para analizar la eficacia de mascarillas o el flujo del aire en quirófanos y salas limpias, donde una mala ventilación puede marcar la diferencia entre un entorno seguro y uno lleno de aerosoles.

En procesos industriales como la fabricación aditiva o la producción de semiconductores, seguir las corrientes de gas ayuda a reducir defectos, repeticiones de piezas y desperdicio de materiales caros. Menos piezas desechadas significa menos residuos y menos energía desperdiciada en repetir el mismo trabajo, algo que en cadenas de producción masiva se nota mucho aunque nosotros solo veamos el producto final en la tienda.

Que se trate de una herramienta compacta, acoplable a cámaras comerciales y relativamente asequible hace que no se quede en los grandes centros de ensayo. Hay universidades y laboratorios de varios países que ya la han incorporado a sus programas de investigación, y empresas privadas están sacando versiones comerciales para quien quiera llevar esta forma de ver el aire a sus propios bancos de pruebas. El impacto ha sido tal que la agencia ha reconocido al SAFS con el galardón interno de Invención del Año del Gobierno de la NASA 2025, además de otros premios internacionales de innovación.

En un mundo que necesita recortar emisiones sin renunciar a moverse, tecnologías como esta cámara que hace visible lo invisible funcionan casi como una lupa sobre nuestros errores. Enseñan dónde se pierde energía, dónde se generan turbulencias innecesarias y dónde se puede mejorar sin esperar a ver el problema en la realidad. Puede parecer un avance muy especializado, pero al final su efecto se deja sentir en cosas tan cotidianas como el ruido que escuchamos cuando pasa un avión o la energía que hay detrás de cada clic cuando navegamos por internet.

La nota de prensa oficial sobre el sistema SAFS ha sido publicada en la página de la NASA.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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