Los científicos dan la voz de alarma porque los lagos de todo el mundo están plagados de especies invasoras gigantes que acaban con los ecosistemas más frágiles

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Publicado el: 20 de marzo de 2026 a las 12:41
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Hipopótamos invasores en un lago luchando dentro del agua, ejemplo de megafauna que altera ecosistemas.

Los lagos del planeta sufren una presión silenciosa que no viene solo de la sequía o la contaminación, sino de grandes animales que nunca vivieron allí. Un nuevo análisis global de la megafauna de agua dulce, liderado por el Leibniz Institute of Freshwater Ecology and Inland Fisheries (IGB), concluye que 93 especies de al menos treinta kilos se han introducido fuera de su área natural y hoy ocupan lagos y ríos de 142 países.

Entre ellas hay hipopótamos en Colombia, caimanes de anteojos en China y peces como carpas o siluros, habituales en jornadas de pesca. En conjunto suponen el 43 por ciento de las 216 especies de megafauna dulceacuícola conocidas y se concentran en unos pocos países muy industrializados.

A diferencia de los mejillones o pequeños invertebrados que llegan escondidos en los cascos de los barcos, estos gigantes siempre han sido trasladados de forma deliberada. Se han liberado en embalses para mejorar la pesca, se han criado en acuicultura como fuente de proteína o se han usado para controlar algas y plantas acuáticas.

El ejemplo clásico es la perca del Nilo en ellago Victoria en África oriental. El depredador creó una potente industria de exportación, pero al mismo tiempo eliminó gran parte de los peces autóctonos y alteró el sustento de las comunidades pesqueras. Los estudios vinculan estos cambios del lago con más desnutrición crónica en niños y madres de la zona.

El nuevo trabajo analiza 59 especies para las que se conocen beneficios claros para las personas, desde alimento hasta turismo. En casi la mitad, 26 especies, se documentan también impactos negativos, como daños en infraestructuras y cultivos, riesgos para la salud por patógenos o accidentes con animales agresivos. Según el investigador Fengzhi He, estos efectos sobre las comunidades locales son complejos y probablemente están infravalorados.

¿Qué significa todo esto para quien se baña en un embalse o pesca los fines de semana? Que mover un pez grande, un reptil o un mamífero de un continente a otro nunca es una decisión menor. Por eso los autores piden evaluaciones de riesgo más estrictas, más seguimiento y más transparencia antes de nuevas introducciones. Porque cuando estos gigantes se instalan en un lago es muy difícil dar marcha atrás y el coste lo acaban pagando sobre todo quienes menos han decidido sobre su llegada.

El estudio completo se ha publicado en la revista científica One Earth.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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