Un visitante de otro sistema solar cruza el nuestro a toda velocidad (y nos deja una lección “verde”)
En los últimos días, los astrónomos han seguido de cerca a 3I/ATLAS, un cometa interestelar (es decir, que no nació en nuestro Sistema Solar) que atraviesa nuestra vecindad cósmica a una velocidad difícil de imaginar. Los datos apuntan a una trayectoria hiperbólica (no está “atado” por la gravedad del Sol), con una velocidad relativa cercana a los 60 km/s y una excentricidad muy por encima de 1, la firma matemática de que viene de fuera.
¿Debe preocuparnos? No. Las efemérides y cálculos publicados hasta ahora no indican riesgo de impacto con la Tierra. Lo importante aquí no es el susto, sino la oportunidad científica: cada objeto interestelares, en la práctica, una muestra física llegada gratis desde otro sistema planetario.
Qué hace “interestelar” a este cometa
Cuando un asteroide o cometa pertenece al Sistema Solar, su órbita suele ser elíptica (vuelve una y otra vez) o, si viene de regiones lejanas como la nube de Oort, sigue patrones que encajan con esa dinámica. En cambio, en 3I/ATLAS los astrónomos ven una órbita abierta: entra, pasa, y se marcha para siempre.
La pista clave es la excentricidad. Dicho de forma sencilla, si el valor es mayor que 1, la órbita es hiperbólica y el objeto no está ligado al Sol. En el caso de 3I/ATLAS, los análisis divulgados por fuentes científicas lo sitúan muy por encima de ese umbral, con velocidades también muy altas comparadas con visitantes anteriores.
Esto explica por qué la comunidad se ha puesto las pilas. Un cometa así no te da margen: se mueve rápido, cambia de posición en el cielo con facilidad y el “mejor momento” para observarlo puede durar poco.
Qué se está midiendo (y por qué importa)
Con 3I/ATLAS se repite el guion de la astronomía moderna: muchas observaciones pequeñas, coordinadas, que juntas construyen una historia grande.
- Posición y trayectoria: para afinar la órbita y reconstruir de dónde viene.
- Brillo y variaciones: para estimar si rota, si es alargado o si tiene actividad cometaria.
- Espectros: para buscar pistas sobre su química (hielos, polvo, compuestos orgánicos).
NASA explica que se trata de un cometa activo, con coma y emisión de material a medida que se calienta al acercarse al Sol (lo normal en estos cuerpos).
Y además hay “detalle curioso”: algunos medios han informado de estructuras poco habituales en su emisión de polvo (chorros y geometrías llamativas) que están empujando a observarlo con instrumentos potentes.
Lo que esto tiene que ver con el Medio Ambiente (más de lo que parece)
Aquí viene la parte que a veces se nos olvida: para estudiar el cielo, primero hay que cuidarlo.
Si alguna vez has intentado ver estrellas desde una ciudad, ya lo sabes: el cielo “naranja” por la noche no es magia, es contaminación lumínica. Esa luz que se escapa hacia arriba no solo tapa constelaciones y cometas, también suele ser energía desperdiciada (y dinero que se va, literalmente, iluminando el aire). En el fondo, lo que busca la astronomía cuando pide cielos oscuros coincide bastante con lo que pide la sostenibilidad: usar la luz justa, donde hace falta y cuando hace falta.
Este tipo de descubrimientos también recuerda el valor de los observatorios en lugares con cielos limpios, como Chile, Hawái o Canarias, y por qué se insiste tanto en proteger esos entornos. Porque cuando pasa un visitante como 3I/ATLAS, no hay botón de “repetir”.
¿Se puede ver desde casa?
Para la mayoría, no será un objeto fácil. Estos cometas interestelares suelen ser débiles y exigen telescopios decentes, cámaras sensibles y cielos oscuros. Aun así, ha habido iniciativas de observación pública, como retransmisiones con telescopios robotizados (una de ellas se anunció para mediados de enero de 2026).
En la práctica, lo más realista para un lector medio es esto: seguir las actualizaciones oficiales y, si te interesa el tema, buscar observaciones en directo o imágenes recientes publicadas por equipos científicos.
Porque sí, es un trozo de otro sistema solar cruzando el nuestro. Y eso, aunque no lo veamos a simple vista, impresiona igual.
El comunicado oficial ha sido publicado en NASA y la circular con la designación y parámetros orbitales se recoge en MPEC, mientras que el impacto de la LED en el brillo del planeta y el acceso a un cielo más oscuro se está siguiendo también desde iniciativas de observatorios y divulgación.







