Cuenta atrás para 3I/ATLAS: una alineación rara que puede despejar el ruido y dejar solo ciencia
En los próximos días, muchos telescopios van a mirar al mismo punto del cielo por una razón muy concreta. El cometa interestelar 3I/ATLAS, confirmado como el tercer objeto procedente de fuera del Sistema Solar que observamos en época moderna, se colocará el 22 de enero de 2026 en una geometría casi perfecta con la Tierra y el Sol. Esa alineación (casi “de frente”) permite medir con más precisión cómo refleja la luz su polvo y su superficie. Y eso ayuda a responder la pregunta importante, la de verdad, sin fuegos artificiales: qué es y de qué está hecho.
En internet ha circulado la idea de si podría ser algo artificial. Pero el punto práctico es otro. La oportunidad científica está en aprovechar un efecto bien conocido en astronomía (el “aumento de brillo” cerca de la oposición) para comparar a 3I/ATLAS con otros cometas y con los dos visitantes interestelares anteriores.
Qué pasará exactamente el 22 de enero
Según el análisis publicado por el propio Avi Loeb y colaboradores, 3I/ATLAS alcanzará una alineación de casi oposición el 22 de enero de 2026 a las 13:00 UTC, con un ángulo de fase extremadamente pequeño. Traducido a lenguaje de calle, veremos el objeto con el Sol “a nuestra espalda”, lo que reduce sombras en el polvo y puede disparar el brillo aparente.
Además, no será un momento de pocos minutos. El trabajo explica que mantendrá un ángulo muy bajo durante aproximadamente una semana, entre el 19 y el 26 de enero. Eso da margen a observatorios de distintos husos horarios para repetir medidas y comparar resultados.
Por qué esta alineación es tan útil
El “truco” no es magia, es física. En estas geometrías, los astrónomos pueden estudiar mejor el llamado opposition surge (el aumento de brillo en oposición) y también propiedades polarimétricas de la luz reflejada. Dicho de otra forma, la luz nos cuenta pistas sobre el tamaño y la textura del polvo, y sobre cómo se comporta el material cuando se calienta y libera gas.
Aquí encaja el contexto más sólido que ya existe. NASA describe a 3I/ATLAS como un cometa interestelar observado por ATLAS y reportado al Minor Planet Center, con actividad cometaria (coma y polvo) y una trayectoria hiperbólica que confirma su origen externo. No es una amenaza para la Tierra.
Y medios con cobertura científica estándar, como Reuters, han recogido desde el inicio que los astrónomos esperaban precisamente eso, seguir observando para acotar tamaño, composición y comportamiento.
¿Se puede ver desde casa?
Aquí conviene bajar expectativas. A día de hoy, no es un objeto de “mirar a simple vista”. En general, para seguirlo hacen falta telescopios y cámaras, y por eso han tenido tanta repercusión las observaciones retransmitidas.
Por ejemplo, el Virtual Telescope Project ha organizado emisiones en directo recientes y su fundador, Gianluca Masi, lo resumía así en Space.com: “This is a very precious opportunity to personally see, in real-time, the interstellar comet 3I/ATLAS”.
Si te interesa, la idea es esa: buscar retransmisiones de observatorios que apunten al cometa durante estos días, como las que solemos recopilar cuando hablamos de fenómenos astronómicos.
El ángulo “eco” que no se ve a simple vista
Hay otra lectura que suele pasar desapercibida. Para observar bien eventos así, necesitamos cielos oscuros. Y ahí entra un problema ambiental real, de los que se notan en la vida cotidiana cuando una farola te entra por la ventana: la contaminación lumínica.
No es solo una molestia para la astronomía. Diversas organizaciones y centros de investigación explican que la luz artificial nocturna altera ciclos de animales e insectos, afecta a la biodiversidad y también implica, a menudo, gasto energético evitable (más emisiones asociadas si esa energía no es limpia).
En Canarias, por ejemplo, el Instituto de Astrofísica de Canarias lleva años trabajando en monitorización y medidas relacionadas con calidad del cielo, y fue uno de los organismos que siguió de cerca la detección inicial de 3I/ATLAS; algo que también conecta con cómo está cambiando el alumbrado y la tecnología LED.
Al final, cuidar la noche es cuidar dos cosas a la vez: la ciencia y los ecosistemas. Y eso, cuando se hace bien, también se nota en la luz de casa.
El estudio científico que detalla esta alineación y sus oportunidades de observación ha sido publicado en la revista IOPscience en el trabajo “Rare Near-Opposition Alignment of 3I/ATLAS on 22 January, 2026”.







