Los científicos vuelven a analizar los datos de la sonda Magellan y confirman la existencia de un tubo de lava vacío bajo Venus, una auténtica cueva volcánica que podría servir de refugio natural para futuras misiones. Lo curioso es que estuvo «oculto» en antiguas mediciones durante décadas.

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Publicado el: 8 de marzo de 2026 a las 15:49
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Ilustración de Venus y posible tubo de lava gigante bajo la región volcánica de Nyx Mons detectado en datos de la sonda Magellan.

Un equipo de la Universidad de Trento ha confirmado por primera vez la existencia de un tubo de lava vacío bajo la superficie de Venus. El hallazgo llega tras revisar con técnicas modernas las imágenes de radar que la sonda Magallanes de la NASA obtuvo entre 1990 y 1992 y abre una nueva ventana a la geología oculta del planeta.

La cavidad se localiza en la región volcánica del monte Nyx Mons. En la superficie se ve un hundimiento que funciona como “claraboya”. A partir de esa marca, los científicos han reconstruido el interior del conducto usando modelos de cómo se comportan las ondas de radar dentro de una cueva. Según el equipo, el tubo tendría unos 1000 metros de diámetro, un techo de al menos 150 metros de grosor y un vacío interno que alcanza como mínimo 375 metros de altura. Estas dimensiones sitúan a la cueva volcánica de Venus entre las mayores detectadas en el sistema solar.

Si lo comparamos con la Tierra, ayuda a hacerse una idea. El sistema de tubos de lava de Corona, en Lanzarote, uno de los mayores de nuestro planeta, llega a unos 7,6 kilómetros de longitud y apenas decenas de metros de ancho. El conducto venusiano no solo sería más ancho, también podría prolongarse bajo la superficie durante al menos 45 kilómetros según las estimaciones del estudio.

El trabajo, financiado por la Agencia Espacial Italiana (ASI) y publicado en la revista Nature Communications, valida por primera vez una idea que llevaba años sobre la mesa. Se sospechaba que las largas cadenas de fosas observadas por Magallanes podían ocultar tubos de lava, pero faltaba una señal clara del hueco subterráneo. Ahora, el patrón de ecos de radar coincide con el que se ve en tubos bien conocidos de la Tierra, lo que refuerza la interpretación de “cueva volcánica” y descarta explicaciones como simples fosas tectónicas o cráteres de impacto.

¿Por qué en Venus pueden formarse tubos tan grandes? El propio estudio apunta a las condiciones físicas del planeta. Su gravedad algo menor y una atmósfera muy densa favorecen que la lava genere con rapidez una costra aislante mientras sigue fluyendo por dentro, algo parecido a lo que ocurre en algunos flujos basálticos terrestres, pero a lo grande.

Este descubrimiento también tiene una lectura más amplia. Venus es casi del tamaño de la Tierra, pero sufre un efecto invernadero desbocado, con una atmósfera de dióxido de carbono unas 90 veces más densa y temperaturas que rondan los 460 grados, suficiente para fundir plomo. Entender cómo ha funcionado su vulcanismo ayuda a reconstruir cómo llegó a este estado extremo y ofrece un espejo de lo que ocurre cuando una atmósfera se carga de CO₂ sin control.

De cara al futuro, el equipo subraya que se trata solo de la parte del tubo que Magallanes fue capaz de “ver”. Las próximas misiones a Venus, como EnVision de la Agencia Espacial Europea (ESA) y VERITAS de laNASA, llevarán radares más precisos e incluso sondas capaces de mirar cientos de metros bajo el suelo. Si todo va según lo previsto, podrán localizar muchas más cavidades y comprobar hasta dónde se extiende este enorme túnel volcánico.

El estudio científico original, titulado “Radar-based observation of a lava tube on Venus”, ha sido publicado en Nature Communications.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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