Los científicos ya ponen fecha al próximo mega-continente y dan 4 opciones locas, Novopangea, Pangea Última, Amasia o Aurica, qué océano se cierra y cuál se abre y por qué el mapa del mundo podría girarse del todo en millones de años

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Publicado el: 4 de marzo de 2026 a las 22:01
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Vista de la Tierra desde el espacio ante el posible próximo supercontinente dentro de 250 millones de años.

Dentro de unos 200 o 250 millones de años los continentes volverán a juntarse en una única gran masa de tierra. No es ciencia ficción. Forma parte del ciclo natural en el que las placas tectónicas se separan, se reorganizan y acaban reuniéndose en un supercontinente, como ya ocurrió con Pangea.

La pregunta ahora es otra. Cómo será ese próximo supercontinente y qué hará con el clima y la vida del planeta.

Novopangea y compañía, los cuatro escenarios en juego

Los modelos tectónicos que manejan equipos de universidades de Lisboa, Bangor y otros centros describen cuatro configuraciones posibles. Novopangea, Pangea Última, Aurica y Amasia.

En Novopangea el Atlántico seguiría abriéndose mientras el Pacífico se cierra. América se alejaría todavía más de Europa y África hasta acabar chocando con una Antártida que migra hacia el norte. El resultado sería un supercontinente en el lado opuesto al de la antigua Pangea.

Pangea Última plantea lo contrario. El Atlántico dejaría de crecer y empezaría a cerrarse. América volvería a acercarse a Europa y África hasta formar una gran masa casi circular, rodeada por un único superocéano.

Aurica exige un giro adicional. Tanto el Atlántico como el Pacífico acabarían cerrándose mientras se abre un nuevo océano en el interior de Asia. El trabajo de João C. Duarte en Geological Magazine propone precisamente este escenario, con América, África y Australia soldadas en torno al ecuador.

Amasia, por último, concentra casi todas las tierras en torno al Polo Norte mientras el Atlántico y el Pacífico permanecen en gran parte abiertos.

Los autores consideran que Novopangea es, por ahora, la opción más coherente con el movimiento actual de las placas. El resto requiere cambios en la dinámica de subducción que todavía no se observan de forma clara.

Un único continente, cuatro climas muy distintos

Que los continentes cambien de sitio no es solo un tema de mapas de pared. El reparto de océanos y tierras modifica vientos, corrientes marinas y formación de hielo. En la práctica, reescribe el clima global.

El físico Michael J. Way y su equipo han usado un modelo climático tridimensional para simular supercontinentes tipo Aurica, cerca del ecuador, y Amasia, en latitudes altas. Encontraron diferencias de varios grados en la temperatura media del planeta y contrastes fuertes en la extensión de hielo y nieve. En Aurica el interior cálido y seco domina. En Amasia, las grandes masas de tierra en el norte favorecen casquetes de hielo extensos y un planeta algo más frío.

Otro trabajo reciente, liderado por Alexander Farnsworth, va un paso más allá con un escenario Pangea Última y un Sol ligeramente más brillante. En sus simulaciones, si el CO₂ se mantiene en niveles relativamente moderados, la superficie terrestre habitable se reduce del 66 por ciento actual al entorno del 54 por ciento. Con CO₂ alto solo quedaría entre un 8 y un 16 por ciento de tierra con condiciones tolerables para los mamíferos. El resto serían desiertos abrasadores o regiones demasiado frías.

Dicho en corto. Un único supercontinente podría convertir grandes franjas interiores en zonas sofocantes, con olas de calor de semanas y escasez crónica de agua. Y eso sin contar posibles picos de volcanismo y cambios en el ciclo del carbono asociados a la propia construcción del supercontinente.

Qué tiene que ver esto con la crisis climática de hoy

Todo esto ocurre en escalas de tiempo tan largas que ninguna factura de la luz y ninguna ciudad actual llegarán a verlo. Sin embargo, los estudios sirven como recordatorio incómodo. El sistema climático es sensible a tres cosas muy básicas. Dónde están los continentes, cuánta energía nos llega del Sol y cuánta concentración de CO₂ dejamos acumular en la atmósfera.

Si cambios lentos en las placas y en la luminosidad solar pueden empujar al planeta hacia estados casi imposibles para la vida de mamíferos, no cuesta imaginar lo que puede hacer un aumento rápido de gases de efecto invernadero en solo unas décadas.

El estudio más reciente que analiza el clima del próximo supercontinente se ha publicado en la revista Geochemistry, Geophysics, Geosystems.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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