Los geólogos no dan crédito pero confirman que el núcleo de la Tierra está filtrando oro a la superficie

Imagen autor
Publicado el: 9 de abril de 2026 a las 20:43
Síguenos
Ilustración del interior de la Tierra con el núcleo, manto y corteza mostrando el origen profundo de materiales.

Un equipo de la Universidad de Göttingen ha encontrado en rocas volcánicas de Hawái una “huella” química muy difícil de detectar. La señal aparece en isótopos raros de rutenio y encaja con material que habría estado cerca de la frontera entre el núcleo y el manto, a unos 3.000 km de profundidad. El trabajo se publicó el 21 de mayo de 2025 en la revista Nature.

¿Significa esto que los volcanes están sacando oro del centro del planeta? No como mucha gente imagina. La idea clave es que el núcleo no sería un compartimento totalmente aislado y que, muy lentamente, parte de su material puede mezclarse con el manto y llegar a la superficie en cantidades minúsculas.

Qué han encontrado

La universidad lo resume con una cifra muy llamativa. Más del 99,999% del oro de la Tierra y de otros metales preciosos estaría encerrado en el núcleo metálico, a unos 3.000 km bajo roca sólida. Está tan profundo que queda fuera de nuestro alcance.

Lo nuevo es el rastro. Los investigadores detectaron en lavas de Hawái trazas de rutenio (Ru) con una composición isotópica ligeramente distinta a la del manto “normal”, algo que apunta a un origen extremo en la zona de contacto núcleo manto. El investigador Nils Messling lo resumió con una frase muy llamativa, “habíamos dado con oro, literalmente”.

La pista del rutenio

El rutenio es un metal muy concentrado en el núcleo y muy escaso en el manto, por eso funciona como marcador. Además, el núcleo tendría una proporción algo mayor de un isótopo concreto, el 100Ru, que el manto actual. El problema era medir diferencias tan pequeñas.

Según explica el equipo, han desarrollado análisis de altísima precisión para resolver esas variaciones diminutas. En las muestras de Hawái apareció una señal de 100Ru más alta de lo esperado y, en el artículo, esa pista se refuerza al combinarla con isótopos de tungsteno (W). En conjunto, los autores lo interpretan como evidencia de una contribución del núcleo a la fuente de esos magmas.

El viaje hasta Hawái

Hawái es un laboratorio natural para estudiar el interior de la Tierra. Sus volcanes se alimentan de una pluma del manto, una columna de material caliente que asciende desde grandes profundidades y, al descomprimirse, genera magma. Durante años se habló de plumas “con raíces” profundas, pero faltaba una prueba química que apuntase con más claridad.

En la nota de prensa, el profesor Matthias Willbold lo expresa así. Sus resultados no solo indican que el núcleo “no está tan aislado como se asumía”, también respaldan que enormes volúmenes de roca del manto pueden originarse cerca de la frontera núcleo manto y subir hasta la superficie para formar islas oceánicas como Hawái. La cifra que menciona es descomunal, del orden de cientos de mil billones de toneladas.

Puesto en lenguaje de calle, sería como un ascensor geológico que tarda muchísimo en subir y que, de vez en cuando, trae una pequeña “firma” del sótano más profundo. Aun así, todo llega muy diluido, por eso este hallazgo cambia sobre todo nuestra comprensión del planeta, no la forma de extraer recursos mañana por la mañana.

Oro, tecnología y reciclaje

La historia tiene un giro muy actual. La universidad recuerda que dependemos de metales preciosos por su valor y por su papel en sectores como la electrónica y la energía renovable. Si parte de ese inventario profundo ha contribuido a lo que hoy hay en la corteza, la geología también entra en el debate de los materiales.

Pero hay un matiz importante. Que el núcleo “filtre” no significa que aumente la oferta disponible para la industria, al menos no de forma útil a escala humana. Lo que sí pone en primer plano es que estos metales son finitos y que extraerlos y procesarlos tiene impactos ambientales, así que recuperar lo que ya está en circulación cobra más sentido.

Un dato ayuda a aterrizarlo. En 2022 el mundo generó 62 millones de toneladas de residuos electrónicos y solo el 22,3% se documentó como recogido y reciclado formalmente de forma adecuada. En esa montaña de aparatos viejos también hay oro y otros metales que ya están “a mano”, sin necesidad de abrir nuevas heridas en el territorio.

Las preguntas abiertas

Los propios autores piden prudencia con las conclusiones a largo plazo. Nils Messling lo resume en el comunicado de la Universidad de Göttingen cuando señala que todavía “queda por demostrar” si los procesos que observan hoy también operaron en el pasado. Aun con esa cautela, añade que los resultados abren una nueva perspectiva sobre la evolución de la dinámica interna del planeta.

Ahora toca comprobar hasta dónde llega esta señal en otros lugares. Si aparecen firmas parecidas en otras plumas del manto, la idea de un intercambio lento entre núcleo y manto ganará peso y se afinarán los mecanismos que lo hacen posible. Es un recordatorio de que el planeta sigue trabajando por dentro, aunque nosotros solo veamos la lava cuando ya está en la superficie.

El estudio se ha publicado en Nature.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario