Luz verde al megaproyecto de Bill Gates: va a construir la primera central nuclear con tecnología de sodio

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Publicado el: 16 de marzo de 2026 a las 12:46
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Render de la central nuclear Natrium de TerraPower, el reactor avanzado de sodio impulsado por Bill Gates en Wyoming.

En Estados Unidos el regulador nuclear acaba de dar un paso que muchos en el sector califican de histórico. La Nuclear Regulatory Commission ha autorizado el permiso de construcción para un nuevo reactor avanzado de la empresa TerraPower, fundada por Bill Gates, en el estado de Wyoming. El diseño Natrium usa sodio líquido como refrigerante, ofrece una potencia base de 345 megavatios eléctricos y puede llegar a 500 megavatios durante varias horas gracias a un sistema de almacenamiento térmico con sales fundidas. Para hacerse una idea, esa potencia adicional podría alimentar del orden de cientos de miles de hogares en un día de calor con los aires acondicionados a pleno rendimiento.

Qué se ha aprobado exactamente

La autorización que acaba de emitirse permite iniciar la construcción de la central, pero aún no es una licencia de operación. Primero se levantarán las instalaciones y más adelante la empresa tendrá que demostrar que el reactor puede funcionar con seguridad antes de recibir el visto bueno definitivo. El permiso es relevante por varios motivos.

Es el primer reactor comercial que el regulador aprueba en casi una década y el primero en más de cuarenta años que no usa agua ligera como refrigerante, sino un metal líquido. Además, el proyecto forma parte de un programa de demostración financiado en parte por el Departamento de Energía de Estados Unidos, que busca sustituir centrales de carbón en retirada por tecnologías de bajas emisiones en los mismos emplazamientos, aprovechando las líneas eléctricas existentes.

En la práctica esto significa que donde antes había una chimenea de carbón podría haber, en unos años, un edificio compacto con un reactor de sodio en su interior y tanques de sales fundidas actuando como una especie de batería térmica. Desde fuera el paisaje industrial cambia poco, pero el CO₂ asociado a cada kilovatio hora generado se reduce de forma drástica.

Un reactor de sodio con batería de sales fundidas

A diferencia de las centrales nucleares clásicas, que utilizan agua a alta presión para extraer el calor del núcleo, el Natrium emplea sodio líquido. Este metal fundido puede trabajar a temperaturas elevadas y a presiones muy bajas, lo que reduce el riesgo de fugas violentas de vapor y permite diseños más compactos. El calor del reactor se transfiere a un circuito de sales fundidas que almacenan la energía y la liberan cuando la red eléctrica lo necesita, algo parecido a una presa hidroeléctrica en versión caliente.

Esta arquitectura intenta responder a una crítica recurrente a la nuclear tradicional, que suele operar casi siempre a máxima potencia y no se adapta bien a las subidas y bajadas de la demanda. Con el Natrium el reactor puede funcionar de manera estable mientras el sistema de sales sube o baja su aportación, de modo que la planta acompaña mejor la producción variable de la eólica y la solar. En teoría ofrece más flexibilidad y menos necesidad de recurrir a centrales de gas en las horas punta. En teoría, porque todavía queda por demostrar en operación real.

La otra cara de la moneda es que el sodio es químicamente muy reactivo cuando entra en contacto con el aire o el agua, por lo que los sistemas de refrigeración deben estar muy bien sellados y monitorizados. La experiencia con otros reactores de este tipo muestra que el diseño tiene ventajas importantes en eficiencia y presión de trabajo, pero también retos técnicos asociados a posibles reacciones sodio agua que los ingenieros deberán tener muy controlados.

El reto del combustible

El Natrium necesita un tipo de uranio especial llamado HALEU, un combustible de bajo enriquecimiento pero con un porcentaje de uranio 235 mayor que el de las centrales actuales, cercano al 20 por ciento. Esto mejora la eficiencia y permite el diseño compacto, aunque también plantea interrogantes sobre la proliferación nuclear si no se controla bien la cadena de suministro. Hasta hace poco la mayor parte de este combustible procedía de Rusia, por lo que el país ha puesto en marcha contratos y ayudas públicas para crear capacidad propia de enriquecimiento y fabricación.

La compañía lleva varios años firmando acuerdos con empresas de combustible nuclear para asegurar el suministro de HALEU a partir de la segunda mitad de esta década. Sin esa pata, la central de Wyoming sería poco más que un proyecto sobre el papel. El permiso de construcción llega, en buena medida, cuando empieza a verse una vía realista para tener combustible disponible sin depender de proveedores externos inestables.

Por qué entra en juego la inteligencia artificial

La aprobación de este reactor no se entiende solo como una apuesta climática. Llega en paralelo a un fuerte aumento del consumo eléctrico asociado a centros de datos y servicios de inteligencia artificial. Detrás de cada asistente virtual, de cada vídeo en streaming o de cada foto que guardamos en la nube hay edificios llenos de servidores que tragan electricidad de forma continua. Y eso se nota.

La Agencia Internacional de la Energía calcula que el consumo eléctrico de los centros de datos podría pasar de unos 460 teravatios hora en 2022 a más de 1000 teravatios hora a mediados de esta década, una cifra comparable al consumo anual de países como Japón. En las economías avanzadas estos centros explicarán una parte importante del crecimiento de la demanda eléctrica hasta 2030. Para las grandes tecnológicas, la combinación de renovables y nuclear firme empieza a verse como una manera de asegurar suministro las 24 horas con pocas emisiones en un contexto en el que una caída de tensión no solo molesta al usuario, también puede dejar sin servicio a miles de empresas.

En ese contexto el diseño Natrium se presenta como una pieza pensada para convivir con redes eléctricas llenas de renovables, con capacidad para subir su potencia durante las horas de máxima demanda o cuando el viento y el sol flojean. El mensaje de fondo es claro, aunque todavía tenga que demostrarse en la práctica, la nuclear quiere volver al tablero como aliada del sistema eléctrico en la era de la inteligencia artificial.

Oportunidades climáticas y dudas abiertas

Desde el punto de vista climático, la nuclear tiene un argumento fuerte. Los análisis del IPCC y de otros organismos señalan que las emisiones de gases de efecto invernadero del ciclo completo de la energía nuclear son, en términos generales, comparables a las de la eólica y claramente inferiores a las del gas o el carbón. En un mundo que necesita multiplicar la electricidad renovable y al mismo tiempo mantener la estabilidad de la red, la AIE y otras instituciones ven a la nuclear como un posible complemento a la solar y la eólica, siempre que los proyectos se entreguen a tiempo y con costes controlados.

Pero no todo son ventajas. El país sigue sin resolver de manera definitiva la gestión de los residuos radiactivos de alta actividad, que se acumulan en piscinas y contenedores temporales en las propias centrales. Además, los reactores avanzados manejan combustibles y materiales que obligan a redoblar la vigilancia para evitar riesgos de proliferación. A esto se suma la preocupación de comunidades locales y organizaciones ecologistas ante cualquier nuevo proyecto nuclear, incluso cuando sustituye a una central de carbón muy contaminante, como se ha visto en el debate público en Wyoming.

En resumen, el permiso que recibe el proyecto Natrium marca un hito tecnológico y político, abre la puerta a probar en la vida real un tipo de reactor más flexible y potencialmente útil para un sistema eléctrico con muchas renovables, pero también reabre el debate sobre qué papel debe jugar la nuclear en la transición energética.

El comunicado oficial de la decisión se ha publicado en la web oficial de la NRC.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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