Misterio inaudito en Marte por el hallazgo de un extraño cilindro que desconcierta a la NASA: piden que el Curiosity vuelva porque podría ser vida extraterrestre

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Publicado el: 28 de marzo de 2026 a las 23:32
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Objeto cilíndrico extraño en Marte captado por el rover Curiosity en el cráter Gale (imagen NASA).

Una imagen real, publicada en el archivo público de la NASA, ha vuelto a encender un debate que mezcla ciencia, curiosidad y un toque de “¿y si…?”. En la foto aparece un objeto pequeño, brillante y con forma de cilindro (o cono) sobre el suelo marciano, captado por el rover Curiosity en el cráter Gale el 7 de agosto de 2022 (hora UTC).

¿Es una pista de vida extraterrestre o algo mucho más mundano? De momento, lo más prudente es quedarse con la conclusión que más repiten quienes han analizado el caso, incluido el astrofísico Avi Loeb. Lo más probable es que sea un resto “humano” (basura de misión) o una forma geológica rara, y por ahora no hay una explicación oficial detallada por parte de la NASA sobre ese objeto concreto.

Una foto real del archivo público de la NASA

La clave aquí es que no hablamos de una imagen anónima de redes. La foto existe en la base de datos de “Curiosity Raw Images” y está fechada en el Sol 3556 de la misión (un “sol” es un día marciano) con hora registrada alrededor de las 20.58 (UTC). La propia ficha incluye créditos “NASA/JPL Caltech/MSSS”.

Además, el objeto no aparece solo en una toma. Hay imágenes de la misma secuencia y del mismo Sol tomadas por las cámaras Mastcam izquierda y derecha, lo que ayuda a descartar que sea un simple artefacto aislado de la imagen.

Y el lugar también encaja. Curiosity lleva años moviéndose por el cráter Gale y zonas próximas a “Paraitepuy Pass”, un paso estrecho en las laderas del monte Sharp dentro del propio cráter, un área que la NASA ha documentado con panorámicas y nombres de referencia del terreno.

Por qué un cilindro puede parecer “demasiado perfecto”

Cuando vemos algo brillante en un paisaje de rocas, el cerebro hace atajos. Nos pasa en la playa con una concha que refleja el sol y, de repente, parece “metal”. En Marte ocurre igual, solo que con polvo, sombras duras y cámaras que trabajan en condiciones extremas.

Avi Loeb, que reavivó el tema con una entrada publicada el 7 de marzo de 2026, insiste en que lo sensato es analizar la anomalía con más datos. En su texto recuerda que el objeto se ve en imágenes de Mastcam y que, por su aspecto, “la explicación más probable” sería un residuo fabricado por humanos.

Lo importante es el matiz. Que algo tenga forma regular no lo convierte en “tecnología alienígena”. Para sostener una idea así haría falta una investigación in situ, con primeros planos, medidas claras de escala y contexto geológico alrededor. Y eso, por ahora, no lo tenemos.

Lo que sabemos sobre restos y piezas que acaban en Marte

Curiosity aterrizó en 2012 con una secuencia compleja que incluyó paracaídas y el sistema “sky crane”. Es decir, hubo hardware de entrada, descenso y aterrizaje que, por diseño, no acaba viajando con el rover durante años.

También está el desgaste normal. La NASA ha mostrado en otras ocasiones daños y roturas en componentes del rover, como piezas de la banda de rodadura de una rueda que llegaron a romperse o quedar parcialmente desprendidas en 2017. En un planeta con rocas afiladas y cambios bruscos de temperatura, no es ciencia ficción pensar en pequeños fragmentos que se sueltan.

Y hay precedentes muy recientes con otros vehículos. La propia NASA ha publicado imágenes del paracaídas y la carcasa trasera asociados al aterrizaje de Perseverance, fotografiados desde el aire por Ingenuity, precisamente para entender qué pasó con esos elementos una vez en el suelo. Ese tipo de “basura de misión” existe, se documenta y a veces se convierte en parte del paisaje.

Marte, contaminación y una sostenibilidad que casi nunca mencionamos

Aquí viene la parte que conecta con lo ambiental, aunque estemos a millones de kilómetros. Si en la Tierra hablamos sin parar de residuos, ¿qué pasa cuando exportamos esa costumbre al espacio?

La exploración marciana está atravesada por un concepto clave llamado “protección planetaria”. En términos sencillos, busca evitar la contaminación “hacia delante” (llevar microbios de la Tierra a otros mundos) y también la contaminación “hacia atrás” (traer riesgos a la Tierra en misiones de retorno). La NASA lo aborda en documentos específicos y reconoce que, especialmente pensando en misiones humanas, todavía hay lagunas y trabajo por hacer.

A nivel internacional, COSPAR mantiene una política de referencia con categorías y requisitos según el tipo de misión y el cuerpo celeste. Marte tiene un tratamiento especialmente sensible por su interés astrobiológico y por la posibilidad (aunque sea limitada) de que existan zonas donde la vida microbiana pudiera sobrevivir.

En la práctica, esto significa algo muy terrenal. No se trata solo de “no tirar basura”, sino de controlar qué dejamos, dónde lo dejamos y qué efectos puede tener en futuras investigaciones. Porque si mañana encontramos una señal química curiosa, nadie quiere que la respuesta sea “era algo que trajimos nosotros”. Y eso se nota.

Qué tendría sentido hacer con este “misterio”

La primera recomendación para cualquiera que siga estas historias es sencilla. Ir siempre a la fuente original y comprobar si la imagen está en un repositorio oficial, con fecha, instrumento y contexto. En este caso, sí lo está.

La segunda es desconfiar de las explicaciones redondas. Loeb plantea una idea razonable cuando escribe “Should we just assume that the mysterious cylinder is human made debris and move on”. Él mismo lo presenta como una pregunta abierta, no como una prueba.

Y la tercera es entender qué está en juego. Si el rover volviera a mirar el objeto con más detalle, podría resolverse en minutos como “pieza desprendida” o “roca con forma peculiar”. Si no se revisa, seguirá siendo gasolina para titulares fáciles. El reloj de la curiosidad corre más deprisa que la verificación, y en ciencia eso suele salir caro.

La imagen original (Sol 3556) está publicada en la galería oficial de imágenes sin procesar de la NASA.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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