Titular inquietante, pero con matices. Varios equipos señalan que la Tierra, con unos 4.500 millones de años, habría pasado ya la mitad de su vida como mundo habitable. El responsable no es una guerra ni una crisis climática súbita, sino la lenta evolución del Sol.
Nuestra estrella brilla cada vez un poco más. Los modelos calculan que su luminosidad aumenta cerca de un 1 % cada 100 millones de años. Parece poco, pero a escala astronómica pesa. En unos mil millones de años bastaría para disparar un efecto invernadero desbocado.
Un trabajo de la Universidad de Toho en Japón, usando modelos desarrollados junto a la NASA, se fijó en lo que ocurrirá antes de ese extremo. Sus autores concluyen que la atmósfera rica en oxígeno es solo una fase temporal y que se derrumbará mucho antes de perder toda el agua líquida.
Para llegar a esa conclusión el equipo ejecutó unas 400.000 simulaciones que combinan clima, océanos y cambios del Sol. Los resultados indican que, dentro de unos mil millones de años, el oxígeno de la atmósfera caerá con fuerza y el aire se parecerá más al de la Tierra primitiva. En esas condiciones la vida compleja difícilmente sobreviviría.
Otro estudio reciente, liderado por el astrofísico Keming Zhang en la Universidad de California en San Diego, apunta en la misma dirección. Según resume el propio Zhang, “el planeta Tierra solo será habitable aproximadamente otro mil millones de años; entonces los océanos se vaporizarán por un efecto invernadero desbocado, mucho antes del riesgo de ser tragada por la gigante roja”.
¿Y qué implica esto para nuestro día a día? No hablamos de un fin del mundo inmediato. Pero sí recuerdan que, incluso sin nuestra huella, la habitabilidad del planeta tiene fecha de caducidad y depende de cómo evoluciona el Sol.
También conviene separar planos. El clima que notaremos en las próximas décadas en nuestras ciudades, en las olas de calor o en la factura de la luz dependerá sobre todo de las emisiones de gases de efecto invernadero y de cómo cambiamos nuestro modelo energético. El reloj astronómico avanza muy despacio para nosotros, mientras que el climático se está acelerando.
Mirar tan lejos sirve, además, para entender mejor qué señales buscar en atmósferas de otros planetas y durante cuánto tiempo pueden ser realmente habitables. Si el tiempo de vida de la Tierra es limitado, lo que hagamos con los próximos siglos cuenta todavía más.
El estudio completo sobre la vida futura de la atmósfera terrestre, titulado “The future lifespan of Earth’s oxygenated atmosphere”, ha sido publicado en la revista Nature Geoscience.







