Nos hemos olvidado del apagón pero mucha gente se está comprando este aparato por miedo a la Tercera Guerra Mundial y tiene sentido

Imagen autor
Publicado el: 13 de marzo de 2026 a las 20:42
Síguenos
Generador eléctrico doméstico portátil usado como respaldo energético durante apagones.

En pocos meses, las estaciones de energía portátiles han pasado de ser un gadget de camping a colarse en la lista de “por si acaso” de miles de hogares en España. La combinación de conflictos internacionales, amenazas de ciberataques y el recuerdo todavía fresco del gran apagón de 2025 en la península ibérica ha disparado el interés por tener un plan B energético en casa.

Detrás de esa sensación de inseguridad hay datos muy concretos. Tras el apagón masivo de abril de 2025, el comparador de precios idealo.es registró que la demanda de generadores eléctricos se multiplicó por siete y la de hornillos de gas se disparó más de un 500 %. Las estaciones de energía portátiles vivieron algo parecido, con un aumento de búsquedas de en torno al 375 %, y las placas solares portátiles se situaron cerca del 400 %. No es solo una moda pasajera, es una reacción muy clara a sentirse vulnerables cuando se apagan las luces.

Al mismo tiempo, el mercado mundial de estas baterías “todo en uno” no deja de crecer. Distintas consultoras estiman que el negocio global de las estaciones de energía portátiles ronda ya varios cientos de millones de dólares y podría casi duplicarse de aquí a 2030 gracias al auge del camping, el teletrabajo y la preparación ante emergencias.

Qué puede hacer de verdad una estación de 200 Wh

Cuando se habla de capacidades en Wh, muchas personas se pierden. Traducido a la vida cotidiana, una pequeña estación de unos 200 Wh permite cosas como estas, con valores aproximados como los que manejan fabricantes y comparativas de consumo:

  • Un móvil, que necesita unos 15 a 20 Wh para cargarse, podría recargarse unas 10 o 12 veces.
  • Un portátil medio, con un consumo de 40 a 60 W, podría funcionar entre 3 y 4 horas seguidas.
  • Un router de internet doméstico, que ronda los 8 a 12 W, se mantendría encendido entre 15 y 20 horas.
  • Un televisor LED pequeño, de 60 a 100 W, podría verse durante 2 o 3 horas.
  • Una nevera convencional, que puede consumir entre 100 y 200 W y tiene picos al arrancar el motor, apenas aguantaría alrededor de una hora antes de agotar esa batería.

Con estos números en mente, la fotografía cambia. Para un uso puntual, como mantener el móvil, el router y alguna luz LED encendidos durante un corte de unas horas, una estación pequeña o media puede ser suficiente. Si la intención es que la nevera no pierda frío durante medio día, ya hablamos de capacidades por encima de los 1.000 Wh y de equipos claramente más caros y voluminosos.

Por eso los expertos insisten en algo muy simple: antes de comprar, conviene hacer una lista de lo que de verdad quieres alimentar en un apagón y durante cuánto tiempo. A partir de ahí se calcula la capacidad necesaria y se evita pagar por una batería sobredimensionada que nunca se va a aprovechar.

Baterías frente a generadores de gasolina

Desde el punto de vista ambiental, la diferencia entre una estación de energía portátil cargada con la red o con placas solares y un generador de gasolina es enorme. Estudios sobre emisiones sitúan a los generadores diésel domésticos en un rango aproximado de 0,6 a 0,8 kilos de CO₂ por cada kWh producido, e incluso por encima de 1 kilo si se mira todo su ciclo de vida. La electricidad solar, en cambio, se mueve en unos pocos gramos de CO₂ por kWh en operación, muy por debajo incluso de la media de la red europea.

A esto se suma otro detalle que cualquiera que haya estado cerca de un generador conoce bien: ruido, humos y olor. Informes del Banco Mundial y otras instituciones recuerdan que los generadores de respaldo emiten los mismos contaminantes que coches y camiones, pero mucho más cerca de ventanas y patios, con efectos directos sobre la salud.

Las estaciones de energía portátiles, en cambio, no emiten gases durante su uso, pueden recargarse con paneles solares y resultan silenciosas en un piso o en una autocaravana. Eso sí, sus baterías también tienen una huella ambiental, sobre todo si se usan tecnologías con plomo o si no se gestionan bien al final de su vida útil, como está empezando a ocurrir en algunos mercados de solar fuera de red.

Prepararse sin alimentar la ansiedad

El contexto internacional tampoco ayuda a rebajar la tensión. La guerra en Ucrania ha puesto en primer plano la vulnerabilidad de las redes eléctricas y ha obligado a millones de personas a apoyarse en generadores, baterías y bancos de energía para sobrevivir a los cortes diarios. La propia Agencia Internacional de la Energía (IEA) acaba de publicar un informe sobre resiliencia del sistema eléctrico donde insiste en la importancia de soluciones descentralizadas, como el autoconsumo fotovoltaico con baterías, para resistir mejor apagones, ataques o fenómenos meteorológicos extremos.

En la práctica, eso significa dos cosas para un hogar medio. Por un lado, tiene sentido plantearse algún tipo de respaldo eléctrico, sobre todo si en casa hay personas mayores, equipos médicos o teletrabajo que depende de la conexión. Por otro, la forma más coherente con la lucha contra el cambio climático pasa por combinar estas estaciones con energías renovables, reducir el consumo de fondo (bombillas eficientes, electrodomésticos de bajo consumo) y planificar en frío, no en plena ola de pánico después de un corte.

La buena noticia es que el interés creciente está empujando a la industria hacia modelos más ligeros, con baterías de larga duración y cada vez más preparados para cargarse con el sol, como ya recoge el análisis de tendencias de ACCIÓ sobre energía portátil y generadores solares. Si ese movimiento se acompaña de normas de reciclaje exigentes y de información clara al consumidor, el salto desde el miedo al apagón hacia una energía más limpia puede ser considerable.

El comunicado oficial se ha publicado en Servimedia.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario