En el mapa parece una línea trazada con regla sobre arena infinita. El tramo más famoso de la Highway 10, entre Harad y el paso fronterizo de Al Batha, suma 240 kilómetros totalmente rectos y figura como récord en Guinness World Records.
Lo sorprendente es que la dificultad no está en el asfalto, sino en nuestra cabeza. En una recta eterna el cerebro recibe pocos cambios visuales y puede bajar la guardia justo cuando no debería. La OMS estima que las muertes de tráfico rondan 1,19 millones al año, así que cada mejora de seguridad cuenta.
Una recta de récord en pleno “Empty Quarter”
La carretera atraviesa el Rub’ al Khali, el “Empty Quarter”, que la NASA describe como el mayor desierto continuo de arena de la Tierra. Parece vacío, pero es un ecosistema extremo, con dunas, salares y vida adaptada a sobrevivir con muy poca agua.
Según Guinness, este tramo se construyó en origen como carretera privada del rey Fahd y mantiene una geometría casi perfecta, sin curvas apreciables. Saudipedia, una plataforma oficial saudí, sitúa el récord en ese segmento de 240 km y señala que se registró en Guinness el 3 de septiembre de 2020.
Cuando el paisaje no cambia, cambia tu atención
Conducir dos horas con el volante casi inmóvil suena cómodo. Pero la monotonía es una trampa, porque reduce estímulos y favorece la somnolencia o pequeñas “desconexiones” que a veces ni se notan hasta que ya es tarde.
El Observatorio Europeo de Seguridad Vial explica un fenómeno llamado “driving without awareness”. El conductor puede circular en “autopilot”, sin atención activa, y luego no recordar parte del trayecto. No es magia, es automatismo.
La evidencia científica también apunta en esa dirección. Un estudio sobre monotonía del entorno y fatiga del conductor asoció las carreteras repetitivas con más hipovigilancia y somnolencia. Y una guía divulgativa sobre monotonía advierte de que el rendimiento puede deteriorarse en menos de 20 minutos si no se hacen pausas.
Camellos y fauna en un corredor de asfalto
En el desierto, el problema no siempre es la arena. También puede ser un cruce inesperado. En Arabia Saudí, los camellos son un riesgo real en carreteras rurales, por su tamaño y por lo difícil que es reaccionar a tiempo si aparecen de golpe.
Un estudio publicado en Accident Analysis & Prevention analizó las colisiones camello vehículo y probó señales de advertencia como medida para reducir la velocidad media en zonas de cruce. Es un detalle práctico que mezcla seguridad vial y bienestar animal, dos caras de la misma moneda.
Además, la ecología de carreteras lleva años avisando de que las vías fragmentan hábitats y aumentan atropellos, también en regiones áridas y semiáridas. Lo que parece “solo asfalto” crea una zona de impacto con ruido, polvo y luz que cambia el comportamiento de la fauna.
Señales, referencias y descansos que sí ayudan
En una recta tan larga, los puntos de referencia importan más de lo que parece. Saudipedia, una plataforma oficial saudí, señala que el Ministerio de Transporte y Logística ha reforzado la seguridad con arcenes asfaltados, marcas pintadas en bordes y medianas y marcadores reflectantes (“cat’s eyes”). También cita barreras de protección, hitos kilométricos y señalización de advertencia y guía.
La misma fuente recoge límites de velocidad que varían por tipo de vía y por vehículo, con máximos más altos para turismos y más bajos para camiones. En una carretera uniforme la tentación es correr, pero lo inteligente es sostener una velocidad razonable y, sobre todo, parar a tiempo.
Aquí el consejo más simple suele ser el más eficaz. Si aparece aburrimiento, pesadez o esa sensación de “ir en automático”, lo prudente es detenerse y descansar, aunque el trayecto parezca fácil. La monotonía no se combate con voluntad, se combate con pausas.
La transición ecológica también pasa por estas rutas
Hay otra capa que casi nunca aparece en las fotos, el CO2. El IPCC estima que el transporte aporta alrededor del 23% del CO2 energético global, y la Agencia Internacional de la Energía calcula que las emisiones del transporte por carretera superaron los 6 gigatoneladas de CO2 en 2024. Además, los camiones aportan aproximadamente un tercio de esas emisiones del sector vial.
Por eso, los corredores logísticos son parte del debate climático. En Arabia Saudí, un estudio de KAPSARC analizó vías para descarbonizar el transporte de mercancías por carretera, desde eficiencia en vehículos pesados hasta cambios modales hacia ferrocarril eléctrico y opciones de cero emisiones.
En la práctica, esto significa planificar mejor los viajes y el transporte de carga, no solo cambiar de motor. Una conducción suave, sin acelerones, reduce consumo y también estrés. Y en una recta interminable, llegar bien es el primer objetivo.
El informe oficial “Global status report on road safety 2023” ha sido publicado por la Organización Mundial de la Salud.











