Desde lejos podría pasar por una torre industrial más, de esas que aparecen en un polígono y nadie mira dos veces. Pero en Rudong, en la provincia china de Jiangsu, se ha levantado una estructura de 148 metros que sirve para algo muy actual, guardar electricidad renovable levantando y bajando bloques.
La instalación tiene una potencia de 25 MW y una capacidad de 100 MWh, y se sitúa cerca de Shanghái, junto a un parque eólico y un punto de conexión a red. Energy Vault confirmó que la interconexión con la red estatal china se completó en diciembre de 2023 y que el sistema fue probado y puesto en marcha en mayo de 2024, con China Tianying y Atlas Renewable como socios del proyecto.
Una batería que guarda altura en vez de química
El truco se entiende rápido. Cuando hay mucha generación renovable o baja demanda, los motores elevan bloques dentro de la estructura y convierten la electricidad en energía potencial. Cuando llega el pico de consumo, los bloques descienden de forma controlada y ese movimiento hace girar generadores para devolver electricidad a la red.
China Tianying explica que el sistema está automatizado y guiado por algoritmos de inteligencia artificial, que gestionan el ciclo de subida y bajada. En palabras del consejero delegado de Energy Vault, Robert Piconi, la puesta en marcha es “un hito” para su tecnología y para los objetivos de descarbonización de China.
Traduciendo 25 MW y 100 MWh para el día a día
Las cifras suenan grandes, pero conviene ponerles cara. Los 25 MW son la potencia, cuánta electricidad puede entregar en un momento dado. Los 100 MWh son la energía total almacenada, lo que cabría en el “depósito” antes de vaciarse.
Dicho de forma sencilla, puede entregar 25 MW durante unas cuatro horas seguidas si está cargada al máximo. Ese rango de horas es el que suele interesar para cubrir el tramo más incómodo del día, por ejemplo cuando cae el sol y a la vez sube la demanda en hogares y empresas. Y eso se nota.
Bloques reciclados, control digital y una vida larga
Aquí hay un punto que conecta con la parte ambiental. Energy Vault presenta su sistema como un diseño “circular”, con bloques compuestos que pueden fabricarse con materiales locales y que admiten la reutilización de residuos reciclados desviados de vertedero. Al no ser una batería electroquímica, no depende del mismo tipo de materiales que suelen asociarse a las baterías de iones de litio.
La compañía también señala dos números clave para entender por qué apuesta por esta vía. Habla de una eficiencia de ida y vuelta superior al 80% y de una vida operativa de alrededor de 35 años, con una degradación de capacidad mucho menor que la que aparece en algunas baterías electroquímicas con el paso del tiempo. Además, al no haber reacciones químicas, el riesgo de incendios asociados a electrolitos no juega el mismo papel que en sistemas de iones de litio .
La pieza que falta cuando mandan el sol y el viento
El gran problema de las renovables no es que no funcionen, sino que no siguen el horario humano. Si el viento sopla fuerte de madrugada o el sol aprieta al mediodía, puede sobrar electricidad justo cuando no se necesita. Con almacenamiento, esa energía se puede desplazar a la hora punta y se reduce el desperdicio por recortes de generación.
Las hidroeléctricas reversibles llevan décadas haciendo algo parecido elevando agua, pero dependen de un terreno y un recurso hídrico muy concretos. Una torre de gravedad como la de Rudong se puede plantear cerca de generación renovable y junto a un punto de conexión a red, lo que abre el mapa de lugares posibles. Por eso este tipo de proyectos se mira con interés en países donde el almacenamiento hidráulico no siempre es fácil.
Las preguntas que todavía importan
Que un sistema esté conectado y probado no significa que el debate esté cerrado. En el caso de Rudong, Energy Vault ha explicado que el salto a la operación comercial plena depende de aprobaciones finales a nivel provincial y estatal, un paso habitual en infraestructuras que van directas a la red eléctrica. Ahí es donde se verá, con datos de funcionamiento diario, si el rendimiento prometido se sostiene en distintas condiciones de uso.
También está la cuestión de la escala y del ritmo de despliegue. La compañía afirma que, junto a sus socios, ya hay varios proyectos EVx anunciados en China y que el conjunto suma alrededor de 3,7 GWh en distintas fases, con Rudong como primer escaparate. Además, Rudong y Zhangye han sido reconocidos por la Administración Nacional de Energía de China como proyectos piloto de demostración de nuevo almacenamiento, lo que implica un seguimiento más estrecho.
El comunicado oficial sobre la puesta en marcha y las pruebas del sistema EVx de Rudong se ha publicado en Business Wire.













