Pensó que estaba delante de una abeja común pero en realidad era una especie que creían extinta desde hace más de 100 años

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Publicado el: 14 de marzo de 2026 a las 15:31
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Abeja minera del castaño (Andrena rehni) sobre una flor, especie redescubierta tras más de 100 años sin registros.

En un modesto huerto de investigación en Syracuse, una abeja que parecía de lo más normal resultó ser todo lo contrario. La ecóloga de polinizadores Molly Jacobson, de la Facultad de Ciencias Ambientales y Forestales de la Universidad Estatal de Nueva York (SUNY ESF), capturó dos ejemplares de la llamada abeja minera del castaño, Andrena rehni. Era la primera vez en más de un siglo que esta especie se confirmaba en el estado de Nueva York y el primer registro en la zona central del estado, solo la segunda población conocida allí.

Durante décadas, los expertos sospechaban que la especie había desaparecido de la región. El Programa de Patrimonio Natural de Nueva York la llegó a catalogar como “posiblemente extirpada”, después de que el último registro conocido en el sur del estado se remontara a 1904.

Una “desaparecida” que vuelve a casa

La historia de este insecto raro no empezó en Syracuse. En 2018 se redescubrió en Maryland, en flores de chinquapin, un pariente arbustivo del castaño americano. A partir de ahí fueron apareciendo citas en otros estados del este de Estados Unidos, pero en Nueva York seguía sin noticias.

Eso cambió en 2023, cuando Jacobson encontró una pequeña población en el Parque y Arboreto Lasdon, en el condado de Westchester. La identificación la confirmó el especialista Sam Droege, del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), y el hallazgo se describió en la revista Northeastern Naturalist como el primer registro contemporáneo de la especie en el estado.

El nuevo avistamiento en el huerto de Syracuse da un paso más. Amplía hacia el norte el mapa conocido de la abeja y sugiere que puede haber más poblaciones escondidas en plantaciones de castaños que nadie estaba mirando con atención.

Qué tiene de especial la abeja minera del castaño

Andrena rehni es una abeja solitaria que anida en el suelo. No forma colmenas ni enjambres visibles, de esos que cualquiera reconocería en un jardín. Además, como otras abejas, puede picar si se siente amenazada, aunque no es agresiva.

Lo que la hace realmente singular es su dieta. Es una especialista del polen. En la práctica esto significa que depende casi por completo de flores de castaño y de chinquapin para alimentarse y sacar adelante a sus crías. Su ciclo de vida está sincronizado con la breve explosión de flores del castaño a comienzos del verano. Si el árbol desaparece, desaparece también su despensa.

Por eso los científicos hablan de especie indicadora. Jacobson explica que si esta abeja está presente, es señal de que el entorno conserva todavía suficiente diversidad y conectividad ecológica como para sostener a un insecto tan exigente. No es poca cosa.

El papel del castaño americano

El castaño americano fue, hasta comienzos del siglo XX, uno de los árboles más abundantes de los bosques del este de Estados Unidos. Se calcula que había entre 3,5 y 4 mil millones de ejemplares y que podía representar cerca de una cuarta parte de los árboles de madera dura de la región. Muchos lo llamaban la “secuoya del Este”.

Todo cambió con la llegada del chancro del castaño, una enfermedad fúngica que arrasó los bosques en pocas décadas y mató a la inmensa mayoría de los árboles adultos. Con ellos se fueron también los hábitats y las fuentes de alimento de multitud de animales, entre ellos la abeja minera del castaño.

El huerto donde se ha localizado ahora la especie forma parte del Proyecto de Investigación y Restauración del Castaño Americano de la American Chestnut Research and Restoration Project. Allí se combinan castaños americanos, híbridos y variedades resistentes, incluidos árboles desarrollados mediante biotecnología con genes que les ayudan a tolerar el hongo.

Un mensaje para la conservación y para las ciudades

El redescubrimiento de Andrena rehni llega acompañado de otra idea poderosa. La abeja se ha encontrado en un huerto gestionado dentro de una ciudad de tamaño medio, rodeado de tráfico, ruido y barrios residenciales. No hace falta un gran parque nacional para que aparezca una especie rarísima. A veces basta con plantar el árbol correcto en el lugar adecuado.

El Departamento estatal de Conservación Ambiental clasifica a esta abeja como especie de máxima rareza en Nueva York y la incluye entre las de mayor prioridad de conservación. Sin embargo, el informe reconoce que no hay programas de seguimiento específicos y que podrían estar pasándose por alto poblaciones adicionales en otras plantaciones de castaños.

Para quienes trabajan en restauración, el hallazgo es una pequeña victoria tangible. El director del proyecto de castaño en la ESF, Andrew Newhouse, lo resumía al señalar que la presencia de esta abeja en el huerto muestra “otro impacto beneficioso” de devolver este árbol emblemático al paisaje del noreste. En otras palabras, cuando vuelve el árbol, puede volver también todo el pequeño mundo que dependía de él.

La nota de prensa oficial sobre el descubrimiento de la abeja minera del castaño en Syracuse ha sido publicada en la web de la ESF.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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