Por culpa de la IA, los jóvenes estadounidense prefieren trabajar en hospitales y no en empresas de tecnología

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Por HoyECO
Publicado el: 2 de enero de 2026 a las 18:15
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Cartel con las siglas IA en la puerta de una oficina, con trabajadores al fondo

Los jóvenes estadounidenses están reescribiendo el mapa de los trabajos soñados. Lo que antes parecía un camino casi automático hacia Silicon Valley ahora se desvía hacia las urgencias, las plantas de pediatría y las consultas de salud mental. Según la última encuesta 2024 Career Interest Survey de la National Society of High School Scholars (NSHSS), casi la mitad de la Generación Z quiere dedicarse a la medicina o a profesiones relacionadas con la salud, mientras que ingeniería y ciencia quedan ya muy por detrás.

Los hospitales ocupan los primeros puestos en la lista de empleadores deseados, con St. Jude Children’s Research Hospital en el número uno, Mayo Clinic en el dos y los centros sanitarios locales en el cuatro, por delante de gigantes como Google, Amazon o Apple. Diversos análisis que usan estos mismos datos hablan ya de tres de cada cuatro jóvenes inclinándose por la sanidad antes que por los puestos más brillantes de la tecnología.

No es un simple cambio de gustos. En el fondo, este giro tiene mucho que ver con la inteligencia artificial y con algo que cualquiera entiende bastante bien la necesidad de un trabajo estable que tenga sentido.

La sombra de la IA sobre el sueño tecnológico

Durante años, las grandes tecnológicas vendieron una imagen casi perfecta. Sueldos altos, oficinas con cafetería infinita, proyectos punteros. Ahora la foto es distinta. Las oleadas de despidos en empresas como las grandes plataformas de comercio electrónico o de servicios en la nube, junto con mensajes de directivos que avisan de que incluso los buenos programadores podrían volverse prescindibles a medida que la IA se generalice, han dejado huella en quienes están a punto de entrar en el mercado laboral.

¿Quién quiere apostar toda su carrera a un sector donde los algoritmos pueden, en parte, hacer tu trabajo?

La propia encuesta del NSHSS recoge que casi dos tercios de los jóvenes están preocupados por la posible destrucción de empleo debido a la IA y que la mayoría cree que esta tecnología tendrá un impacto importante en su privacidad personal. No es un miedo abstracto. Saben que las mismas herramientas que hoy les corrigen un texto mañana podrían evaluar su rendimiento o decidir si su puesto sobra.

Lo curioso es que no estamos ante una generación tecnófoba. Un porcentaje amplio, cercano a dos tercios, ya utiliza herramientas de IA para estudiar, trabajar o tareas cotidianas, sobre todo para hacer lluvias de ideas, revisar textos o analizar datos. Sin embargo, muchos dicen sentirse más preocupados que entusiasmados. Conviven con la IA, aunque no confían del todo en ella. Y eso se nota.

Estabilidad, salud y sentido del trabajo

Cuando se les pregunta qué buscan en un empleo, la respuesta es clara. Tres de cada cuatro jóvenes colocan la estabilidad por delante de casi todo lo demás, incluso por encima de la ubicación, la fama de la empresa o un salario muy alto. Quieren saber que no les van a cambiar de proyecto cada pocos meses ni que un recorte de plantilla les dejará fuera de juego de un día para otro.

El estudio del NSHSS va en la misma línea. Los factores más valorados en un empleador son el trato justo a la plantilla, el equilibrio entre vida personal y laboral y el compromiso social de la compañía. En las condiciones de trabajo mandan los seguros de salud, el tiempo de descanso pagado y los horarios flexibles. Mucho más que la decoración de la oficina o las consolas en la sala común.

Además planea otro fantasma, el del agotamiento extremo. La mitad de los encuestados reconoce que le preocupa acabar en ambientes de trabajo tóxicos, con jornadas interminables, presión constante y pocas opciones reales de crecimiento. La imagen del programador con sudadera en una empresa de moda ha perdido brillo.

En cambio, los empleos ligados al cuidado de pacientes se perciben como más estables, con impacto directo en la vida de las personas y, sobre todo, mucho más difíciles de automatizar. La empatía, la escucha y el contacto cara a cara no se programan con un simple modelo de IA.

Sanidad, clima y la búsqueda de propósito

Que la sanidad se haya convertido en refugio profesional no significa que la Generación Z se desentienda del planeta. En la misma encuesta, los temas que más les preocupan son la salud y la sanidad, los derechos humanos y, al mismo nivel, el medio ambiente y la energía. Es decir, quieren cuidar a las personas, pero también al entorno en el que viven.

Tiene lógica si pensamos en su biografía. Muchos dieron el salto a la vida adulta en plena pandemia y con la crisis climática ocupando titulares casi a diario. Entre un salario alto escribiendo código para optimizar anuncios y un trabajo que protege la salud en un mundo cada vez más caluroso y desigual, la balanza se inclina hacia lo segundo.

La crisis climática ya es también una crisis sanitaria. Olas de calor, mala calidad del aire, nuevas enfermedades transmitidas por mosquitos, problemas de salud mental en contextos de incendios o inundaciones. No hace falta ser epidemiólogo para verlo, basta con mirar cada verano el termómetro y la factura de la luz.

Estados Unidos, España y el nuevo sector refugio

En Estados Unidos, esta apuesta por la bata blanca puede ayudar a aliviar el déficit de personal sanitario que arrastran muchos hospitales. En países con poblaciones cada vez más envejecidas, como España, el movimiento va en la misma dirección. El informe de la Fundación CYD sobre la empleabilidad de los jóvenes muestra un aumento notable de matrículas en carreras de salud y servicios sociales, mientras que ingeniería y tecnología pierden algo de tirón, aunque siguen siendo áreas clave para la economía.

La demanda de médicos, enfermeras y otros perfiles asistenciales crece, en buena parte, por ese envejecimiento demográfico que llena las consultas y dispara la necesidad de cuidados de larga duración. Todo ello convierte a la sanidad en un sector donde, a diferencia de otros, los jóvenes ven más oportunidades de encontrar trabajo y quedarse.

La gran incógnita es qué pasará con los perfiles tecnológicos que hacen falta para acelerar la transición ecológica, desde la gestión de redes eléctricas inteligentes hasta el despliegue masivo de energías renovables. La sensación de precariedad y de falta de propósito en parte del sector tecnológico puede estar alejando precisamente al talento necesario para diseñar soluciones frente al cambio climático.

IA sí, pero con brújula humana

La Generación Z no está renunciando a la tecnología. Está diciendo que quiere ponerla al servicio de algo que merezca la pena. Prefiere usar la IA como herramienta para cuidar mejor de pacientes que competir con ella por el mismo puesto.

Mientras tanto, hospitales y centros de salud tendrán que responder a esta confianza con empleos de calidad y, a la vez, reducir su propia huella de CO₂ para no agravar los problemas de salud que intentan resolver.

En resumen, el nuevo sueño laboral de muchos jóvenes ya no pasa por fichar en una gran tecnológica, sino por entrar en un hospital. Un cambio silencioso que habla de miedo a la automatización, sí, pero también de ganas de trabajar con propósito en un planeta que se calienta. Y eso, en plena crisis de cuidados y climática, no es poca cosa.

El estudio oficial ha sido publicado en la página de NSHSS.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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