Por primera vez en la historia médica, un chatbot de inteligencia artificial supera a la lista de espera en el tratamiento de depresión y ansiedad

Imagen autor
Publicado el: 25 de enero de 2026 a las 22:08
Síguenos
Interfaz digital de una red neuronal y un cerebro humano siendo activada por un dedo, representando el uso de la inteligencia artificial en la terapia psicológica.

Un chatbot de inteligencia artificial que conversa en el móvil, sin bata ni consulta física, acaba de demostrar en un ensayo clínico que puede aliviar de forma significativa síntomas de depresión, ansiedad y problemas relacionados con la alimentación. Se llama Therabot y sus resultados, publicados en una revista médica especializada en IA, apuntan a una nueva generación de terapias digitales personalizadas que podrían llegar a quienes hoy siguen haciendo malabares con la tristeza o la angustia en silencio.

El trabajo nace en un contexto en el que los problemas de salud mental se han disparado y la atención va muy por detrás. La Organización Mundial de la Salud calcula que más de mil millones de personas viven con algún trastorno mental y que la depresión y la ansiedad figuran entre las principales causas de discapacidad. Muchos países reconocen que no tienen profesionales suficientes y que, fuera de las grandes ciudades, pedir cita con un especialista puede convertirse en una carrera de meses. Mientras tanto, el malestar no espera.

Para explorar si un chatbot podía cubrir parte de ese hueco, investigadores de Dartmouth desarrollaron Therabot, un sistema basado íntegramente en IA generativa y entrenado con guías de psicoterapia y supervisión de psiquiatras y psicólogos. En el ensayo controlado participaron 210 personas adultas con síntomas clínicamente significativos de trastorno depresivo mayor, trastorno de ansiedad generalizada o alto riesgo de desarrollar un trastorno de la conducta alimentaria. La mitad recibió acceso ilimitado durante cuatro semanas a la app de Therabot y la otra mitad permaneció en lista de espera como grupo de comparación.

Durante ese mes, los participantes podían chatear con el sistema cuando quisieran, ya fuera respondiendo a sus preguntas diarias o abriendo conversación en momentos de agobio, incluso de madrugada. Therabot generaba respuestas abiertas a partir de técnicas de terapia cognitivo conductual y otras intervenciones basadas en la evidencia, adaptando el diálogo a lo que iba aprendiendo de cada persona. Si detectaba contenidos de alto riesgo como ideas suicidas, activaba mensajes de aviso y derivación inmediata a servicios de emergencia o teléfonos de ayuda, algo clave en un entorno donde no hay un profesional al otro lado.

Los resultados, fechados el 27 de marzo de 2025, muestran reducciones claras de los síntomas frente al grupo de espera. En depresión, quienes usaron Therabot lograron una mejoría media cercana a la mitad de la gravedad inicial de sus síntomas tras ocho semanas, con cambios que los autores consideran clínicamente significativos y comparables a los de la terapia presencial estándar. En ansiedad generalizada, la reducción media rondó el treinta por ciento y muchas personas pasaron de niveles moderados a leves. Incluso en el grupo de alto riesgo para trastornos de la alimentación se observaron descensos relevantes en la preocupación por el peso y la imagen corporal.

Otro dato llamativo es el compromiso con la herramienta. De media, las personas chatearon con Therabot unas seis horas a lo largo del ensayo, el equivalente a varias sesiones de terapia tradicional, y casi tres de cada cuatro no estaban en ningún otro tratamiento. Aun así, valoraron la relación con el chatbot en niveles similares a los que se registran con terapeutas humanos, lo que en psicología se conoce como alianza terapéutica. En la práctica, muchos acabaron tratando al software casi como a un amigo discreto, disponible en el bolsillo cuando cuesta dormir o la cabeza no se apaga.

Eso no significa que todo valga. El equipo de Dartmouth insiste en que ningún agente de IA está listo para operar por su cuenta en un terreno tan delicado como la salud mental. Aunque la mayoría de las respuestas de Therabot se ajustaron a las buenas prácticas terapéuticas, siempre existe el riesgo de que un modelo generativo interprete mal una situación o no detecte una crisis a tiempo, por lo que el ensayo incorporó supervisión humana y protocolos de actuación ante mensajes de alto riesgo. Como resume el psiquiatra Nicholas Jacobson, “no hay sustituto para la atención presencial, pero tampoco hay suficientes profesionales para llegar a todo el mundo”. En el fondo, este estudio sugiere que la IA generativa puede ofrecer un primer escalón de apoyo accesible y personalizado, siempre que se diseñe y se vigile con rigor clínico y se tengan en cuenta también su impacto energético y ambiental.

El estudio completo ha sido publicado en la revista NEJM AI.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario