La prenda, difundida por una brigada ucrania, busca ocultar a los soldados en la nieve, pero choca con sensores térmicos y la vigilancia aérea permanente
Soldados rusos han sido grabados en el frente ucranio con un traje experimental de camuflaje invernal que las unidades de Ucrania han bautizado como “pingüino” por su silueta y sus manchas oscuras. Las imágenes, divulgadas por fuerzas territoriales ucranias, muestran a varios militares equipados con la prenda moviéndose sobre terreno nevado y siendo localizados desde el aire y atacados con drones.
El episodio tiene un valor más revelador que anecdótico. Resume una tensión que atraviesa la guerra desde hace meses, el intento de sobrevivir en un campo de batalla saturado de ojos electrónicos. Los trajes “pingüino” parecen concebidos para confundir la vista humana y, en parte, la observación óptica desde drones, mediante un volumen que rompe la silueta y un predominio del blanco que se funde con la nieve. Pero esa lógica clásica de camuflaje se desgasta cuando la detección depende menos del color y más de la temperatura, el movimiento y los patrones.
Las grabaciones difundidas por la 120ª Brigada de Defensa Territorial han circulado ampliamente en canales ucranios y en medios especializados. En ellas se aprecia a un soldado cubierto por una capa amplia, con capucha alargada, avanzando con un paso rígido. Esa limitación no es menor. En un entorno abierto, la movilidad lenta y el rastro que deja el desplazamiento (huellas, alteración del terreno) pueden delatar tanto como el propio uniforme.
La guerra con drones ha reordenado la jerarquía de lo visible. Los aparatos FPV (drones de visión en primera persona) han extendido ataques de precisión a distancias cortas, mientras los drones de reconocimiento sostienen una vigilancia continuada sobre líneas y retaguardias. En ese contexto, la supervivencia del infante depende de reducir firmas (térmica, acústica, visual) y de minimizar el tiempo de exposición. Ese es el hueco que Rusia intenta cubrir con materiales y soluciones improvisadas, desde mantas térmicas hasta refugios portátiles, según han documentado analistas occidentales en los últimos meses.
El “pingüino” encaja en esa familia de respuestas rápidas. No hay evidencia pública de que sea un uniforme estandarizado o distribuido a gran escala. Los propios relatos que acompañan a los vídeos lo describen como un equipo en pruebas, empleado en sectores concretos del frente invernal. Esa condición experimental explica, en parte, su aspecto tosco y el coste táctico que impone al combatiente. La prenda añade volumen y puede dificultar maniobras básicas (tumbarse, girar, correr, usar cobertura), justo cuando la velocidad de reacción es crítica ante un dron que entra en picado.
La paradoja es que el camuflaje, bien diseñado, no busca “desaparecer” sino ganar segundos. Un segundo más sin ser identificado puede bastar para alcanzar una zanja, un árbol, una ruina o un tramo de trinchera. Pero el vídeo sugiere que, en condiciones de vigilancia aérea estable, la ganancia se evapora. La detección se apoya en la persistencia, la repetición y la coordinación de sensores, no en un vistazo fugaz.
Ucrania, por su parte, ha convertido la observación desde drones en una extensión de su artillería y su infantería. No se trata solo de “ver” sino de cerrar el ciclo completo (detección, identificación, asignación y ataque) en minutos. Esa integración explica que prendas pensadas para confundir a un tirador o a un observador terrestre tengan un rendimiento limitado frente a una cámara estabilizada que puede acercarse, seguir el objetivo y reenfocar.
El incidente también ilustra una tendencia más amplia, la experimentación acelerada en combate. En Ucrania, ambos bandos han acortado el camino entre idea y uso real. En ocasiones, esa rapidez ofrece ventajas. En otras, como parece ocurrir con el “pingüino”, expone al soldado a un riesgo adicional, porque la solución no solo no tapa la vulnerabilidad principal, sino que añade otra, la pérdida de movilidad y de consciencia situacional.
El comunicado oficial ha sido publicado en el Ministerio de Defensa de Ucrania.
Foto: 120.ª Brigada de Defensa Territoria de Ucrania









