Rusia llena Ucrania de falsos troncos de árbol y el motivo real no es camuflar soldados, sino proteger el cerebro invisible de su guerra con drones

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Publicado el: 26 de marzo de 2026 a las 23:39
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Drone militar junto a equipo de comunicaciones oculto en el campo durante la guerra en Ucrania.

En la guerra de Ucrania, muchas decisiones se toman mirando una pantalla. Un dron sube, barre el terreno y, si ve una antena, puede señalar un objetivo clave en segundos. Por eso han empezado a aparecer “árboles” y troncos que no lo son.

Según el especialista ucraniano en radiotecnología Serhii “Flash” Beskrestnov, unidades rusas están usando señuelos con forma de árbol para ocultar antenas de comunicación y complicar el reconocimiento aéreo. El truco es barato, rápido y deja una pregunta incómoda. ¿Qué pasa con ese plástico y esa espuma cuando el frente se mueve?

Qué son esos árboles que no crecen

Los “troncos” se construyen con materiales industriales de bajo coste. La base es un armazón de malla plástica al que se le da forma de tronco y ramas, se recubre con espuma de poliuretano expandido para crear rigidez y textura, y se pinta para que encaje con el entorno.

Dentro del cuerpo hueco se instala la antena. El objetivo es que, visto desde arriba, parezca un elemento natural y el dron lo pase por alto, algo que se apoya en imágenes compartidas por el propio Beskrestnov.

Por qué una antena es tan difícil de esconder

Beskrestnov lo resume así. “Todo esto está unido por las antenas, que son difíciles de esconder del ojo entrenado del reconocimiento aéreo”, escribió al mostrar uno de estos montajes.

En la práctica, esas antenas conectan puestos de mando, sistemas de guerra electrónica (equipos que intentan bloquear o engañar señales) y control de drones. Si el adversario localiza esas “orejas” del sistema, puede dejarlo ciego o mudo, y eso se nota.

Starlink y el juego del gato y el ratón

La conectividad por satélite es parte del problema. Starlink, el servicio de internet satelital de SpaceX, se ha vuelto clave para las comunicaciones ucranianas, y Ucrania lleva tiempo denunciando que Rusia ha intentado usar terminales obtenidas fuera de los canales oficiales. Reuters recogió en 2024 que la inteligencia militar ucraniana afirmaba que fuerzas rusas estaban comprando terminales en “países árabes” mediante terceros.

En ese mismo contexto, Starlink aseguró que no hace negocios con Rusia ni opera en territorio ruso, y el Kremlin dijo que los terminales no estaban certificados ni suministrados oficialmente. Si aparecen en el campo de batalla, el foco está en cómo han llegado allí.

Además, medios ucranianos han informado de que Rusia estaría recurriendo a sistemas propios como Yamal y Express, con antenas parabólicas abiertas de 60 a 120 centímetros, más grandes y más visibles. Si tu antena se ve más, también te interesa más taparla.

Cuando la espuma no acaba en el contenedor

Este detalle técnico tiene una cara ambiental. Estos señuelos se fabrican con malla plástica, espuma de poliuretano y pintura, materiales pensados para durar. En una ciudad acabarían en un punto limpio o en un gestor de residuos, pero en una línea de combate lo habitual es que se queden donde caen.

Y no es solo el “tronco”. A su alrededor puede haber cables, baterías y piezas electrónicas, y todo eso se suma a una contaminación ya muy difícil de medir en tiempo real. El Centro Común de Investigación de la Comisión Europea advierte de riesgos por elementos potencialmente tóxicos liberados por actividades militares y de impactos duraderos en suelos y ecosistemas.

El CO2 que no sale en los mapas del frente

Cuando hablamos de huella climática, casi siempre pensamos en coches, aviones o la factura de la luz. Pero la guerra también emite, y mucho. La Initiative on GHG Accounting of War estima que, tras cuatro años de invasión a gran escala, las emisiones atribuibles al conflicto ascienden a 311 millones de toneladas de CO2 equivalente, con 75 millones solo en el cuarto año.

El informe explica que el impacto no se limita al consumo de combustible en combate. También pesan los incendios en el paisaje y la reconstrucción de infraestructuras dañadas, especialmente en el sector energético.

Qué conviene tener en cuenta

Los troncos falsos son un detalle pequeño dentro de un conflicto enorme, pero ayudan a entender la tendencia. Cada innovación para “engañar” a un dron suele implicar más materiales, más electrónica y, al final, más residuos difíciles de gestionar.

Por eso, cuando se habla de reconstrucción sostenible, no es solo poner placas solares o aislar edificios. También es limpiar, descontaminar y contabilizar daños para que no queden enterrados, como si fueran otro señuelo más.

El informe “Climate damage caused by russia’s war in Ukraine” (balance de cuatro años) ha sido publicado en Ecoaction.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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