¿Cómo puede aparecer una “Y” gigante en medio de uno de los lugares más secos del planeta? No es una obra humana ni un misterio sin respuesta. Una imagen tomada por el satélite Landsat 9 y difundida por la NASA muestra en el desierto de Taklamakán, en el oeste de China, el encuentro entre el río Hotan y la cresta de Mazartagh. Juntos dibujan una figura enorme que también ayuda a entender cómo se mueve la arena en este paisaje extremo.
La escena fue captada el 11 de septiembre de 2025 por el instrumento OLI-2 de Landsat 9 y publicada después por la NASA Earth Observatory. Desde arriba se ve con claridad el cruce entre el cauce y la cresta rocosa, en plena cuenca del Tarim. Lo llamativo es que la imagen no solo impresiona por la forma. También cuenta una historia de agua, relieve y viento en una zona donde, a simple vista, parece que no pasa nada.
El Hotan es un río estacional alimentado por el deshielo glaciar de las montañas Kunlun, al sur de la cuenca. A su paso deja una franja verde de vegetación que contrasta con los tonos ocres del desierto. La propia NASA explica que es el único de esos cursos de agua de deshielo capaz de mantener un recorrido tan largo en el corazón de uno de los desiertos más secos del mundo.
Una barrera natural en mitad de la arena
La otra pata de esta gran “Y” es Mazartagh, una cresta alargada que se extiende unos 145 kilómetros hacia el noroeste y sobresale unos 200 metros sobre el terreno. Su aspecto rojizo y claro, visible incluso desde el espacio, le ha dado el nombre de “montaña roja y blanca”. Pero aquí lo importante no es solo el color.
Según la NASA, que cita un estudio publicado en Geomorphology, esta cresta bloquea cerca del 62% de la arena y reduce un 13% el potencial de deriva de las dunas de norte a sur. En la práctica, eso significa que al norte se acumulan grandes campos de dunas, mientras que al sur dominan formas más largas y lineales. Dicho de otra manera, el relieve manda.
La geología también ayuda a explicarlo. En la parte norte de Mazartagh predominan rocas ricas en hierro, como areniscas y lutitas, asociadas a antiguos ambientes áridos. En el sector sur aparecen capas más claras de yeso y areniscas calcáreas, propias de entornos de aguas poco profundas. Esa mezcla deja claro que esta figura con forma de letra no es una casualidad extraña. Es el resultado de muchísimos años de cambios en el terreno.
Mucho más que una imagen curiosa
El lugar, además, tiene peso histórico. Los sedimentos del Hotan transportan nefríta blanca y verde, dos variedades de jade muy valoradas desde hace siglos. Eso ayudó a convertir la zona en un paso importante de la Ruta de la Seda. Cerca del punto donde se cruzan el río y la cresta todavía se conservan restos de Mazar Tagh, un fuerte del siglo VIII vinculado al Imperio tibetano.
Al final, la foto de la NASA no enseña solo una forma bonita vista desde la órbita terrestre. Enseña cómo un río estacional, una barrera rocosa y los vientos dominantes pueden reorganizar un paisaje entero. En un desierto así, cada detalle cuenta.La imagen y la explicación oficial han sido publicadas en NASA Earth Observatory.










