Ver a un pájaro con una colilla en el pico ya no es una rareza urbana. ¿Por qué lo haría? Un estudio publicado en marzo de 2026 sugiere que, al menos en algunas especies, ese “material” puede estar entrando en los nidos por una razón bastante práctica, incomodar a los parásitos.
La conclusión principal es doble. Por un lado, las colillas pueden asociarse con polluelos en mejor condición física. Por otro, la bajada de parásitos no parece suficiente como para hablar de una solución limpia, y además existe el riesgo de toxicidad, algo que ya se ha visto en investigaciones previas con aves urbanas.
Cuando la colilla se convierte en material de nido
En el campo, varias aves incorporan plantas aromáticas al nido y se cree que sus compuestos volátiles ayudan a reducir ectoparásitos. Es una especie de “autocuidado” natural, pensado para un problema muy concreto, pulgas, ácaros y larvas que chupan sangre o debilitan a los polluelos.
En la ciudad, el catálogo cambia. El nuevo trabajo explica que hay cada vez más reportes de herrerillos comunes (Cyanistes caeruleus) que llevan colillas a sus nidos o incluso anidan en ceniceros y contenedores de colillas. Si ese residuo está disponible en el suelo, termina compitiendo con el musgo y las plumas.
Lo que midieron los investigadores
Los autores compararon tres escenarios en nidos de herrerillo. Un grupo quedó como control, con nidos naturales. Otro se sustituyó por nidos artificiales y esterilizados de musgo y algodón, para limitar parásitos, y en el tercero se añadieron dos filtros de cigarrillo usados a cada nido.
A los 13 días de vida, midieron sangre de los polluelos. Los nidos estériles y los nidos con colillas mostraron valores más altos de hemoglobina yhematocrito que los nidos naturales, indicadores ligados al transporte de oxígeno. Cuando revisaron el material del nido, los ectoparásitos fueron más abundantes en los nidos naturales, algo menos en los nidos con colillas y casi inexistentes en los nidos estériles.
La nicotina como repelente, con matices
El detalle importante es que el efecto de la colilla fue moderado. En el estudio de 2026, la reducción de larvas de mosca y pulgas en nidos con colillas fue marginal, muy lejos de lo que logra un nido esterilizado. Así que la colilla puede “molestar” a algunos invasores, pero no los borra del mapa.
Hay pistas de que la dosis importa. En Ciudad de México, una investigación con gorriones comunes y pinzones mexicanos encontró que más material de colilla en el nido se asociaba con menos parásitos, y que los filtros de cigarrillos fumados repelían más que los no fumados. En ese estudio, los nidos solían tener varias colillas, con medias de unas ocho en gorriones y diez en pinzones.
La trampa de la toxicidad
Que algo espante insectos no significa que sea bueno para un polluelo. En 2014, otro trabajo con pinzones mexicanos encontró una paradoja, más colillas se relacionaron con mejor éxito de eclosión, más volantones y una respuesta inmune más alta, pero también con más señales de genotoxicidad en células sanguíneas. Dicho de forma llana, aparecieron indicios de daño en el ADN.
Los propios autores avisaban de que no midieron qué pasa después de que los pollos salgan del nido. Es posible que parte del “beneficio” se pague más tarde, y eso es lo que todavía no sabemos. En el caso del herrerillo, el nuevo estudio no convierte a la colilla en un remedio recomendable, solo describe un comportamiento que encaja con la presión de vivir entre residuos.
El problema real es el residuo
Más allá de la curiosidad biológica, esto es una alerta sobre basura dispersa. El BOE recuerda que los filtros de tabaco están formados mayoritariamente por acetato de celulosa, un polímero plástico, y que la norma busca reducir el impacto de estos residuos cuando se pierden o se abandonan. Para hacerse una idea de escala, el propio texto oficial recoge que en 2023 se comercializaron 2.127.753.571 cajetillas de 20 cigarrillos en España (sin incluir Canarias).
España cuenta con un marco específico para este residuo. El Real Decreto 1093/2024 regula la gestión de los residuos de productos del tabaco con filtros y desarrolla obligaciones de prevención, sensibilización y responsabilidad ampliada del productor. En la práctica, la medida apunta a que haya más infraestructura de recogida y que el coste de limpiar colillas no recaiga solo en lo público.
Y a nivel de calle, hay algo que sí depende de nosotros. Apagar bien la colilla y tirarla en un recipiente adecuado evita que acabe en un nido, en una alcantarilla o en un parque infantil. Parece poca cosa, pero cambia el paisaje. Y eso se nota.
El estudio más reciente sobre herrerillos y colillas ha sido publicado en Animal Behaviour.










