Un estudio alemán lo confirma: abrazar a dos personas al día podría ser más eficaz que cualquier pastilla

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Publicado el: 27 de enero de 2026 a las 15:31
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Dos mujeres se abrazan con gesto de bienestar, imagen asociada a los beneficios de los abrazos para la salud mental

¿Puede un abrazo al día proteger tu salud mental? Un estudio reciente en Alemania apunta en esa dirección. Las personas adultas que abrazan a una, dos o tres personas cada día tienen menos probabilidades de sufrir depresión, ansiedad o pensamientos suicidas que quienes no abrazan a nadie.

El trabajo, publicado en la revista Journal of Public Health, analizó a 3270 personas de entre 18 y 74 años mediante una encuesta en línea realizada en enero de 2025. La muestra se diseñó para que representara a la población adulta alemana y se usaron cuestionarios clínicos validados para medir depresión probable, ansiedad probable e ideación suicida reciente.

Los datos detrás de los abrazos

Los datos pintan un panorama preocupante. Cerca del 28 por ciento de los participantes presentaban síntomas compatibles con depresión probable, alrededor del 22 por ciento con ansiedad probable y aproximadamente una de cada cuatro personas informó de pensamientos suicidas al menos algunos días en las dos semanas anteriores.

A partir de ahí, los investigadores se fijaron en algo muy concreto. Preguntaron a cuántas personas abrazaba de media cada participante en un día normal. Casi una cuarta parte respondió que a ninguna. Un 38 por ciento declaró abrazar a una persona, un 30 por ciento a dos o tres y algo más del 6 por ciento a cuatro o más.

Cuando cruzaron estos datos con las escalas de salud mental apareció un patrón claro. Quienes abrazaban a una persona cada día tenían alrededor de un 35 por ciento menos de probabilidades de presentar depresión probable que quienes no abrazaban a nadie. También mostraban menos ansiedad y menos ideación suicida. El efecto era todavía más nítido en el grupo que declaraba abrazar a dos o tres personas al día.

En cambio, abrazar a cuatro o más personas diarias solo se asoció de forma clara con menos depresión probable. Los autores plantean que aquí podrían influir otros factores, como el tipo de trabajo o el contexto en el que se dan tantos abrazos, y señalan que esta parte requiere más investigación específica.

El estimulo de los abrazos | Youtube: Emotion Bridge

Por qué un abrazo puede ayudar

El estudio no pregunta por qué abrazamos ni con quién, pero se apoya en trabajos previos. Sabemos que los abrazos suelen aparecer donde hay vínculos cercanos. Amigos que se reencuentran, parejas que se dan apoyo, familiares que se saludan al llegar a casa. Esa proximidad física refuerza la sensación de pertenencia y de apoyo social, factores que numerosos estudios han relacionado con una mejor salud mental.

Además, investigaciones anteriores han observado que el contacto físico afectivo puede ayudar a regular el estrés y favorecer la liberación de oxitocina, una hormona asociada con el apego y el bienestar. Dicho de forma sencilla, un abrazo cálido puede frenar durante unos segundos el bucle de tensión que se acumula en los días de malas noticias, prisas y pantallas. No es poca cosa.

Los autores insisten también en que no se trata solo de contar abrazos. Intuyen que “la calidad de los abrazos” puede importar tanto como la cantidad, es decir, ese contacto físico que llega de personas significativas y en momentos en los que realmente se agradece. Por eso no sorprende que la franja de una a tres personas al día sea la que muestre la asociación más clara con mejor salud mental.

El cerebro y los abrazos | You CNN

Lo que el estudio no puede responder aún

Hay, sin embargo, una cautela importante. Se trata de un estudio transversal, realizado en un solo momento en el tiempo. Eso significa que no podemos saber si abrazar más ayuda a prevenir la depresión y la ansiedad o si, al revés, los síntomas depresivos y la ansiedad hacen que una persona se aísle y reciba menos abrazos.

Las personas respondieron en una encuesta en línea, lo que puede dejar fuera a una pequeña parte de la población con menos acceso a internet. A cambio, este formato facilita que mucha gente se atreva a contestar con más sinceridad sobre temas delicados como el estado de ánimo o los pensamientos suicidas.

Con todas estas cautelas, el mensaje que se desprende del estudio es simple. La salud mental no depende solo de fármacos o de terapia, también se alimenta de gestos cotidianos de vínculo y cuidado. Un abrazo al llegar a casa, un gesto de consuelo en un día difícil o un saludo afectuoso entre amigos no solucionan todos los problemas, pero pueden formar parte de una red de protección frente al malestar.

El estudio completo, titulado “Association of hugs with depression, anxiety, and suicidal ideation”, ha sido publicado en la revista Journal of Public Health y está disponible en abierto en la web de Springer Nature.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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