Un estudio demuestra que las personas que comen carne tienen más probabilidades de vivir hasta los 100 años, pero hay una trampa

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Publicado el: 3 de marzo de 2026 a las 18:48
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Carne a la parrilla relacionada con un estudio sobre longevidad y probabilidad de vivir hasta los 100 años.

¿De verdad comer carne ayuda a llegar a los 100 años? Un nuevo estudio con más de 5.000 personas mayores en China sugiere que quienes no consumían carne tenían menos probabilidades de convertirse en centenarios que los omnívoros. Pero el detalle importante está en la letra pequeña: el problema no es tanto la ausencia de carne, sino la desnutrición y el bajo peso en la vejez.

Qué ha mirado exactamente el estudio

El trabajo se ha realizado con datos de la Encuesta Longitudinal de Longevidad Saludable de China, que sigue desde 1998 a personas de edad avanzada en 22 provincias. En este análisis se incluyó a 5.203 participantes de 80 años o más y se comprobó cuántos llegaron vivos a los 100 años entre 1998 y 2018. Al final, 1.459 personas se convirtieron en centenarios y se compararon con 3.744 que fallecieron antes.

Los investigadores clasificaron las dietas en varios grupos: omnívoros, vegetarianos que aún tomaban pescado, huevos o lácteos y personas veganas que evitaban todos los productos de origen animal. En conjunto, quienes seguían una dieta vegetariana tenían alrededor de un 20 % menos de probabilidades de llegar a los 100 años que los omnívoros, según sus modelos estadísticos.

A simple vista, parece un jarro de agua fría para las dietas basadas en plantas, que se asocian desde hace años con menos riesgo de enfermedades cardiovasculares,diabetes tipo 2 u obesidad en la población general. Pero aquí viene el matiz clave.

El peso marca la diferencia

La menor probabilidad de alcanzar los 100 años solo se vio en las personas mayores con bajo peso. Entre quienes tenían un peso considerado saludable, no hubo diferencias claras entre vegetarianos y consumidores de carne.

En la práctica, esto encaja con algo que los geriatras repiten a menudo. A partir de los 80, el gran riesgo ya no es tanto el infarto dentro de 20 años, sino la pérdida de masa muscular, la fragilidad, las caídas y la desnutrición. Cuando una persona mayor come poco, tiene dificultades para masticar o digerir y además elimina todos los productos animales, es fácil que no llegue a la proteína, la vitamina B12, el calcio o la vitamina D que necesita.

Un detalle interesante es que las personas mayores que seguían dietas sin carne pero que incluían pescado, huevos o lácteos tenían probabilidades de vivir hasta los 100 años muy similares a las de quienes comían carne. Estos alimentos aportan proteínas de alta calidad y nutrientes clave para huesos y músculos, y parecen compensar la ausencia de otros tipos de carne en edades avanzadas.

Entonces, ¿hay que abandonar la dieta vegetal?

No. Este estudio no borra décadas de evidencia que apuntan a que los patrones alimentarios ricos en alimentos vegetales y con poca carne roja son beneficiosos para la salud y, además, para el clima. Las revisiones más recientes siguen encontrando que las dietas principalmente vegetales se asocian con menor riesgo de enfermedad cardiovascular y menor mortalidad por todas las causas en adultos, especialmente en edades medias.

Desde el punto de vista ambiental, la foto tampoco cambia. La ganadería sigue siendo responsable de alrededor de un 12 a 14,5 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según la propia FAO y otros análisis, y las dietas con menos carne suelen tener una huella de carbono claramente menor.

La clave está en adaptar la alimentación a la etapa de la vida. Lo que es ideal a los 40 quizá no lo sea a los 90. Y eso vale tanto para la salud como para la sostenibilidad.

Qué puedes tener en cuenta en tu plato

Para una persona mayor que ya está delgada o ha perdido masa muscular, una dieta estrictamente vegana mal planificada puede ser un problema si no se acompaña de suplementos y de un seguimiento profesional. No porque las verduras sean malas, sino porque cada bocado tiene que ir muy cargado de energía y nutrientes, y ahí los productos animales concentran bastante.

En cambio, una dieta rica en legumbres, frutas, verduras, cereales integrales, aceite de oliva y frutos secos, combinada con cantidades moderadas de pescado, huevos o lácteos, puede ayudar a cuadrar el círculo: aportar proteína y micronutrientes suficientes en la vejez y, al mismo tiempo, mantener una huella ambiental mucho menor que una dieta cargada de carne roja varias veces por semana.

Para quienes están en la mediana edad o son jóvenes, el mensaje sigue siendo claro. Aumentar la proporción de alimentos vegetales, reducir la carne de vacuno y de cordero y priorizar proteínas de menor impacto como legumbres o, en su caso, pescado de fuentes sostenibles, es una de las palancas más potentes para cuidar la salud y reducir emisiones.

En resumen, este nuevo trabajo no es una invitación a llenar la cesta de la compra de chuletón, sino un recordatorio de que, en la vejez avanzada, conviene vigilar mucho el peso, la fuerza muscular y la calidad de la dieta, sea o no vegetariana.

El estudio principal que analiza la relación entre dieta vegetariana y probabilidad de convertirse en centenario se ha publicado en la revista The American Journal of Clinical Nutrition.


Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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