Un solo comprimido de un derivado farmacéutico del LSD, llamado MM120, ha logrado reducir durante semanas la ansiedad de personas con trastorno de ansiedad generalizada moderado o grave. Así lo describe un ensayo de fase 2b con casi 200 participantes adultos, cuyos resultados se acaban de publicar en una de las revistas médicas más influyentes del mundo. La idea suena potente y casi revolucionaria, porque propone cambiar años de pastillas diarias por una única sesión supervisada. Pero ¿qué significan de verdad estos datos para quien convive con la ansiedad en su día a día?
El trastorno de ansiedad generalizada es uno de los diagnósticos psiquiátricos más frecuentes en adultos. No se trata solo de «nervios», sino de una preocupación constante, difícil de controlar, que se acompaña de insomnio, tensión muscular y un desgaste que afecta al trabajo, a la familia y a la salud física. Muchos pacientes no responden bien a los tratamientos habituales o abandonan por los efectos secundarios. Por eso cada posible alternativa genera tanto interés, pero también exige prudencia.
Qué ha demostrado el ensayo con MM120
En el nuevo ensayo clínico (registro NCT05407064), aleatorizado y doble ciego, se incluyeron 198 personas de 18 a 74 años con ansiedad moderada o grave, valorada con la Escala de Ansiedad de Hamilton. Los participantes recibieron al azar una dosis única de MM120 (25, 50, 100 o 200 microgramos) o un placebo, siempre en un entorno controlado, con personal sanitario supervisando la sesión. A partir de ahí, los investigadores siguieron su evolución durante doce semanas, sin añadir terapia psicológica específica.
A las cuatro semanas, las dos dosis más altas, 100 y 200 microgramos, mostraron una reducción significativamente mayor de los síntomas que el placebo. La mejora media en la escala de Hamilton fue de unos cinco a seis puntos por encima del grupo control, suficiente para considerarse clínicamente relevante según los propios autores. Doce semanas después, alrededor del 65 % de quienes tomaron 100 microgramos habían reducido al menos a la mitad su puntuación de ansiedad y casi la mitad se encontraba en remisión. En el grupo placebo, las tasas fueron mucho más bajas, en torno a un 20 % de remisión, según los datos del ensayo y los resúmenes divulgativos recogidos por la prensa internacional, como la Associated Press.
Los efectos secundarios fueron los esperables para un psicodélico clásico. Entre el 90 y el 100 % de las personas que recibieron las dosis altas experimentaron cambios en la percepción visual y sensación de estar bajo los efectos de una droga durante varias horas. También se registraron náuseas y dolores de cabeza con cierta frecuencia. En la mayoría de los casos se resolvieron al finalizar la sesión, pero algunas personas abandonaron el estudio porque la experiencia les resultó demasiado intensa.
Por qué este estudio ha llamado tanto la atención
Más allá de los números, hay dos detalles que explican por qué este trabajo ha generado tanto ruido en el campo de los psicodélicos. El primero es que MM120 es una formulación farmacéutica estandarizada de LSD desarrollada por la empresa MindMed, que ya ha obtenido de la FDA estadounidense la designación de «terapia innovadora» para seguir avanzando hacia ensayos de fase 3. El segundo es que, a diferencia de otros estudios con psilocibina o MDMA, aquí no se incluyó un programa intensivo de psicoterapia asociada.
El ensayo se enmarca en un renacimiento de la investigación con psicodélicos que en los últimos años ha pasado de los márgenes a las portadas. Centros académicos como el Centro para la Investigación en Psicodélicos y la Conciencia de la Universidad Johns Hopkins estudian cómo sustancias como la psilocibina o el LSD pueden ayudar en depresión resistente, adicciones o ansiedad asociada al cáncer. La novedad de MM120 es que explora si un enfoque más sencillo, basado en una única dosis en entorno controlado y sin terapia intensiva, puede ser suficiente para algunas personas.
En teoría, estos compuestos podrían abrir una ventana de plasticidad en el cerebro que facilite romper bucles de preocupación y miedo que llevan años instalados. Algo parecido a aflojar los caminos por los que circulan siempre los mismos pensamientos y permitir que se formen rutas nuevas. Otros trabajos exploran incluso si ciertas intervenciones podrían ayudar a debilitar recuerdos especialmente dolorosos o traumáticos, como explicábamos al hablar de los malos recuerdos asociados al desamor.
Qué implica el LSD para los pacientes hoy
Para quien convive con la ansiedad, la pregunta clave es otra: qué cambia esto en la práctica. A corto plazo, la respuesta más honesta es que todavía no cambia nada en la consulta de atención primaria ni en la del especialista. El LSD sigue siendo una sustancia controlada, con riesgos si se usa sin supervisión médica, y MM120 es todavía un medicamento en fase de investigación. Nadie debería dejar sus tratamientos actuales ni experimentar por su cuenta porque haya leído titulares optimistas.
Los tratamientos actuales incluyen psicoterapia, antidepresivos y ansiolíticos de uso extendido. Sabemos que ayudan, pero también que una parte importante de pacientes no logra un alivio suficiente o sufre efectos indeseables, como ya contábamos al hablar del consumo casi masivo de ciertos medicamentos para dormir y la ansiedad. En ese contexto, disponer en el futuro de una opción basada en una o pocas sesiones intensivas, si se confirma su eficacia y seguridad, podría ser un cambio de modelo importante. No es poca cosa.
Varios expertos independientes destacan, además, que el diseño del estudio corrige algunos problemas vistos en investigaciones previas con psicodélicos, como la dificultad para separar el efecto de la droga del de la terapia. En un comentario publicado por la Asociación Médica Americana se subraya que el seguimiento centralizado de las evaluaciones y el uso de distintas dosis añaden solidez a las conclusiones, aunque todavía quedan dudas importantes por resolver.
Preguntas abiertas y precauciones
Entre esas dudas está cuánto duran realmente los beneficios tras una sola dosis, quiénes se benefician más y qué papel juegan las expectativas de los propios pacientes. En el ensayo, la mayoría adivinó si había recibido LSD o placebo, lo que complica mantener el «doble ciego» y podría inflar parte del efecto observado. La experiencia también fue desagradable para una minoría, algo que recuerda que no todas las personas viven igual un cambio brusco en la percepción y el pensamiento. Aquí los hábitos previos, la historia personal y la forma de procesar las emociones pesan mucho, como muestran otros estudios sobre cómo se forman y se mantienen nuestros hábitos
También habrá que vigilar que el entusiasmo por estas terapias no eclipse otras piezas básicas del cuidado de la salud mental: un entorno estable, apoyo social, tiempo de descanso y, cuando hace falta, psicoterapia. La ansiedad rara vez aparece sola y a menudo se mezcla con cambios en el sueño, en la alimentación o en el estado de ánimo, algo que muchas personas notan especialmente en épocas como el inicio de año, cuando nos sentimos más tristes en enero. Un fármaco, por prometedor que sea, nunca sustituye a un abordaje amplio y continuado.
Por ahora, MM120 seguirá probándose en ensayos de fase 3 con muestras más grandes y seguimientos más largos. La propia empresa desarrolladora y los reguladores tendrán que demostrar que los beneficios se mantienen en el tiempo y que el balance entre alivio de la ansiedad y efectos secundarios compensa frente a las terapias actuales. Mientras tanto, conviene leer estas noticias con interés, pero también con espíritu crítico y cierta calma. La ciencia avanza, pero va siempre unos pasos por detrás de los titulares.
El ensayo clínico completo ha sido publicado en la revista JAMA.







